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12/6/2009

Fuente: Cronica.com.ar

“SERIA INCAPAZ DE HACERLES DAÑO A LOS CHICOS”


El encuentro había generado, motivos de sobra, una expectativa singular. A un día, apenas, de conocerse la sentencia al sacerdote Julio César Grassi, Crónica mantuvo una extensa charla, en calidad de exclusiva, con el principal referente de la Fundación Felices los Niños. Mañana, imperdible segunda entrega.












El móvil de nuestro diario arrancó con cronista, fotógrafo (Luis Gramajo) y el director periodístico, Alejandro Olmos, de la redacción, ubicada en Bartolomé Mitre al 700, a las 17 en punto.

El vehículo, en el ojo de la vorágine cotidiana de nuestra urbe, cruzó la avenida 9 de Julio, teniendo como principal testigo a su majestad: el Obelisco. Miles de almas nos daban, por otra parte, la presencia del latido de una ciudad, con testimonios de puño cerrado, alegrías, broncas y sueños incumplidos.

La primera parada, Talcahuano, a metros de Perón, en el departamento de Raúl Portal. El inefable conductor y periodista nos guía, autopista mediante, a la ruta del destino fijado.

Llegamos al domicilio en cuestión, que no develamos por una cuestión de seguridad del protagonista. Nos invitan a pasar dos asistentes. Ingresamos.

Un reportaje a fondo con nuestro diario
Un reportaje a fondo con nuestro diario

El inmueble es modesto, pero cuidado y muy limpio. En la sala principal, carteles y adhesiones especiales al cura.

Imágenes de la Virgen María y el religioso Don Bosco. A corta distancia encontramos a Julio César Grassi, presentando un buen semblante. Nos hace pasar a la humilde capillita. El lugar presupone el ámbito ideal para la reflexión, el análisis, en derredor de la contemplación.

-¿Qué sensaciones tiene a poco tiempo de conocerse la sentencia?

-Ante todo, la sensación de injusticia. Un encuentro con algo que hubiera querido no tener. El juicio se desarrolló durante 9 meses y pensaba que, luego, iba a nacer un nuevo tiempo para la fundación, para la iglesia y para mí. Y me encontré con una primera noticia, que fue la palabra condena. Ese fue el balde frío de la injusticia. Cuando uno da la mano espera que le den la mano y no un golpe. Me sentí injustamente tratado por la Justicia. La realidad presionó a la Justicia. El medio que comenzó esta investigación y que luego judicializó el tema estuvo todos los días en el juicio e hizo sentir esa presión.

El sacerdote en su peor momento
El sacerdote reza en su peor momento

-¿Usted tenía que ser el sacrificado?

-Muchas veces hay una necesidad de tirar por la borda lo importante que hacen lo demás. Esto hace ruido y provoca notoriedad al medio que lo está llevando a cabo. Uno se convirtió, luego, en el blanco, de toda una serie de maldades. Y acá no solamente se ha denigrado a la fundación, sino a los mismos chicos. Una jueza hablaba de ellos como si fueran abusadores, delincuentes. Estamos trabajando sobre un material frágil, como son los chicos, y hay que tener mucho cuidado con esto.

-¿Esto tiene las características de un complot?

-En el afán de defender a los chicos, he pisado algunas piedras y entiendo, sin dudas, que alguna gente tiene códigos distintos a los míos. Por el tema de los llamados de la empresa Hard Comunication (programa de Susana Giménez), en un libro sobre Galimberti, se especifica que existió una venganza hacia mi persona.

-¿Usted les había hecho un reclamo?

-Claro, que le pagaran a los chicos lo que correspondía.

Julio César Grassi
Julio César Grassi

-Susana, en su momento, había dicho que usted quería poner un Sheraton en la fundación.

-El Sheraton era tener una construcción digna para todos estos chicos. En definitiva, los hechos demostraron que todo esto estaba armado. Cuando miro la causa me horrorizo, sería incapaz de hacerles daño a los chicos.

Grassi, con sus manos juntas, elabora sus respuestas, sin sobresaltos. Se lo ve bien, seguro, en la charla.

-¿Cómo es su relación con la Iglesia?

-Muy bien con los fieles y sacerdotes y, de igual manera, con las jerarquías altas. Del cardenal Jorge Bergoglio siempre tuve su apoyo.

Grassi, con un ejemplar de Crónica
Grassi, con un ejemplar de Crónica

-¿Y monseñor Laguna?

-Me brindó un apoyo importante en todo el juicio y me permitió, además, crecer como sacerdote en la fundación.

-También se lo acusó de recibir donaciones que provenían del lavado de dinero.

-Jamás aceptaría dinero sucio que dañarían a los chicos. Nunca permití ni voy a permitir esta situación. Tampoco quiero pan mordido para los chicos donde te proponen quedarte con una parte. Pero a su vez no mando la Afip para mis donantes.

-¿Qué reflexiona en la intimidad de la noche?

-En los porqué de esta circunstancia.

RICARDO FILIGHERA
Redacción

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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