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31/3/2006

Fuente: Prensa Obrera

Estela Carlotto y la apropiación de bebés por Mercedes-Benz

ENTREVISTA A GABY WEBER

Gaby Weber es una periodista alemana que ha escrito “La conexión alemana”, un libro muy importante y documentado acerca del lavado del dinero nazi en Argentina. El libro rastrea, en particular, las vinculaciones de Daimler-Benz con el régimen nazi y con los gobiernos e intereses en Argentina. En su investigación descubre el papel de este capital alemán bajo la dictadura, las conexiones de su directorio con los militares –en especial de Campo de Mayo–, y, por último, su intervención en los partos clandestinos y en la apropiación de bebés.

En la entrevista que se va a leer, realizada por militantes del Ojo Obrero, vuelve a poner de manifiesto el desinterés de los organismos de derechos humanos, y en especial de Estela Carlotto, por lo ocurrido con la desnaturalización de identidad de recién nacidos en la sucursal del pulpo alemán. Gaby Weber presentó su documental, “Milagros no hay”, sobre este tema y el de la desaparición de trabajadores de Mercedes-Benz, en diversas oportunidades, y el sábado pasado en el Centro Cultural del Ojo Obrero del barrio de Constitución.

- ¿Cuántos son los casos de niños apropiados en Mercedes-Benz y quiénes son los involucrados?

Gaby Weber : – Hasta ahora son tres niños de la familia Tasselkraut (un director de Mercedes-Benz Argentina durante la dictadura). Uno es Diego Cristiani, que según un certificado de nacimiento, que es totalmente falsificado, nació en el ’74 y que hoy en día trabaja en la empresa Chrysler. Y hay otros dos que están en posesión del hermano de Tasselkraut, que nacen, según los certificados también falsificados, durante la dictadura militar. En todos los certificados, figuran parteras involucradas en otras causas de hijos de desaparecidos y siempre aparecen las mismas funcionarias en los registros civiles. En realidad, es muy fácil saber que eso está totalmente falsificado. Están ahí como niños nacidos de esas familias, pero...

¿Quién es Tasselkraut?

– Juan Ronaldo Tasselkraut, el supuesto padre de Diego, era el director, el gerente de Producción de Mercedes-Benz Argentina. Hasta hace muy poco tiempo, porque lo suspendieron por todos los líos, todos los reproches por los derechos humanos. Él entregó al obrero Héctor Ratto cuando lo llevan de la fábrica a Campo de Mayo, donde lo torturan brutalmente, y él entrega en presencia de Héctor Ratto la dirección de otro obrero, Diego Núñez. Esa misma noche, Diego Núñez desaparece para siempre. Es secuestrado y desaparece para siempre.

Entonces, por parte de Tasselkraut ¿hay dos niños supuestamente apropiados, hijos de desaparecidos?

– Tres niños en la familia de él: porque dos están con su hermano y él tiene uno.

¿Y viven en Argentina?

– Viven acá, sí.

Contanos quién es Lavallén. ¿Es un apropiador de menores?

– Lavallén, que era el subcomisario en la Comisaría de San Justo, una comisaría donde fueron llevados los trabajadores, sale como policía en el ’78 y va a Mercedes-Benz para asumir como jefe de Seguridad de Mercedes-Benz.

O sea que pasa de ser un secuestrador...

– Sí, hay testigos que dicen: “éste fue el que secuestró a mi marido”.

...¿a ser jefe de Seguridad de Mercedes-Benz?

– Como premio, digamos. En ese momento, él se adueña de la chica Paula Logares, y él se apropia de la chica hasta que al final la abuela, Elsa Pavón, la recupera en democracia, y él está condenado. Pasó dos años en la cárcel.

O sea que en el caso de Lavallén hay un juicio, una condena.

– Hubo condena solamente por la apropiación, no por la tortura, no por la desaparición.

Exclusivamente por el caso de los niños.

– De la niña Paula Logares, que fue el primer caso en democracia.

Estos últimos tres casos, ¿son más recientes, de una investigación más reciente?

