Novedades del Juicio

27/5/2008

Exclusivo
El texto de la Indagatoria al Padre Grassi
en El Calafate

(Copia de la declaración espontánea entregada por el Padre Grassi el 11 de agosto de 2005 y que fue ratificada en su totalidad el 27 de mayo de 2008)


Esta es la declaración que el Padre Julio César Grassi realizó este martes 27 de mayo de 2008 ante el Juez Carlos Narvarte y la Fiscal Natalia Mercado en El Calafate, provincia de Santa Cruz luego de negar todo tipo de acusación directa o presunta, ya que en esta Causa "no hay absolutamente nada": ni prueba, ni acusación ni motivos para dudar del sacerdote Fundador de Felices los Niños. Lo que sí hay son cinco años y cuatro meses de demora para expedirse sobre su inocencia. Las presiones para que esto no suceda son grandes. Es de esperar que el Juez sea lo suficientemente independiente y justo como para terminar con esta red procesal que tiraron sobre el Padre Grassi con el único fin de perjudicarlo.

A continuación la defensa del Presbítero Julio César Grassi en la sede del Juzgado Universal de El Calafate:



Desde el año 1973 realicé tareas misionales en El Calafate, y concretamente desde el verano de 1998 se incluyó en las misiones a los jóvenes de la Fundación Felices Los Niños.

Estas misiones consisten en recorrer las zonas, las casas, evangelizar, y en su caso, los grupos se encargaban de llevar a los lugareños de la parroquia para que les pueda otorgar los sacramentos que la gente necesite.

Asimismo, se realiza Oratorio Festivo de Vacaciones, oraciones convocando a los niños y adolescentes del lugar a compartir las actividades recreativas y charlas catequísticas, todo ello tendiente a evangelizar.

A partir del verano de 1998, dos veces por año se organizaban misiones a esa localidad, coincidiendo con las vacaciones de verano e invierno.

Las actividades fueron prácticamente las mismas y ningún año se diferencia de otro, excepto por algunos sucesos que pudieran romper con la rutina.

Los lugares de alojamiento no fueron siempre los mismos, al principio se nos cedió un predio de la actual Biblioteca (ex Dirección de Turismo, enfrente de la parrilla “La Tablita”) luego en la escuela Joven Labrador, en otro año ocupamos unas cabañas que nos fueron cedidas para la ocasión, y luego el Gimnasio Municipal.

Por lo general se armaban grupos de 13 a 20 jóvenes entre varones y mujeres, y concurrían adultos para colaborar y supervisar la tarea, y a los jóvenes.

Entre los adultos, casi siempre concurrieron Fabián Amarilla, Miguelina Martínez, quien estaba a cargo del grupo de mujeres, y el suscripto.

Cuando hablo de jóvenes quiero aclarar que los mismos por lo general tienen entre 15 y 21 años.

La verdad es que el viaje correspondiente al invierno del 2000 no tuvo nada de particular con relación al resto, excepto por la injusta imputación que se me ha formulado, y que fue ubicada temporalmente en esa oportunidad.

Esta difamación comenzó a partir del programa Telenoche Investiga que, a través de testimonios con rostro desdibujado lograron presentar supuestos testigos de un supuesto hecho de abuso de parte del suscripto hacia uno de los jóvenes que concurrió, llamado L.G.

A partir de la emisión de ese programa, y sabiendo que se trataba de una atroz mentira, comencé a rememorar cada uno de los viajes a El Calafate, y especialmente aquél del 2000 que la única particularidad que tuvo es que la selección nacional jugó dos partidos de fútbol, justamente durante la estadía, y casualmente el único viaje al que concurrió Pablo Letizia, con su camioneta particular.

Los días y las noches fueron iguales al resto de los viajes, realizando las actividades propias de la misión.

Por lo general me levantaba entre las 5 y 5.15 de la mañana, y me iba a duchar a la casa de la Sra. Marta Miñones, que está ubicada a 150 metros del gimnasio municipal.

Allí tomaba unos mates, y luego regresaba al gimnasio aproximadamente a las 6.30 para despertar al resto del grupo, y comenzar a cumplir las distintas actividades diagramadas.

Por las noches, se realizaba una evaluación de las tareas realizadas, y se programaba el siguiente día, y nos juntábamos a orar.

Las tareas eran bastante arduas, el día comenzaba muy temprano por la mañana, y al finalizar, casi todos terminábamos exhaustos.

Recuerdo que uno de esos días algunos jóvenes pidieron autorización para ir a ver un partido de fútbol de Argentina a la casa de Marta Miñones, porque ésta gentilmente los había invitado, autorización que les fue concedida.

Esa noche, justamente por este tema (reunión del grupo y oración) las actividades finalizaron más temprano.

