Novedades del Juicio

7/5/2009

Fuente: J U I C I O   D I A   1 0 8

Sinopsis del centésimo octavo día


ALEGATO DEFENSA - Dr. Daniel Cavo

El jueves 7 de mayo realizó su alegato el Dr. Daniel Cavo, Defensor del Padre Julio César Grassi. Esta vez fue el turno del tercer denunciante de la Causa. Fue un alegato muy completo y fue pasando por todas las innumerables contradicciones y mentiras que se pudieron aportar de este acusador tardío. Recordemos que dos meses antes de acusar al Padre Grassi, el acusador había denunciado a la Policía haber recibido amenazas para que diga que fue abusado por el sacerdote, por parte de gente ligada a Canal 13. Dos meses después hizo caso a la extorsión y lo denunció.

El acusador había iniciado una demanda por Daños y Perjuicios contra Telenoche Investiga, De Elía, la Santillán y Micelli, de la que el año pasado desistió. Se desconoce el “arreglo” a cambio de qué fue, a pesar de lo expuesto por su defensor. Lo cierto es que el Dr. Cavo denunció que el denunciante al que llamamos Al, de casi 27 años de edad sigue ahora los dictados del programa Telenoche Investiga. Carlos De Elía quiere salvar aún su “mamarracho de investigación” incitando a Al al falso testimonio. En la audiencia, cuando testimonió De Elía, reveló que Al iba a seguir denunciando situaciones porque era poseído por el backlash que según él (psicólogo Ad Hoc lo tituló Cavo), le causaba cierta ceguera que le impedía decir todo. Esta incipiente incitación a una nueva farsa, viéndose perdidos en la actual, fue acompañada por el Fiscal Varela. Dicho Fiscal de Juicio entró en el círculo íntimo de Juan Pablo Gallego con quien hasta “va a almorzar” dejando de lado toda objetividad digna del Ministerio Público que debe velar por la legalidad en el Juicio y no ser parte de nadie. En el alegato se dijo que parecería que además Varela “‘asesora’ al denunciante”, cosa que ya es rayana a un doble rol no permitido e ilegal.

Daniel Cavo demolió las denuncias de Al a las que dejó como mentirosas. Valoró íntegramente las pericias y dejó clara la personalidad del acusador, que no es la que de manera parcial mostró la perito Rubins de Río Gallegos como así también su abogado Calcagno Quijano. Daniel Cavo recordó el momento vivido en que fuera interrogado el testigo acusador Al cuando negó al Tribunal ser el autor de una carta de la que se pidió una pericia caligráfica, la que finalmente corroboró fehacientemente que efectivamente fue escrita por él. Esto llevó a que el Fiscal tuviera que hacerle una denuncia de falso testimonio que está tramitando de manera preferencial en la Fiscalía General. Hubo, sí, cinco cartas muy desubicadas que Al reconoció haber mandado a un muchacho (Damián) las que, fueran leídas en el Debate. Estas misivas, según dijo, fueron hechas para que Damián se las transcriba a su novia. Nadie le creyó. Habiendo declarado Damián y su novia en el Juicio desmintieron esto, Damián afirmó que las cartas se las escribía a él, cosa que no le caía muy en gracia. Lo peor es que Al otra vez mintió. Describió sectores de la casa del Padre Grassi de manera falsa, lo mismo que su cama de la que dijo que se le hacía un hueco en el colchón. Además de los testimonios de la señora que hacía la limpieza al sacerdote que decía que el colchón era duro y no tenía pozo alguno hubo una grabación exhibida en el Juicio del programa Intrusos, cuando el hermano del sacerdote en el 2002 mostraba la habitación a la que el Juez Meade llamó “Suite Nupcial”. En esa recorrida el hermano del Padre Grassi se acostó en la cama y el colchón ni se hundió siendo que Juan José Grassi pesaba sus generosos 120 kg. Pruebas de este tipo sobraron y faltaron pruebas para quienes acusaron dando credibilidad sólo a los testimonios “porque sí”. Lo que Cavo reafirmó: ¿Se puede dar como verosímil un relato al que no se lo corroboró con ninguna prueba cuando el denunciante mintió en la mayor parte de los datos que aportó?

Cuando el testigo Al fue a denunciar ante el Fiscal Rapazzo que en la casa que alquilaba habían ido unas personas extrañas y que la dueña, que a él “le alquilaba la parte de adelante”, le había dicho que recibió llamadas de amigos que desconocía, él dijo sentirse amenazado. Esto fue desbaratado por el Padre Grassi quien dijo que “lo mínimo que debería haber dado al denunciar es la dirección del lugar donde vivía” al Fiscal, cosa que no hizo, porque mentía. ¿Para qué va a hacer una denuncia si no le dice a la Fiscalía dónde ocurrió? Y lo que más dejó descubierta la mentira es que “él no alquilaba ninguna casa de adelante sino que vivía en la Casa de una voluntaria de la Fundación”. Esta señora testimonió y dijo que no le cobró nunca alquiler y que ella lo recibió en su casa de corazón. Corroboró la voluntaria que no vivía en la casa de adelante y menos tenía su pieza. Esto es porque días después salió Al con que habían robado en la casa de esta señora y revolvieron su pieza dejándole allí una carta amenazante, la que nunca se trajo al Juicio, cosa que demuestra doblemente su mentira. Además, Al dormía en un sofá cama ubicado en el comedor.

En fin, tantas y tantas mentiras que finalmente era de esperar que se le pidiera falso testimonio agravado. El denunciante fue totalmente respetado porque no se lo estigmatizó como falsamente dijo Canaletti -embriagado de mala onda- en Canal 13. Este “mal informado y mal informante” no es más que un vocero de las mentiras y operaciones de Carlos De Elía, su jefe, quien le da patéticos libretos, los que son leídos por Canaletti quedando como un “asumido ignorante”.

Más allá de lo que publiquen o publiquemos nosotros hay una verdad que pasó delante de los Jueces durante 8 meses y esa verdad demostró las mentiras de los denunciantes, el armado de la Causa y la inocencia del Padre Julio César Grassi. Será Justicia con mayúscula.

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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