Opiniones

7/3/2006

Fuente: ambitoweb

Real motivo de que "Clarín" y Carlotto ataquen al Padre Grassi

La destacada mujer utilizada para presionar a jueces y «sancionar por la prensa»

Por: Julio A. Ramos

Estela de Carlotto es una mujer de logros humanitarios indudables, reconocidos aquí e internacionalmente, por recuperar más de 80 nietos de desaparecidos durante el Proceso militar. Como casi siempre sucede en ciudadanos que alcanzan una relevancia así en la Argentina son utilizados por los famosos «entornos» para fines particulares, consuetudinariamente mezquinos. Horacio Verbitsky, por ejemplo, la usó de máscara para que presidiera, fuera de su elogiable Abuelas de Plaza de Mayo, una Comisión por la Memoria, que maneja cuantiosos fondos públicos bonaerenses. La consecuencia era descontada: la misma Estela de Carlotto terminó denunciando públicamente que Horacio Verbitsky le falsificaba la firma en cheques.

En estos días Carlotto fue usada nuevamente por quienes tienen otra aspiración no menos deleznable: apropiarse de la Fundación «Felices los Niños» que hace 12 años creara desde la nada el sacerdote Julio Grassi. Se trata del organismo privado más importante del país en la ayuda a los «chicos de la calle». La provincia de Buenos Aires tiene un solo instituto oficial para menores con un costo por cada niño, por la burocracia estatal que impera, 11 veces superior al de la Fundación privada de Grassi en Hurlingham.

Grassi la hizo crecer, hasta atender la inusitada cifra de 6.400 chicos abandonados, desde filiales también en varias provincias e inclusive en la Capital Federal en base a continuas campañas personales en medios y gestión ante funcionarios y grandes empresas para obtener donaciones. Eso le dio una difusión personal inevitable con lo cual surgieron las envidias y recelos, típico de nuestra Argentina. Envidia por parte de aquellos que creen que para ascender no hay que crecer con esfuerzo propio sino serruchar pedestales para que desciendan los que están arriba a la altura de los mediocres. Los recelos son de aquellos a los que tan bien definió un ex militar y luego brillante periodista y funcionario, Francisco Manrique, que impulsó para el país desde el PAMI al Prode. «En la Argentina hemos inventado -decía- la guillotina horizontal para quienes se atreven a destacarse y levantar la cabeza.» A la señora Carlotto en estos días le pusieron también una guillotina horizontal en sus palabras.

Llegó a llamar «monstruo» al sacerdote en declaraciones que ella sabe que por su trayectoria repercutirían en alguna prensa -no la prensa ética desde ya- para «condenar por los medios» y atemorizar a los 3 magistrados que lo juzgarán. ¿Qué culpa tiene Grassi de que se haya retirado como damnificado el último de sus denunciantes, O.A.(*), hoy de 23 años y con anterior seudónimo «Gabriel», y se retractó el segundo de seudónimo «Ezequiel»?


• Realidad

Prácticamente no hay nada con qué acusar a Grassi, es la realidad. Por eso los interesados en tomar su Fundación recurrieron al prestigio de la señora Estela de Carlotto para que condene «verbalmente», para que se desinforme a la opinión pública y surja algo así como un «familiares de Cromañón». Pero resulta que es al revés: los 7 chicos que vía Miriam Lewin e Irene Baiss, «Clarín» introdujo en aquel perverso e inventado programa «Telenoche investiga», de María Laura Santillán por «Canal 13» se retractaron todos. Al contrario hay miles de juicios de familiares que necesitan educar a sus hijos en la Fundación (que brinda desde nurseries atendidas por monjas, a jardín de infantes, primaria y hasta Polimodal a chicos de la calle que envían los jueces de menores). La señora Carlotto, por ejemplo, no apareció cuando el mismo «Clarín» maquilló a una adolescente para que pareciera niña, denunciar falsa «prostitución infantil» en Salta y salir en «Telenoche». Pese a tal aberración hoy Carlotto coincide con ese diario que fue sancionado en la Justicia.

