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19/5/2009

Fuente: Infobae.com

Al final, los chicos del hogar del padre Grassi no serán desalojados

La Justicia prohibió la presencia de personas de la Fundación y puso a los menores que quedan en el lugar bajo custodia del Arzobispado de Buenos Aires

La Justicia resolvió que la docena de chicos alojados en un hogar dependiente de la Fundación Felices Los Niños de Chacarita, que se resistían al desalojo, podrán quedarse en esa sede pero bajo el cuidado del Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires. Así lo resolvió la jueza de Menores Myriam Rustán de Estrada, al disponer que el Hogar San Juan de Dios, de la calle Charlone al 700, siga funcionando con los doce chicos que no querían irse.

"La buena noticia es que los chicos se pueden quedar", expresó el padre Julio César Grassi en C5N al conocer la la nueva determinación de la jueza y dijo que "aunque la jueza no tiene potestad para que cambie de propiedad el hogar, se puede trabajar en conjunto con el Arzobispado, porque somos un solo corazón. Tengo un gran afecto por el Arzobispo. La determinación es sorprendente, pero un paso adelante".

Fuentes judiciales indicaron que la magistrada ordenó que los menores queden bajo la tutela del Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires, porque fue a través de esta entidad que se realizó la denuncia inicial sobre los presuntos abusos y malos tratos.

En tanto, no podrán ingresar personas vinculadas a la fundación del cura Julio César Grassi. Según las fuentes, el Arzobispado deberá nombrar un director, un subdirector y un tesorero para que se hagan cargo del lugar, mientras que -junto al Consejo del Menor- se resolverá quiénes serán los celadores que se encargaran del cuidado de los menores.

"El hogar tiene calidez"
El padre Grassi aseguró que "el hogar tiene calidez". "Fue una sede de Segba y por eso tiene una apariencia rústica por fuera, pero por dentro le pusimos muebles de algarrobo para darle calidez. Todo es delicado, tratamos de darle a los chicos alegría y contención para disimular el sufrimiento anterior", explicó, al señalar que la mayoría de los menores provienen de "una situación dolorosa, de familias disgregadas y la obligación de mendigar en las calles".

Al explicar el origen de la denuncia que desembocó en la orden de desalojo, Grassi sostuvo que todo se inició con "un simulacro" de suicidio de un chico de ocho años. "Una maestra se lo llevaba a la casa los fines de semana y por una falta disciplinaria, le dijo que ese día no lo iba a hacer. Él le dijo que si no lo llevaba se iba a ir con Dios y se puso un cable en el cuello, aunque nunca se ató de ningún lado", relató.

A partir de ese episodio -explicó-, "el fiscal Jalil recibió la denuncia e inició una ‘megainvestigación’ en la que también se descubrió que había un informe por que dos chicos ‘se tocaron” en los Juzgados de Menores correspondientes. El fiscal lo caratuló como un abuso, cuando no puede ser así porque se trataba de un tema entre dos menores como sucede a menudo en la calle, que se venía tratando con cautela para no estigmatizarlos. También se dijo había violencia porque existen peleas, situación normal para la edad".


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Padre Grassi:
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