Novedades del Juicio

14/4/2009

Fuente: J U I C I O   D I A   1 0 0

Sinopsis del centésimo día


El martes 14 de abril se cumplieron cien días de juicio Oral en la Causa que se le sigue al Padre Julio César Grassi. En esta jornada hicieron su alegato el Dr. Sergio Piriz y el Dr. Jorge Calcagno Quijano. Participó de ambos alegatos la Licenciada Nora Schulman.


Segunda parte del alegato del Dr. Piriz

Igual que el día anterior basó su acusación en los dichos de su cliente y en pericias a las que dio una interpretación cual revelación divina. No dejó de lado la crítica a la Fundación a pesar de decir que no quería menoscabarla.


Herejía

También dijo que su intención tampoco era ir contra la Iglesia. En este último caso hizo una directa crítica a la Biblia al afirmar que en ella nunca se nombraba la palabra abuso. Y es más, se atrevió a decir que no veía que ni en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento se condenara el abuso sexual a niños.

Está claro que como abogado no tiene por qué tener conocimientos de temas bíblicos pero… de ahí a afirmar semejante aberración hay una distancia. La Biblia está colmada de condenas a todo tipo de pecado de índole sexual, con grandes y chicos, a tal punto que Jesús dijo: "Al que escandalizare a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valiera que le colgaran al cuello una rueda de molino de asno, y así lo arrojaran al fondo del mar". (Mateo 18, versículo 6). Igualmente debemos reconocer que Piriz algo quiso decir de esto porque en un momento dijo: “Mateo versículo 18” y no sabemos para qué. Debiera haber dicho Mateo, capítulo 18, versículo 6.


Inefable Portal

Piris también le pegó a Raúl Portal refiriéndose a él como el “INEFABLE PORTAL” diciendo que no sabe nada de abuso sexual, que nunca se preocupó por capacitar al personal de la Fundación en temas relacionados con abuso de menores. También descalificó al creador de PNP porque éste cree en la inocencia del Padre Grassi y lo defiende por íntima convicción. Piriz no se da cuenta que también él defiende a su cliente del mismo modo, ya que las pruebas se le vinieron en contra y promueve la creencia en sus palabras por íntima convicción. Lo que le falta son las pruebas sobre las que pueda apoyar esa convicción ya que durante el Juicio se le fue desdibujando.


20 latigazos

De manera muy parecida al Fiscal, Piriz pidió sin convicción ni motivación una alta condena de números redondos (20 años) contra el Padre Grassi. Coincidimos con las 5 últimas palabras del Dr. Piris: “Dios ilumine a los Jueces”.


Alegato del Dr. Jorge Calcagno Quijano, representante de Al

El abogado comenzó presionando a los Jueces diciendo que “este Juicio es tan importante como el Juicio a la Juntas Militares o Cromagnon”. Y continuó: “Habrá un hito, un antes y un después de este fallo”. Esta reflexión de cuarta categoría fue para querer seducir a los Jueces poniéndolos a la altura de los que tuvieron que condenar los delitos de la Dictadura. Esta posición los pondría en el estatus de héroes de la Justicia. Verdadera mala praxis para empezar el alegato.


El Mecano de Quijano

El esquema del Dr. Calcagno Quijano fue el de armar un rompecabezas o mecano de autores (psicólogos o psiquiatras) que hablan de abuso sexual infantil y tratar de proyectarlo hacia la figura de su defendido y del Padre Grassi. La retórica fue el hilo común usado por el letrado. Mostró una inquina bastante clara contra la Fundación Felices los Niños a pesar de que según dijo después no la quería enjuiciar (en realidad “la condenó”).


A la Iglesia chapeando y con el mazo dando a la Fundación

Chapeó con su amistad con altos dignatarios de la Iglesia llamados “progresistas”. Según los criterios manifestados, seguramente dictados por su esposa, la Fundación no tenía buena calidad de vida para los niños (otra mentira tendenciosa desacreditada hasta por quienes en el Juicio declararon contra el Padre Grassi afirmando que los chicos tenían demasiadas cosas). Dio crédito a la historieta de que la Directora Julia repartía alfajores Maradona vencidos y verdes de hongos. Dijo que en una Fundación no puede haber gente no preparada (¿se animará decir esto a Mónica Carranza y Margarita Barrientos?). Pasó luego a poner en boca del Padre Grassi una serie de elementos que surgen de lo dicho por Gallego en los medios y no por el sacerdote.


Licuado de sambayón

No nos extenderemos en respuestas que la Defensa del Padre Grassi hará en su alegato.

Resumimos algunos puntos de la mezcla preparada por Calcagno al alegar:

  • Se quejó por lo que publica esta página adjudicando erróneamente los escritos al Padre Grassi.
  • Denunció una campaña de desprestigio a los abogados querellantes y al Fiscal.
  • Atacó sin fundamentos a la Defensa del Padre Grassi.
  • Se explayó en las opiniones del Papa Benedicto XVI acerca del abuso de menores relacionado con eclesiásticos y burdamente sacó las citas de lo que dijo Clarín, Perfil y el Diario de los Andes.
  • Hizo descender a los Infiernos al Perito Eduardo Espector y subió a los Cielos a la perito Rubins de Río Gallegos, siempre lista para adaptar su discurso a las necesidades del mejor postor. Al reconocido perito Dr. Fernando Cabello lo denigró sin fundamentos científicos.
  • Insólitamente quiso revindicar uno de los testimonios menos creíbles, el de la Panadera Betty, quien afirmó cosas que su cliente negó.
  • Dio peso a rumores contra el Padre Grassi.
  • Mintió diciendo que el Padre Grassi durante las audiencias miró intimidatoriamente a los denunciantes. Los Jueces son testigos que eso es mentira.


¡Crucifícalo!

Y como era de esperar pidió una condena alta, de 25 años, contra el Padre Grassi. Lo peor es que, habiendo sido Juez y como letrado omitió fundamentar el por qué pidió esa cantidad de años y es por eso que el Presidente del Tribunal le pidió que diga los agravantes, atenuantes o eximiciones. Allí Calcagno Quijano no supo qué responder. Vergonzoso.

Para terminar hiriendo más profundamente al Padre Grassi leyó palabras de Don Bosco que nada tenían que ver con lo que se debate en el Juicio.


Que lo parió

Al terminar cerró con otra presión al Tribunal diciéndole que al hacer el veredicto, que él descuenta debe ser condenatorio, tendrán que hacer un parto doloroso, pero que van a parir una justicia nueva para un país que no cree ya en la Justicia. Van a parir una justicia más limpia, por doloroso que sea parirla.

Lo que entre líneas quiso decir Calcagno a los Jueces es “ojito con lo que van a dictaminar”. Malas artes de una política que “ya fue”.

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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