El éxito de la Fundación y su autor sumó primero el recelo de aquel celoso psicólogo Enrique Stola, que se encarnizó con la Fundación. El tuvo la supervisión de «Gabriel» y «Ezequiel» y ambos desistieron o se retractaron lo cual desesperó. La jueza de San Isidro Mirta Ravera Godoy, ofendida porque Grassi no la tomó como asesora legal en su Fundación (no podía pagarle un sueldo alto), el fiscal general de Morón Federico Nieva Woodgate -propuesto por aquel justicialista Horacio Román, dirigente político que, para dar un detalle, en la última elección interna se robó en un colectivo todas las urnas con votos de su jurisdicción y las entregó al día siguiente de los comicios- es otro enemigo. Hoy Woodgate no quiere ir a declarar al juicio contra Grassi y, a su vez, le inició una insólita investigación a los 3 jueces (en niveles de cámaras para arriba es normal la Justicia en Morón) que deberán juzgar a Grassi (ver vinculada). Otros atacantes fueron los ex empleados separados de la Fundación que señalaban a los chicos para filmarlos engañados para «Canal 13»; igualmente los vecinos de Grassi que temían se expropiaran sus tierras para ampliar la Fundación. Hoy ya no temen. Por la campaña anti-Grassi del fuero penal primario de Morón en combinación con «Canal 13» se paró el crecimiento -muchos sonríen- de la Fundación. Hasta aquellas alcancías para recoger vueltos en monedas del pago de peajes en el Camino del Buen Ayre están quedado casi vacías.

En sus sorprendentes palabras carentes de real sustento la señora Estela de Carlotto mencionó «los poderosos intereses detrás del padre Grassi». ¿Qué «poderosos» pueden ser si el que trata de amedrentar jueces para obligarlos a condenar a Grassi es nada menos que el monopolio «Clarín»? La propia presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo tiene enorme poder -aunque no sea económico- y se lo hacen utilizar, como se vio.

Además, ese fiscal general del insólito Morón judicial, Federico Nieva Woodgate, domina un grupo de 4 fiscales y los utilizó y sigue utilizándolos permanentemente contra el sacerdote tras ponerse en marcha el complot judicial. Hasta jueces tiene en contra Grassi, como Humberto Meade, que debió ser separado de la presunta -en realidad falseada- causa contra Grassi de posible corrupción de menores precisamente por «prejuzgar» (obviamente en contra del religioso) y Meade es «juez de garantías» (?).


• Lamentable

Por eso, se dice en Morón que si usted atropella sin querer a un ciclista súbalo al auto cuidadosamente y llévelo a la jurisdicción próxima de Haedo si quiere asegurarse real justicia. Es lamentable ver estas formas de falta de equidad y de violación del debido proceso en focos judiciales zonales, sobre todo bonaerenses. La señora Carlotto no sólo prejuzgó al religioso para que «Clarín» lo difundiera ampliamente -inclusive el último domingo su día de alta venta- para influir en la opinión pública y condicionar el juicio. También acusó a los miembros del Tribunal Nº 4 de Morón de tener un «acuerdo» con la defensa de Grassi. Cualquier abogado, hasta un recién recibido, sabe que si alguien desiste de ser «particular damnificado», como hizo «Gabriel» por carta manuscrita, que es una forma contundente, no puede asumir tal carácter su abogado, en este caso Juan Pablo Gallego que usa a la señora Carlotto. El único que puede estar en un juicio como «damnificado» es quien se siente tal, no su abogado. También es inimaginable que letrados como los que tiene Grassi -Jorge Sandro, Adrián Maloneay, Luis Osler, Andrea Novello y Laura Fechino- puedan jugar su prestigio en un intento de «arreglo» así. Sucede que aplicar lo que dice la ley en Morón es difícil.



