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14/11/2007

Fuente: AICA - Documentos

La libertad de expresión no puede fundamentar la injuria a las convicciones religiosas

Comunicado de prensa de monseñor Jorge Luis Lona, obispo de San Luis, a raíz de la Muestra de la Revista Barcelona en la Universidad Nacional de San Luis
(14 de noviembre de 2007)
 

Injuriar no es un derecho humano, sino la violación del derecho humano a ser respetado en la propia dignidad. Si la libertad de expresión se extendiera a la injuria, toda la pacifica convivencia social se vería gravemente amenazada.

Este principio elemental se aplica también a las convicciones religiosas, y en el caso de San Luis, sin duda está directamente vinculado a la dignidad del pueblo católico. La injuriosa discriminación anticatólica es una ofensa que sufre la Iglesia entera.

En nuestra patria, las invocaciones a la no discriminación a menudo son acompañadas de la manera más contradictoria por esta práctica ofensiva. Discriminar así a la Iglesia Católica se ha convertido en una metodología política.

Un grupo de alumnos universitarios ha señalado oportunamente el ejemplo del Parlamento Europeo, que manifestó en el año 2006: “La libertad de expresión debe ejercerse siempre dentro de los límites que marca la ley y debería coexistir con la responsabilidad y respeto de los derechos humanos, los sentimientos y convicciones religiosos, independientemente de que se trate de la religión musulmana, cristiana, judía o cualquier otra”. Este criterio internacional debería ser efectivamente reconocido y aplicado en la Argentina.

Ante estas situaciones dolorosas, la fe nos exige dar testimonio de la verdad, con firmeza pacifica y serena. Nuestra confianza está puesta en Cristo, que por nuestra salvación sufre los insultos y calumnias más injustos, perdonando a sus enemigos y entregando su vida en la Cruz, para triunfar por su Resurrección.

En el próximo Evangelio dominical, el Señor nos anima a enfrentar en su nombre todas las pruebas, y dar testimonio suyo con palabras que El mismo nos inspirará. A todos nos ofrece el don de la perseverancia, que será nuestra salvación. Todos estamos llamados a aceptar ese don, con confianza total en el amor de Dios.

San Luis, 14 de noviembre de 2007


Mons. Jorge Luis Lona, obispo de San Luis
San Luis, 15 de junio de 2007

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