– Esto pasa así: yo empiezo la investigación por la desaparición en el ‘99. Con el tiempo hago la película (“Milagros no hay”). Y cuando el Canal 7 emite la película en 2004, me llega la información de que Tasselkraut tiene niños adoptados, que lo saben y lo comentaron siempre frente a sus compañeros. Además, tienen una pinta completamente diferente, medio morochos, y los Tasselkraut son muy blancos... Bueno, yo empiezo a investigar y lo primero que hago es llevar la información a la Organización Abuelas de Plaza de Mayo. Yo escuché todo lo que se dice, que son investigadoras, que hacen todo. Entrego información concreta, los nombres y el contexto, y les pido que investiguen porque son una institución y llegan a todos los registros. A mí me cuesta mucho..., bueno, ustedes saben, no es fácil. Bueno, les entrego la información y a las cuatro semanas me la devuelven. Me dicen que no están interesados; además buscaron en el Registro Civil las partidas de nacimiento y no estaban. Digo: “qué raro que no están, alguien las tiene que haber sacado”, ese es un argumento sospechoso. Me contestan que no, que no están interesados y me lo devuelven. Yo digo que no puede ser, que tienen que investigarlo ya que tienen una infraestructura muy fuerte. No. Bueno..., entonces en ese momento tenía que investigarlo porque si no, no lo hace nadie. Investigo. Encuentro primero a los dos chicos del hermano de Tasselkraut, que están inscriptos en el Registro Civil cerca de Campo de Mayo, y después al supuesto hijo de Juan Rolando Tasselkraut, que supuestamente nace acá, en Capital. Y entrego todo a la Justicia. Antes de entregarlo a la Justicia y hacerlo público, me encuentro otra vez con Estela Carlotto para decirle: “mirá, estas son las circunstancias, esas son las pruebas y esa es la carta que entregaré a la Justicia, pido todo el apoyo para que se investigue eso”. Lo tomó, no hizo ningún comentario. Dice: “Sí, qué interesante”. Punto. Después no hace nada más. La Justicia empieza a investigar un poquito. Una parte la manda al Tribunal de San Martín, que es un desastre porque es el tribunal que dijo que las leyes de Punto Final y Obediencia Debida eran constitucionales. No pasa nada, prácticamente. Lo otro lo investiga la Fiscalía de Buenos Aires. En lo de Buenos Aires, me entero... me informan que ellos piden a la organización Abuelas de Plaza de Mayo un comentario, un informe, si ese chico Diego Tasselkraut es parte de un plan sistemático de robo de niños. Bueno, ahí, frente a eso ellas han tenido teóricamente cuatro opciones. Una, la más lógica para un organismo de derechos humanos, decir: la partera trabajó en Campo de Mayo, la partera dijo que no firmó la partida, está falsificada groseramente, tiene errores en la partida, Campo de Mayo, el Ejército Argentino, era el mayor cliente de Mercedes-Benz y Mercedes-Benz Argentina regaló los aparatos de neonatología. Todo eso es suficiente para estar casi seguros de que ese niño también ha nacido en cautiverio y fue apropiado por Juan Ronaldo Tasselkraut. Opción número uno, no. No se hizo.

La opción número dos hubiera sido, bueno, acá hay evidencia y la Justicia tiene que investigar. Tampoco se hizo.

La número tres, que en realidad no es muy digna para una organización de derechos humanos, pero, bueno... pudieron haber dicho que no quieren opinar sobre el caso. Tampoco se hizo.

Dijeron: acá hay una partida de nacimiento, no son nacidos durante la dictadura, son parte del tráfico de niños. Entonces, eso es prácticamente una defensa del apropiador porque con eso prácticamente queda impune.

Es la prueba que sirve al apropiador para decir que no lo hizo.

– Es la mejor defensa que el apropiador se puede imaginar. Yo no entiendo por qué Abuelas tomó esa posición. Por qué ni siquiera pidió una investigación profunda.

No fue el único caso de un organismo de derechos humanos que ha tomado esa actitud. Vos comentabas el caso de Madres y del documento que ustedes quisieron leer en un acto reciente.

– Sí, con Madres, con la asociación de Hebe Bonafini. Varias veces han pasado la película. Hasta ahora no hubo problemas para nada. Pero últimamente sí. Es decir, nosotros tuvimos una reunión con el presidente Kirchner el 12 de mayo del año pasado. