Opiniones

15/7/1999

Fuente: Conferencia en Universidad de Belgrano
Cátedra de Psicología Forense.

Falsas denuncias de abuso

por Lic. Delia Susana Pedrosa de Alvarez

En Estados Unidos a partir de 1987 se tomó conciencia social sobre el tema del Impedimento y la Obstrucción del vínculo padre no conviviente-hijo.

El autor más importante en esa temática es Richard Gardner. Es un psiquiatra titular de la Cátedra de psiquiatría Infantil de la Universidad de Columbia. Ha escrito más de 240 obras entre artículos y libros. Sabía por su experiencia clínica que los hijos luego del divorcio continúan amando de igual manera a sus padres a pesar de la separación y del paso de los años.

Pero, que en los casos de Divorcio Destructivo, el padre que ejercía la tenencia manipulaba en forma consciente o inconsciente al niño para causar el rechazo y obstruir la relación. También sabía que las conclusiones de los estudios sobre hijos del divorcio indicaban que los niños mantenían luego del divorcio una buena relación con ambos padres cuando no había intención del que ejercía la tenencia de eliminar al otro progenitor de la relación.

Se preguntó porqué el síntoma del aparente rechazo surgía en los casos donde existía un impedidor. Lo analizó en sus pequeños pacientes y descubrió que en todos los casos los niños eran objeto de persuasión coercitiva o “lavado de cerebro”.

Gardner no fue el único que llegó a esas conclusiones, simultáneamente y en varios estados de Norte América, otros Psicólogos y Psiquiatras que trabajaban con niños y con familias llegaban a las mismas conclusiones e identificaban los mismos signos clínicos. Contemporáneamente y sin conocer los autores los trabajos de los otros, surgen otros tres Síndromes afines.

En Michigan, psicólogos que no conocían el trabajo de Gardner, publicaron trabajos sobre un Síndrome en el que el niño repetía todo lo que decía el padre impedidor sobre el otro, adoptaba su terminología, se refería a situaciones que decía recordar pero que no habían sucedido y que de haber sido reales no podría recordar por su edad. Este Síndrome explicaba algunos casos de denuncias falsas de Abuso sexual y los autores eran Blush y Ross.(1980). Lo llamaron SAID Syndrome.

Otros autores que trabajan en el ámbito forense, llegaron a establecer tipologías o perfiles de personalidad para el padre que acusa falsamente y destacaron el vínculo patológico entre el Niño y el padre que ejerce la tenencia. Jacobs en Nueva York y Wallerstein en California informaron casos de lo que ellos llamaron el Síndrome de Medea. Citaron a Gardner, tal como lo haría luego Turkat en su Síndrome de la Denuncia Maliciosa. (1994). Clawar y Rivlin realizan un estudio poblacional en niños impedidos del contacto con uno de los progenitores y explicaron lo que ellos llaman Programación Parental en el Divorcio o “lavado de cerebro” y su influencia en los litigios.Este estudio estuvo a cargo de la Asociación Americana de la Sección de la Familia y la Ley. Luego de más de 12 años de investigación, publicaron en 1991 un libro llamado “Niños rehenes. Los autores encontraron que la programación parental era una forma de abuso psicológico que era practicada en mayor o en menor medida por el 80 % de los padres divorciados. Que el 20% de los niños era expuesto a esa forma de relación abusiva de escuchar mentiras y supuestos defectos del padre no conviviente por lo menos una vez al día.

Este trabajo causó conmoción en los medios de comunicación y en los círculos académicos norteamericanos: la mayoría de los niños sufría la obstrucción del vínculo en el estudio de Claward y Rivlin y el 20% de ellos la sufría en forma diaria. En muchos casos cuando el niño no era complaciente, era castigado físicamente o por medios más sutiles como el retiro de privilegios o del amor y de las atenciones por parte del padre obstructor.