Entre el grupo que fue a ver el partido se encontraban, por lo que recuerdo, los siguientes chicos: H.G.; A.I.; W.A.; y creo que D.C., siempre hablando de los varones y no recuerdo si alguna de las chicas concurrió a la casa de esta señora.

Otros chicos no tuvieron interés en ese programa y se quedaron en el gimnasio, entre los que se encuentran F.M.; T.S.; L.G.; y Pablo Letizia, creo que L.L.

Lo que recuerdo, por el tiempo transcurrido es que una vez finalizadas las tareas nos dirigimos al dormitorio.

La cama que yo utilizaba estaba al lado de la puerta de ingreso a la habitación que ocupábamos con los varones – las mujeres estaban en otra habitación diferente a cargo de Miguelina Martínez.

Esta cama estaba ubicada de manera tal que, una vez abierta la puerta, la misma quedaba en forma perpendicular.

Paralela a esa cama había otra que no era ocupada por ninguna persona. Todas las camas eran marineras, y tanto la que estaba arriba de la que ocupaba, como las de al lado eran utilizadas para dejar los bolsos y las cosas de mayor valor, que si bien estaban al cuidado de todos, quedaban a mi lado para una mayor seguridad.

Las cosas de mayor valor eran las cámaras de fotos, los trofeos que se entregaban en los viajes, y también había bolsas enormes con caramelos y golosinas para entregar a los niños del lugar.

El resto de las camas estaban ubicadas en la pared de enfrente de la que yo ocupaba, y las camas estaban puestas en forma transversal, de manera tal que la cabecera quedaba pegada a la pared, todas mirando hacia la puerta de entrada del salón.

Enfrente de esas camas y exactamente en la otra esquina de donde estaba ubicada mi cama se encontraba el baño.

Por la noche la luz del baño permanecía prendida con la puerta entornada para que quienes se levantan para ir al baño no se tropezaran con las camas. Esta es una costumbre en la Fundación que cuenta con luz difusa dentro de los dormitorios o en su defecto por la noche se deja la luz encendida del pasillo o la del baño.

Quiero aclarar que yo habitualmente no caminaba ni me acostaba hasta que el último de los chicos estuviera ya en su cama, dispuesto a dormir, ejerciendo de esta forma un control sobre el grupo que llevaba, aunque esta función la ejercían especialmente los adultos que me acompañaban (en el caso Amarilla y Letizia) quienes eran también los últimos en dormirse.

Esa noche, como algunos chicos estaban en la casa de Marta Miñones, me quedé esperando en la habitación con la misma ropa que había utilizado durante el día. Creo que en ese momento estaban dentro del dormitorio Letizia, FM, y TS.

Pude recordar que en esos momentos entró LG y me dijo que me tenía que contar algo, y como parecía angustiado, lo escuché. Recuerdo que me habló de un problema que en confidencia le había contado la compañera S. D, que había tenido una discusión con Miguelina.

Lo escuché y le dije que al día siguiente me encargaría del tema. De esta conversación participó otro de los chicos, pero no recuerdo si era LL o TS.

Cuando terminó esa charla y los chicos se iban para sus camas, comenzó a ingresar a la habitación el otro grupo que había ido a ver el partido.

Entraron todos juntos y cada uno se preparó para irse a dormir, y al día siguiente me levanté, como el resto de los días, a las 5 y media, y continué con la rutina de todos los días.

Esas circunstancias son las únicas que se aproximan a la escena que describieron AI y WA, al ingresar al lugar, justamente cuando LG y el otro chico se retiraba hacia su cama, que estaba junto con el resto de los chicos, y supongo que los demás que estaban en la habitación podrán haberla visto al igual que I y A.

Ahora bien, quiero dejar absolutamente claro que no es cierto que me hayan visto ni tocarle la rodilla, ni mantener sexo oral, ni acostado en mi cama, ni ninguna otra actitud fuera de lo normal, porque esta situación nunca ocurrió, ni en El Calafate, ni en ningún otro lugar, con ninguna persona.

Lo que estoy convencido que ocurrió es que este episodio pudo haber sido desdibujado en principio por la imaginación de los chicos, y las propias fantasías que ellos se generan, tan es así que uno de ellos imaginó que G podía estar haciendo algo raro o robando y que esto lo intranquilizó.

Pero de lo que sí estoy convencido es que Pablo Letizia, y otras personas mayores han intentado perjudicarme, utilizando a estos dos menores I y A, induciéndolos directamente a mentir sobre lo que supuestamente vieron.

 

Pablo Letizia, tal como lo cuentan los testigos, ha intentado por todos los medios desprestigiarme hablando mal de mi persona, y de la Fundación, absolutamente despechado por haber sido despedido, al igual que otras personas, siendo todas ellas utilizadas por las productoras del programa Telenoche Investiga, quienes no sólo realizaron cámaras ocultas e indujeron a otros a hacerlas, sino que además instigaron para cometer falsos testimonios, maniobra que fue realizada con la complacencia y en algunos casos complicidad de los funcionarios judiciales de Morón.