Cartas manuscritas de jóvenes desesperan a complotados de Morón

O.A.(*) (cuando era menor se lo ubicaba con el seudónimo «Gabriel») llegó sigilosamente en diciembre pasado a los Tribunales de Morón y entregó una carta suya manuscrita explosiva: expresó allí que desistía de su abogado patrocinante, Juan Gallego, y de ser «particular damnificado». Era el único acusador que quedaba en tal carácter, porque antes el otro, el menor con seudónimo «Ezequiel», se había ratificado al decir ante un juez que se prestó a acusar al sacerdote Grassi de corrupción -en el deplorable programa de «Telenoche», por «Canal 13» de «Clarín»- porque una «doctora Inés me hizo la cabeza». No se sabe todavía si era alguien de «Clarín» o una ayudante de un psicólogo cercano a «Gabriel».

La carta de «Gabriel» produjo desesperación entre los complotados del fuero penal de primera instancia de Morón que habían armado la trama contra Grassi, más los directivos de «Clarín» que con sus programas por TV con engaños le habían dado amplia difusión.

Por si esto fuera poco, también llegó a la Justicia de Morón (en jueces superiores que no actúan en camarilla) una carta, también manuscrita, de otro menor, y hoy adolescente, que había sido falsamente incluido por «Telenoche» de «Clarín» (le hicieron un montaje con declaraciones aisladas inducidas) como presuntamente corrompido por el religioso. Ese joven, de El Calafate, Santa Cruz, hace tiempo negó todo pero el juez de allí no cerró el expediente, esperando el juicio de Julio Grassi, como corresponde. Esta carta fue también de impacto: el joven santacruceño expresó que no resolverse su situación ante una versión falsa le ocasiona hoy serios problemas en su actual adolescencia.

Frente a una falsedad armada contra Grassi, que se les derrumba, comenzaron las reacciones. Una de éstas fue del abogado Juan Pablo Gallego, que perdió el patrocinio de «Gabriel» y quedó fuera del juicio. Trató de presentarse él como «particular damnificado» en lugar del renunciado «Gabriel» y con suavidad los jueces le dijeron que era «un error jurídico». No era audiencia pública sino de presentación de pruebas, reservada procesalmente a las partes, o sea defensa y fiscales acusadores. Gallego -uno de los más virulentos atacantes de Grassi, quien más lo vilipendió por televisión y difundió información del caso no correcta, que sobre todo tomó «Clarín»- trató de que fuera parte damnificada Casacidn, uno de los tantos entes que también preside Estela de Carlotto, como la «Comisión por la memoria» de Verbitsky. En esa audiencia privada de partes, obvio, no correspondía. Al fallarle eso, denunció que se cambió la fecha de la audiencia preliminar cuando él mismo la difundió en diciembre sobre que ese trámite se realizaría el 22 de febrero. El fiscal general de Morón Nieva Woodgate y cabeza más visible del complot contra Grassi en su inicio, también comenzó a moverse. Buscó una denuncia y ordenó a su fiscal Rita Bustamante abrir una causa contra nada menos que los 3 jueces del tribunal que deberán juzgar en juicio oral a Julio Grassi el 3 de julio y donde el mismo fiscal general deberá ir a declarar. Es incomprensible pero es así. Todo Morón es a base de intimidar magistrados.

Por eso se dice que el fuero penal primario de esa localidad del Gran Buenos Aires es parodia. La denuncia para abrir una causa contra los jueces que, a su vez, juzgarán al sacerdote por el complot, proviene del abogado Juan Gallego, el despechado que se quedó sin «Gabriel» como cliente y el que tiene un ente que preside Estela de Carlotto y que querría quedarse con la Fundación de Grassi. La fiscal que intervendrá contra los 3 jueces del Tribunal Oral, bajo supervisión de Nieva Woodgate, es Rita Bustamante, otra acérrima enemiga de Grassi y también deberá declarar ante los 3 jueces pero, por ahora, los investigará. Bustamante es la misma fiscal a la que le ordenaron realizar dos veces el interrogatorio al padre Grassi por graves irregularidades en el primero que constataron los jueces de cámara de Morón. Además Bustamante fue quien le respondió al sacerdote que preguntó de qué lo acusaban y con qué pruebas. Le dijo: «Lea 'El Proceso' de Kafka» (un laberinto judicial donde el acusado nunca supo de qué lo acusaban y murió sin saberlo). Recuérdese que otro del grupo de Nieva Woodgate, el juez «de garantías» Humberto Meade -un hombre que figuraba como «desaparecido» y no lo estaba ni intentó corregir eso porque dijo que «lo honraba»- fue desplazado de la causa Grassi por prejuzgar.