A partir del Concepto de Gardner de Síndrome de Alejamiento Parental empieza a surgir una profusión de trabajos sobre el tema: características de los padres que acusan falsamente, la función de la falsa denuncia, cultos que ayudan a los padres impedidores a alejarlos del otro padre y Abuso emocional y psicológico grave de los niños en los casos más severos de Impedimento, incluyendo el Síndrome de Munchausen por Poder y los Trastornos Facticios por Poderes. Esta última entidad está presente en el DSM IV y me referiré a ella en la parte final.

Otros estudiosos se ocuparon del secuestro del hijo por uno de los progenitores determinando que su causa era la relación abusiva del impedidor que le impedía discriminar sus necesidades de las del menor.

Otra autora, Mary Lund examinó las reacciones fóbicas de rechazo al padre impedido y expresó que la rápida intervención del Juez en las primeras etapas de Impedimento puede ayudar a prevenir este tipo de reacciones fóbicas que suceden después de que el contacto es discontinuado durante largos períodos sea a causa de procedimientos legales o por acción del impedidor. Expresó que la intervención legal será la piedra angular del tratamiento.

Un factor para nosotros importante destacado por Lund es que el SAP. Puede desarrollarse en el niño como respuesta al stress que le generan los conflictos de los padres, tanto al inicio del divorcio o al final. Que si el hijo es puesto en medio del conflicto por los padres, reacciona escapando y rechazando la relación con uno de los dos. Destaca la autora que a veces los terapeutas aumentan esta polarización en el niño y entonces, es necesaria una orden judicial que interrumpa el tratamiento. Todos los clínicos especialistas en el tema destacan la combinación de las estrategias legales que cesen con el impedimento y luego las intervenciones terapéuticas para hacer el caso manejable.

Contemporáneamente a estos estudios, surge una nueva tendencia en el estudio del Abuso Sexual Infantil en ese país y los Informes se simplificaron tanto que una denuncia anónima era suficiente para el inicio de un proceso por abuso sexual. Es decir bastaba que alguien dijera que tal niño posiblemente era abusado por un familiar para que sea prohibido todo contacto con éste.

El número de Informes de los profesionales de la salud, especialmente psicólogos y asistente sociales, se duplicaron y también se duplicó el número de falsos positivos y de falsas denuncias.

De acuerdo a las estadísticas compiladas por el Centro Nacional de Abuso Infantil en 1988, se demostró que los Informes sin validez, es decir denuncias erróneas o falsas de abuso sexual excedían en número a los casos de Abuso real en una proporción de 2 a 1. (Datos tomados del National Center on Child Abuse and Neglect: estudy of national incidence y prevalence. Washington DC: Dep. of health an Human Services 1988,contract 105-85-1702, cit. Por Rand.: The spectrum of parental Alienation Syndrome, Am.Journal o Forensic Psychology,vol.15, number 3, 1997/51) Una de las causas era el vacío de conocimiento de los psicólogos y profesionales de la Salud, destacado por la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescencia en 1993 y la utilización de prácticas de efectos sugestivos e inductivos como las Muñecas Anatómicas mal denominadas “ test de abuso”. Es importante destacar que en un Simposio sobre Abuso Sexual realizado por el Centro Americano sobre Abuso sexual y negligencia se prohibió su uso como test diagnóstico (1986).(Citado por Melton y Limber, Changes in Family Law and family Life, American Psichologist vol.44, nro.8 pp.1213-1216.).También que el último Comité de Expertos de la Asociación Americana de Psicólogos en 1996 concuerda con este temperamento y establece que no pueden ser usadas en lo forense, es decir, explica que no es científico hacer consideraciones clínicas en base al juego con las muñecas ni pueden ser usadas con fines forenses (Ver Psychological Science and the use of Anatomically Detailed Dolls in Child Sexual-Abuse Assessment –Goodman y otros, Psychological Bulletin, 1995,vol.118,nro.2 199-222). Posición similar es la de la Asociación de Psiquiatras Americanos (Ver Practice Parameters for the Forensic Evaluation of children and adolescent who may habe been physically or sexually abused, J.Am.Acad.Child Adolesc.Psychiatry, 36: 3, march 1997)

