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15/4/2009

Fuente: Telam

Pese a las acusaciones, Grassi espera ser absuelto

El cura acusado de 17 hechos de abuso sexual manifestó que tiene "confianza en la Justicia". E indicó que el pedido de pena de entre 20 y 25 años de las querellas "estaba dentro de lo previsto". El fiscal había pedido 30 años de prisión. El alegato del tercer letrado comenzó hoy y continuará hasta el lunes.






El cura Julio César Grassi, acusado de 17 hechos de abuso sexual y corrupción de menores, dijo hoy que no teme ir preso porque tiene la esperanza de ser absuelto, mientras la querella, que inicia hoy su último alegato, lo acusa de haber manchado a la Iglesia Católica y de ampararse en las instituciones.

"Que no se aferre a una institución a la que ha deshonrado", dijo el abogado querellante Juan Pablo Gallego y consideró que la Iglesia "no debe ser manchada en este juicio".

"Sin duda alguna mi causa es un peso para la Iglesia, pero cuando se resuelva terminará siendo un motivo de resurrección", aseguró a Télam el sacerdote, en respuesta al planteo de Gallego.

El religioso dijo sentirse "acompañado" por el anterior obispo de Morón, Justo Laguna, y el actual titular de esa diócesis del oeste del conurbano bonaerense, Luis Guillermo Eichhorn.

Grassi se presentó hoy como presidente de la fundación Felices los Niños, a la que "nunca abandonaría", explicando que "nunca les cerró (a los abogados) que alguien al que se le atribuyen tantos crímenes pueda hacer una obra tan grande", y aseguró que no teme ir a prisión porque confía en tener "un fallo objetivo".

El proceso comenzó en 2000 y ya transita por el período de alegatos, con solicitud de penas cercanas al máximo, como los 30 años pedidos por la Fiscalía y los 20 y 25 años reclamados por dos de las querellas.

Hoy fue el turno de Gallego, el último de los abogados de la acusación, que durante cinco horas expuso la primera parte del alegato.

El abogado del Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CASACIDN) aclaró que, "para decepción de quienes esperan confrontaciones", focalizaría su alegato "en la valoración técnica y científica de la prueba producida".

Y añadió que no respondería a las "intimidaciones directas y ataques mediáticos sufridos, según el caso, por Estela Carlotto, Nora Schulman" y por él mismo "a lo largo de este proceso".

Al ingresar a los Tribunales de Morón, Grassi manifestó estar "muy aferrado a la vida, a la Iglesia y a la Fundación", a la que "nunca abandonaría".

Momentos antes del comienzo del último y más extenso alegato de la querella, que durará hasta el lunes, el sacerdote señaló que a los abogados "lo que nunca les cierra es cómo una persona a la que le adjudican tantos crímenes, y tantas cuestiones tan graves, pueda hacer una obra tan grande".

La causa, que sustancia el Tribunal Oral Criminal N 1 de Morón, parte de las denuncias de tres jóvenes -conocidos con los nombres de "Ezequiel", "Gabriel" y "Luis"- que señalaron a Grassi como la persona que, en vez de cuidarlos, los abusó sexualmente cuando tenían 9, 13 y 17 años.

"En algún sentido, soy la cabeza de la fundación. Sin la cabeza el cuerpo no puede funcionar", dijo Grassi para explicar la relación directa con la institución que conduce.

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¿Inocente o culpable?




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