Tan es así que he tomado conocimiento, que I denunció a Amalia (Bety) Castro por haberle hecho una cámara oculta, y que LG denunció a Pablo Letizia por falso testimonio y por instigar a otros a cometer falso testimonio.

En efecto, Letizia intentó convencer a muchos jóvenes para que hablen mal de mí, y lo hacía de una forma solapada.

Este tipo de maniobras las realizó con otro de los jóvenes que fue a El Calafate en ese viaje, H. G.

Según me relató el joven para Julio de 2002, antes de que se emitiera el programa de Telenoche Investiga, Letizia lo invitó a pasar unos días con él en Santa Teresita, y aprovechando ese viaje comenzó a hablar mal de mí, a insultarme y seguidamente comenzó a relatarle que él mismo habría visto la situación que luego contarían I y A.

Es decir le contó que él me había visto que LG se pasó a mi cama, diciendo además, palabras tales como “los dos se zarparon”, según me contó HG.

Indignado con la situación este joven me transmitió lo que había ocurrido, diciéndome además que sintió que Letizia le contaba una historia escabrosa para que él hablara mal de mí o se pusiera en mi contra.

Luego del programa de canal 13, todo quedó bastante claro para HG y para mí.

Es necesario hacer un paréntesis sobre los motivos del despido de Pablo Letizia. Luego de unos meses de estar trabajando en la Fundación se comenzó a mostrar como realmente era, una persona violenta que discutía con muchísima gente, le gritaba a los chicos, golpeaba las puertas y profería insultos a las personas que no opinaban como él.

En un determinado momento comenzó a tener roces con el Director Bonacci, lo desautorizaba delante de los menores, y un cierto día al disponerse a salir con su auto, haciendo marcha atrás chocó el automóvil de otro docente, y se fue amagando atropellar al Director Bonacci, este fue el episodio que sumado a los anteriores precipitó su despido.

El director realizó una exposición civil en la comisaría y el titular del vehículo, profesor Diego Martínez, logró que le abonara el arreglo del vehículo.

Se adjunta copia del legajo laboral de Letizia en el cual consta el desarrollo de los problemas que originaron su despido de la fundación, hecho producido con anterioridad a la emisión del programa.

En cuanto a las declaraciones del propio Letizia quiero expresar que es una absoluta mentira que haya ingresado en shorts al baño con LG ni con cualquier otro menor, y menos aún ducharme, porque este menester lo realizaba en la casa de Marta Miñones, sistemáticamente todas las mañanas.

Es más, nunca uso shorts para dormir, y en El Calafate, por las bajas temperaturas que hay en invierno, me visto con un jogging que utilizo de pijama, cambiándome habitualmente una vez que todos los chicos están durmiendo.

Estas declaraciones de Letizia son falsas, lo que puede verse confirmado a partir de las declaraciones del resto de las personas que estuvieron en la habitación entre los que según mi recuerdo se encontraban TS, FM, y creo que LL.

Por otro lado quiero que V.S. aprecie que la declaración de Letizia es absolutamente llamativa porque según dice estaba muy preocupado por la situación que vivió y sin embargo la relata, más de un año después, una vez iniciada la investigación de Telenoche Investiga, que según las propias promotoras Bais y Lewin comenzó en el mes de Junio del 2001, y casualmente después de su despido.

 

Otra de las personas que se unió a la gente de Telenoche Investiga para pergeñar todas estas maniobras fue Amalia Betty Castro que trabajaba en la panadería, y no sólo participó prestando declaraciones falsas, sino que además utilizó a los menores para hacerles cámaras ocultas e inducirlos a cometer delitos, según los propios dichos de los mismos menores.

Es importante dejar en claro que castro, si bien trabajaba en la Fundación al tiempo de las difamaciones en Telenoche Investiga, ella actuó despechada por el despido de su marido Roberto Serranú.

Esta persona trabajaba en la Panadería de la Fundación junto con su esposa, y una mañana golpeó e insultó a un menor de 14 años Sebastián Maciel porque éste habría insultado a su esposa.

Al ingresar al Polimodal junto con Amarilla vemos que este niño estaba llorando y tenía los dedos marcados en el cuello.

Esta situación me llevó a ordenarle al encargado de personal que se radique denuncia en la Comisaría de William Morris y luego se produjo el despido de Serranú.

A partir de ese despido, mucha gente de la Fundación me dijo que Castro se vengaría de mí, lo que me lleva a pensar que su actuación judicial como falso testigo en esta causa ha sido producto de ese episodio y del rencor que le quedó hacia mi persona.