Otros autores la consideran una técnica inductiva y coercitiva(Gardner, Goodman, Ceci y Bruck, etc.). Otro elemento que facilitaba las denuncias falsas y los diagnósticos erróneos era el basarse en la madre como única fuente de información en los casos de posible abuso sea sexual o supuestos malos tratos. Lamentablemente, estas fallas que posibilitan el uso de la denuncia falsa por parte de profesionales inescrupulosos, se reproduce en nuestro país. El Juez Stewart, citado por Rand en un artículo de la Asociación Americana de Psicología Forense de junio del pasado año, escribió “... Las Cortes de Familia están sufriendo los efectos de una nueva moda usada por las partes en los litigios: denunciar al otro de que está abusando del niño. El impacto de tales denuncias en los litigios de custodia es mayúsculo (...) El Juez de Familia está apto para cortar el acceso del padre acusado al niño hasta la terminación de la acusación...”(pp.11). (Obs.cit.pp.26).

En respuesta esto, la Unión de la Asociación de la Familia y las Cortes de Conciliación obtuvo fondos para un estudio sobre las acusaciones de Abuso sexual en litigios por divorcio.

Se recogieron datos de 1985 a 1986 de las Cortes de Familia a lo largo del país.En ese momento, la incidencia de denuncias de Abuso sexual era del 2%, pero en algunos estados era del 1% al 8%. Las denuncias de Abuso sexual en el contexto de un litigio por tenencia y por régimen de visitas eran verdaderas, solo en un 50%.Los Consejeros de la Corte también destacaron que ellos habían visto un incremento de tales casos en relación a otros años.

Diez años después, en 1996, el Congreso de Prevención y Tratamiento del Abuso Infantil en USA, eliminó la figura de inmunidad para las personas que conociéndolo hacen falsas denuncias o Informes.

La medida obedecía a una realidad alarmante: 2.000.000 de niños habían sido involucrados en falsas denuncias.La cifra es notable si la comparamos con la cifra real de 1.000.000 de niños verdeadamente victimizados.

Resumiendo, en el país del Norte, existe una clara conciencia del papel de las denuncias falsas de abuso sexual en el contexto de los litigios por tenencia y régimen de visitas y su uso intencional para impedir el vínculo con uno de los progenitores. Muchos protocolos de evaluación incluyen un apartado sobre los posibles mecanismos de falsa denuncia y su relación con el Divorcio Destructivo, citaremos la del estado de California, referida por Rand (State of California: The California Child Abuse & Neglect Reporting Law: Isssues and Answer for health Practitioners, 1991).El Protocolo para casos de Abuso sexual de Gardner(1995) y el de la Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescencia publicada en marzo del 1997.

Pero entre tanto, es decir en el período 1980 al 1996, en Estados Unidos se había realizado una campaña masiva para entrenar a los asistentes Sociales, Jueces, y profesionales de la salud en conceptos tales como “Los niños nunca mienten sobre abuso”. Se alentó a sostener sin cuestionamientos lo que el niño o la madre decía y aceptar toda denuncia de abuso sexual como verdadera.

Se alentó a que los padres y los educadores vigilaran los “indicadores de abuso “en sus hijos ya que podían ser abusados sexualmente en la familia, en la escuela, en cualquier lugar.

Estos signos presuntos eran vagos síntomas: baja autoestima, encopresis, enuresis, bajo peso, comportamientos agresivos o por el contrario, no saber defenderse, aislamiento social o por el contrario, gran desenvoltura y otros normales en el desarrollo evolutivo como son las pesadillas y la curiosidad sexual. La normal sexualidad infantil fue considerada como signo de sospechadas pasadas experiencias abusivas. Nunca serán suficientes las medidas de seguridad al respecto, ni los esfuerzos en eliminar este tipo de delitos contra los niños, pero surgieron situaciones muy peculiares en Estados Unidos como respuesta patológica a estos intentos. Docentes entrenados en la detección de posible Abuso Sexual en la escuela muy fanatizados en el tema e inexpertos generaron situaciones como las sucedidas en un estado al Sur de USA, en donde los padres de la mayoría de los alumnos fueron arrestados por sospecha de abuso sexual. (Ver. Rand, ob.cit.). Otro caso que involucró a médicos sucedió en Cleveland, en donde unos médicos mediante técnicas dudosas certificaron “relaciones anales”en 121 niños en un período de cinco meses, que resultaron ser diagnósticos equivocados. (Citado por Huxtable.Child protection. Social Work,vol.39,number1 jan.1994).