Posteriormente aunque todo parezca una comediase ordenó detener en su domicilio a la jueza de menores Dra. Cristina Landolfi para llevarla como testigo en una causa que ella misma había denunciado. Claro, Landolfi ganó el cargo de jueza de menores que Meade y los de Morón aspiraban para su ex colaboradora Ravela Godoy y allí nació «el caso Grassi», por una disputa de cargos. La jueza Garmendia de La Plata rechazó por grave incorrección la actuación de la fiscal Rita Bustamante por esa detención y aconsejó una sanción para ella. En vez de sanción hoy investiga jueces.

Es entonces cierto y no exageración, Morón es un «Macondo judicial».



Encrucijada judicial del diario y la "benefactora" Carlotto

De la Redacción del diario

Aparte de una labor tan respetable en la recuperación de hijos de desaparecidos, Estela Carlotto es inteligente. Nunca se llevó bien con los exabruptos de Hebe de Bonafini, como apoyar públicamente los asesinatos de ETA, en España, o pronunciarse a favor de los terroristas que estrellaron aviones contra las Torres Gemelas en Nueva York. Por no ser de tales extremos sorprendieron la declaración, los términos y el prejuzgamiento contra el sacerdote Julio Grassi. No es su estilo.

Se sabe que el abogado Juan Gallego dirige una de las tantas organizaciones que preside Carlotto.

Gallego está iracundo por no tener ya patrocinante para estar en el juicio contra el religioso el 3 de julio al desistir «Gabriel» como «particular damnificado» (igual podrá ser citado por el fiscal como testigo). De esa desilusión viene este traspié de imagen pública como autoritaria y presionadora de jueces de Carlotto.

Pero también está la necesidad de esta mujer de congraciarse un poco con el monopolio «Clarín» y su directora, a quien tiene arrinconados en un fallo en la Corte Suprema, tribunal que, a su vez, no sabe cómo decidir porque ambas partes gozan de especial simpatía del presidente Néstor Kirchner. Y se sabe que esta Corte fue elegida directamente por Kirchner.

El caso se resume así según la información que consiguió la revista «Edición i» que dirige Edgar Mainhard: Las Abuelas de Plaza de Mayo, que preside Estela de Carlotto, denunciaron al entonces juez Roberto Marquevich, de San Isidro, que le dio acogida (otros jueces capitalinos se sacaron el tema de encima), que los hijos adoptivos de la señora Ernestina de Noble podían ser de desaparecidos.

Falsedades en declaraciones atribuidas a testigos y fallas en actas motivaron que Marquevich dispusiera dos medidas: la detención que llegó a 3 días por presunta culpabilidad de la señora de Noble, invocando riesgo de que saliera del país y, aparte, un examen irrenunciable de ADN a los menores que, en estos casos judiciales de desaparecidos se hacen oficialmente en el Banco Nacional de Datos Genéticos del hospital municipal Durand en la Capital Federal.

Los abogados de «Clarín» apelaron de inmediato la detención de la directora del diario, pero en el apuro se olvidaron de apelar también el examen de ADN obligatorio, que era el segundo punto.Cuando en la presentación de defensa, por un principio judicial insuperable, si una parte de la acusación no es apelada queda firme inexorablemente porque se descuenta que el imputado la da por cierta o acepta, si no la incluyó en su escrito de oposición. La Cámara de San Martín, entonces, revocó la detención de la señora de Noble como exclusivamente se pedía, pero no la obligación de que sus hijos adoptivos se sometieran al examen de ADN (se llama «análisis de histocompatibilidad»).

Por su peso, «Clarín» logró que a Marquevich le hicieran juicio político y lo destituyeran, porque casi nadie quiere problemas con el monopolio y le temen. Por tremenda omisión, aquellos primeros abogados de «Clarín» fueron automáticamente despedidos por el diario contratante, obvio.