Al igual que Leticia, Castro colaboró con la producción del programa antes de su emisión intentando convencer a otros jóvenes para que declaren en mi contra como es el caso de Diego Cuevas, que realizó una exposición civil en la Comisaría de Hurlingham, antes de que se emitiera el programa de Telenoche Investiga. Este documento fue presentado durante la instrucción de la causa de la UFI 7 de Morón.

Todo esto, al igual que las denuncias anónimas que se publicaron sólo en noticieros de Canal 13 conforman una campaña de desprestigio que tiene por fin aniquilar mi persona y la Fundación Felices los Niños, y han elegido estas acusaciones falsas, porque lo peor que se puede decir de un sacerdote y de cualquier persona es que abusa de los menores a su cargo; y es uno de los delitos más difíciles de defenderse, así como también es prácticamente imposible recuperar la imagen, aún cuando la justicia descubra la mentira y la maniobra, y determine mi inocencia.

Estas personas no se conformaron con las denuncias falsas, sino que además inventaron denuncias de amenazas para lograr presentar un perfil de mi persona absolutamente nefasto. Todas esas denuncias han sido investigadas, y culminaron con una resolución de archivo cuya copia se acompaña.

Este tipo de mentiras dejan marcado a uno para siempre.

 

Las acusaciones resultan tan absurdas que ni siquiera los propios testigos se mantienen en sus dichos, y esto es porque las mentiras no permanecen inalterables en el tiempo.

Si en algo ha servido el transcurso del tiempo y la duración de esta causa, es para develar las diferentes contradicciones y las diferentes versiones que cada uno ha dado en las distintas exposiciones.

Por lo demás quiero indicar que no recuerdo que algunos de los chicos (AI y WA) hayan ingresado a la habitación y se hayan retirado luego; los menores siempre se movían en grupo y todos juntos, y estoy convencido que los chicos que fueron a ver el partido se fueron en grupo y volvieron en grupo.

Es más, por lo general siempre acompañaba un mayor al grupo que en este caso debe haber sido Fabián Amarilla, aunque no me consta porque yo no fui.

En definitiva, soy absolutamente ajeno a los hechos que se investigan.

Aún después de los años que transcurrieron desde el inicio de esta causa y la que se me sigue en la jurisdicción de Morón, no logro entender que alguien pueda sospechar siquiera de mis conductas, que son las comunes de un sacerdote que cumple con su misión, y a favor de las familias pobres y minoridad desamparada, como es de público conocimiento.

Tengo una vida transparente, y soy conocido en muchos lugares de este país, en El Calafate me conocen hace más de treinta años, y conocen mis características de vida y de persona involucrada con mi misión.

Solo puedo reconocer que así como tengo muchos amigos y feligreses que creen en mi inocencia, existen otros tantos que por intereses espurios se convirtieron en mis enemigos, y pergeñaron una mentira gravísima como la que da sustento a las falsas imputaciones que se me formulan, sin medir ni importarles no sólo el grave daño que pudieron ocasionar a mi persona y a la obra que intenté continuar, sino más despreciable aún es el daño que no escatimaron en provocar a los chicos que presentaron como supuestas víctimas mías.

Muchos de esos chicos ya han desmentido categóricamente esas falsa imputaciones y tuvieron que sostener su integridad moral ante conocidos, familiares, y la sociedad en su conjunto.

No midieron y menos les importó victimizarlos con hechos que nunca ocurieron, a pesar de que ellos mismos niegan haber sido víctimas de esos hechos, y de alguna conducta de mi parte.

Tal el caso de quien insisten en presentar como víctima en estas acusaciones, LG, quien en cada una de sus declaraciones testimoniales ante los distintos funcionarios judiciales que requirieron su testimonio, negó enfáticamente haber sido víctima del hecho denunciado.

No encuentro explicación, más que aquellos intereses propios oscuros y mezquinos de quienes iniciaron esta “cacería”para destruir mi vida y la obra que había iniciado, para que continúen no sólo difamándome, sino también destruyendo la vida de estos chicos, que de por sí ya han sido bastante difíciles al estar algunos de ellos en situación de calle.

Insisto, no soy autor de los hechos que se me imputan, y existen sobradas pruebas de ello, tal vez ni siquiera debería acreditar mi inocencia.

Sin embargo debo aclarar a V.S., que esta causa que tuvo igual origen que la que se encuentra tramitando en Morón, amerita que demuestre la imposibilidad de que los hechos hubieran ocurrido como lo intentan presentar los que armaron esta mentira, ni aún con las contradicciones que presentan los testigos de ese viaje misionero al Calafate.

No sólo por mi persona debo actuar de esta manera, sino por la tranquilidad de los chicos que fueron difamados, sin importarles el daño que les causaron.


Por disposición judicial no podemos mencionar nombres y apellidos de menores.

Link permanente a este ítem

E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




Ver resultados
(Luego de votar cierre la ventana)
Comienzo encuesta: 21/12/2008