Las denuncias falsas de Abuso sexual son comunes en los casos más severos de Alejamiento o Obstrucción del Contacto, pero no son las más frecuentes, como destaca Gardner, Turkat, Bernet, Yuille, Benedek etc. otras denuncias falsas son más comunes y pueden incluir malos tratos físicos, negligencia, abuso emocional o una historia inventada de maltrato a la mujer como sustento de la inconveniencia del vínculo filial.

Los Delitos de Maltrato a la Mujer y las victimizaciones sexuales a los niños son una preocupante realidad en nuestro país y nunca serán suficientes los esfuerzos de la Comunidad para prevenirlos y castigarlos. Producen una enérgica repulsa en la conciencia pública.

Los niños sometidos a denuncias falsas de abuso sexual, abuso deshonesto, malos tratos, etc. sufren otra tragedia no menos grave y también deben ser protegidos. La utilización de denuncias falsas en que la mujer actúa el papel de “víctima de violencia“ como maniobra de obstrucción, es la otra cara del mismo drama.

Frecuentemente escuchamos que las denuncias falsas de abuso son muy raras: algunos dicen que el 3% de los casos. Pero la prevalecía de casos de falsos positivos fue tan enorme en Estados Unidos que en el DSMIV encontramos el cuadro afín: Los trastornos facticios por poderes.

Se explica allí: “la característica esencial de este trastorno es la producción o simulación de forma deliberada de signos o síntomas físicos o psicológicos en otra persona que se halla a cargo del individuo” veremos un ejemplo: La madre informa mentirosamente a la psicóloga de un servicio: ” Mi hija tenía la bombachita con sangre luego de la visita del padre” “el médico forense me dijo que estaba al borde del sangrado”. Aporta datos que son contrarios a los referidos en el dictamen médico forense pero que no es dado al profesional. Simula signos de abuso en la hija. Es decir que el profesional es engañado y no constata mediante interconsulta las supuestas lesiones. Tampoco constata otros supuestos síntomas que aporta la madre mediante el sencillo trámite de interrogar a la niña. En base a la aceptación acrítica de la versión materna elabora el “diagnóstico de Abuso” y pide la suspensión del régimen de Visitas por el lapso que duró la evaluación psicológica (11 meses). El relato de la madre fue más determinante que el rotundo no a las preguntas: ¿Tu papá te tocó? ¿te tocó alguna otra persona? ¿o un compañerito?. Y más importante que la interconsulta al médico forense que no fue realizada.

Se trata de que la madre simula signos y síntomas “en otra persona que se halla a cargo del individuo. Típicamente, la víctima suele ser un niño pequeño y el perpetrador su madre.(...) El perpetrador induce o simula en la víctima un proceso patológico y luego la acompaña al médico”(...) La mayor parte de las enfermedades inducidas o simuladas concierne al a los aparatos digestivos y genitourinarios...”(...) “...los casos se caracterizan por el curso atípico de los síntomas...” (...).

Podríamos pensar que ninguna madre llegaría a estos extremos. Sin embargo, las madres que sufren este mismo trastorno llegan a informar falsamente al médico sobre convulsiones inexistentes que desembocan en un tratamiento con psicofármacos que deterioran la salud del hijo. O agregan sustancias a las muestras de orina, etc.

La relación de los trastornos facticios con las denuncias falsas de abuso sexual como maniobra de impedimento, ha sido estudiado en extenso por Rand, psicóloga forense estadounidense y profundizar en el tema nos demandaría más tiempo que el que disponemos.

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