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20/2/2009

Fuente: Cristo Hoy - Nota de Tapa Año XIII - Nro 769 - 19 al 25 de febrero de 2009

Con seis meses de juicio

El 19 de febrero se cumplió medio año del proceso judicial más seguido por los argentinos y que divide a la sociedad. A éste se refiere el p. Julio Grassi en una entrevista exclusiva para Cristo Hoy.




Un balance sobre estos seis meses de juicio
-A lo largo de estos seis meses de juicio, quienes me han llevado a los Tribunales han tratado de demostrar sus imputaciones con tres acusaciones inconsistentes y testigos indirectos, pero no han tenido éxito. Las pruebas aportadas en mi contra están direccionadas a convencer a los jueces (de) "lo malo que es el padre Grassi" dispersándose en temas y situaciones que nada tienen que ver con la Causa. En tanto, yo he aportado pruebas muy concretas que demostraron que los denunciantes mienten. Si los hacen mentir o lo hacen por propia voluntad será tal vez motivo de otro juicio, pero lo real es que la gran mayoría de las situaciones descriptas fueron desestimadas porque traje ante los jueces respuestas documentales que mostraron a las claras que enmarcaron una falsa denuncia con situaciones también inexistentes.

El padre Julio continúa día a día su labor pastoral en la Fundación Felices los Niños. El juicio durará varios meses más; se estima que terminará recién a fin de año.
El padre Julio continúa día a día su labor pastoral en la Fundación Felices los Niños. El juicio durará varios meses más; se estima que terminará recién a fin de año.
¿Cómo se está defendiendo ante las acusaciones?
-¿Cómo puedo yo defenderme de alguien que dice "vos me hiciste tal cosa" sin testigos presenciales ni quien lo haya visto supuestamente ir al lugar que dice? Lo que sí puedo hacer para defenderme es decir que las circunstancias de tiempo, de espacio y la descripción que hace de los lugares y aún de mi persona son mentirosas.

No han podido demostrar
Por eso mi evaluación del juicio es positiva. No han podido demostrar sus acusaciones, y ahora, con los testigos de la defensa, cuyo turno es en estos meses, podremos demostrar totalmente que soy inocente. Aunque la cosa debiera ser al revés, o sea que quien denuncia debe demostrar lo que dice, lamentablemente en la Argentina primero te condenan mediáticamente ensuciándote con una acusación, luego vas a la Justicia a vivir un castigo de procesos en los que pareces culpable porque te tratan como Barrabás y al final viene el juicio en el que hay de todo un poco. Si llegas al juicio con salud, es todo un logro. Esto no debiera ser así.

¿Quién puede cambiar este sistema?
-No se pueden cambiar por legislación las actitudes del hombre. Hasta Moisés cuando volvía con las Tablas de la Ley a cuestas se encontró a sus hermanos adorando a un dios pagano. La Ley era de Dios y Moisés no podía entender en qué había fallado: ¿tardó mucho? ¿no supo explicar a qué subía al Sinaí? No, en realidad era la debilidad de los hombres que aceptan soluciones inmediatistas y al juzgar prefieren los tiempos del prejuicio y no de un juicio justo. Sólo cuando lo vives lo entiendes. ¡Feliz de aquel que lo entiende antes! ¿Sabes qué es lo primero que se aprende cuando estás pasando algo así?: a no pensar mal de tu prójimo, a no prejuzgar a tus hermanos por apariencias o chismes, a no creer todo lo que te dicen de los otros y a aprender a frenar la lengua cuando por bronca hablas de una persona ausente. La Justicia, en mi caso, tiene que escuchar la desmesurada propagación de los rumores que un día llegan a los estrados judiciales luego que de oídas generaron convicción en las mentes y corazones de los que la expresan.

¿Están convencidos de los rumores?
-Aparecen entre los testigos personas que mienten como un acto de justicia para ellos. Esto consiste en que al ver que no hay pruebas en mi contra, convencidos de la acusación, tal vez por lo que antes expresé, dicen cosas que no vivieron ni vieron para ayudar a una condena y evitar que el supuesto mal se siga expandiendo. Así lo expresó uno de los que ahora me acusan en una de sus primeras declaraciones. Lo que hizo fue ofrecerse a mentir "valientemente" para hacer justicia por los chicos que verdaderamente habrían sufrido abusos y no se animan a decirlo. Esto muestra la desesperación de quienes están detrás de esta campaña destinada a destruir una persona.




El abogado Gallego
¿Qué opinión le merece la actuación del abogado Juan Pablo Gallego?


-Juan Pablo Gallego antes de esta causa era un abogado que se dedicaba a demandas de informática. Se acercó entonces a esta causa para hacerse conocer y montarse en la mediatización de Canal 13. Su objetivo, para él, está cumplico, pero lo que no se da cuenta es que de tanto que inventó y mintió quedó muy mal parado e hizo quedar muy mal parada a quien le paga y le dio su confianza, Estela de Carlotto. Gallego desde el inicio de este proceso dijo que los delitos están probados y con eso quería confundir a la gente, ya que cuando se acusa a alguien no se prueba, sólo al final de un juicio se sabe si está o no probado un ilícito. Por otra parte, la promoción que hizo Gallego de supuestas amenazas a testigos, las que a mi criterio fueron inventadas para ensuciarme de manera indirecta, muestra la desesperación de usar los medios para hacerse propaganda y así lograr objetivos personales.

¿Y su actuación durante el juicio?
-En el juicio su especialidad es humillar a los testigos más débiles. Cuando ve que el testigo le puede contestar y hacer pasar un mal rato, a él no le pregunta nada, como fue el caso de Raúl Portal, pero cuando ve que el testigo es limitado, es débil, como un ex chico de la calle, lo maltrata, se le burla, lo hace quedar en ridículo. Hace preguntas que nada tienen que ver con lo que se investiga con el único objetivo de desafiarme y ridiculizarme.




El sentido y los niños
¿Cómo vive personalmente esta etapa del juicio?

La Fundación a pleno
La Fundación a pleno
-Ya llevo medio año de Juicio Oral. Si bien estoy satisfecho por los resultados de los testimonios, sufro mucho preguntándome "por qué" y "para qué". Y pienso que el "porqué" sólo Dios lo sabe y el "para qué" está a la vista. Yo veo que después de este juicio habrá un antes y después a las falsas acusaciones de abuso. En lo personal, me han quemado el rostro con el ácido de la malidicencia y aún así, siendo como un hombre sin rostro, sigo adelante, ayudando a los chicos, porque como dijo una testigo: "la Fundación tiene problemas económicos, pero late, sigue adelante" y yo agrego que desde hace más de 15 años la cocina de la Fundación nunca paró, nunca dejó de funcionar, de dar de comer a los chicos, y esa es la presencia del Dios providente que no dejará falta nada a quienes ama. Me duele la Fundación, me duele no poder pagar a tiempo a los empleados, me duele la cantidad de niños, niñas y adolescentes que podríamos ayudar y no lo podemos hacer. Quedan 4.500 chicos y chicas por los que no puedo bajar los brazos. Por eso le pido a la gente que nos ayude. Dios los bendiga y María los cubra bajo su manto.




Para ayudar a la Fundación
Felices los Niños llamar al
(011)4452 5358 ó al
(011)4551 7049.

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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