• Desautorización

Tras el fallo de Cámara volvió el sumario al juez Conrado Bergecio. Este no pudo cerrar la causa, entonces, porque faltaba cumplir el análisis de ADN. Pero aceptó un pedido de los nuevos abogados que le propusieran hacerlo en uno no habilitado para desaparecidos en casos judiciales llamado Cuerpo Médico Forense. Lo hicieron ambos hijos adoptados.

Pero la Cámara de San Martín desautorizó ese análisis mal concedido por Bergecio y se ordenó se hiciera el legal, que sólo para estos casos se hace en el mencionado Banco Nacional de Datos Genéticos en el Durand.

Los nuevos abogados de «Clarín» apelaron esta última disposición ante la Cámara de Casación, que el año pasado reiteró que lo no apelado en el primer fallo de Marquevich quedó firme (viene a ser ahora como la «venganza de Marquevich» destituido por «Clarín»).

Sorpresivamente, la misma Cámara de Casación alivió luego su problema de quedar mal con «Clarín» y en nueva resolución mantuvo la obligatoriedad del análisis en el Durand, pero le dio paso a que el caso de la señora de Noble y sus hijos adoptivos fuera a la Corte Suprema -igual iba a ir allí «Clarín» en queja-, donde está hoy y donde pelea quien desde siempre fue tenaz vigiladora de nietos desaparecidos, la abogada de las Abuelas, la Dra. Alcira Ríos.

Los hijos adoptivos de la señora de Noble, de nombre Marcela y Felipe, aceptaron aquel primer examen a un centro no oficial donde podrían circunscribirlo y sin que se divulgaran sus ADN quizá porque debieron averiguar que quienes los reclamaban, patrocinados por Estela de Carlotto y Alcira Ríos, no eran sus padres, aunque se ignora cómo lograron tomarles una prueba de ADN. Pero no quieren que sus ADN vayan al Banco Genético oficial del Durand -donde están los ADN de todos los parientes de desaparecidos que aún reclaman- porque es probable que coincidan con alguno. Es muy difícil que en pleno Proceso militar, con desapariciones constantes de personas, hayan sido entregados así, irregularmente y con ocultamientos, bebés que no fueran de desaparecidos. La aparición de nuevos parientes probados con ADN complicaría toda la herencia del monopolio «Clarín» y eso preocupa al extremo a los directivos del monopolio.

Pero, a su vez, Estela de Carlotto y sus Abuelas de Plaza de Mayo no pueden dejar de exigir ese análisis y en ese lugar. Han encontrado más de 80 hijos de desaparecidos e, inclusive, impulsado el juicio a muchos de los que se los apropiaron. Si desiste ahora en el caso de «Clarín» traicionaría todo su historial.


• Pasado negro

No hay salida que conforme a ambas partes, que están enfrentadas pero se tratan bien. «Clarín» tiene pasado muy negro como para atacar a Estela de Carlotto, algo que, además, no es fácil de hacer porque pese a su tradición de operar sobre jueces con diversos méritos es difícil que encuentre magistrados dispuestos si enfrente están la señora Carlotto y sus abuelas. Estela de Carlotto tiene que enfrentar al monopolio que Néstor Kirchner llamó en un discurso 5 veces «prestigioso»(?), tampoco le es fácil.

La Corte Suprema queda en el medio sin atinar cómo resolver porque se sabe el peso de los enfrentados. En esta disputa ajena también cae el padre Julio Grassi como si ya no le hubieran creado suficientes problemas. Estela de Carlotto y su «entorno» con atacarlo desaprensivamente, como lo hizo, satisface la necesidad de «una voz fuerte» para desprestigiar a Grassi al fallarle una a una las « pruebas» y testigos que le prepararon judiciales de Morón. Sabido es que Héctor Magnetto, de «Clarín», herido porque Grassi no declaró en el juicio contra Rodolfo Galimberti (con Jorge Rodríguez trabaron el pase de Susana Giménez a «Canal 13»), ordenó buscar algo para sancionar al sacerdote.

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(*) El texto original menciona nombres y apellidos, nosotros no podemos hacerlo por disposición judicial.

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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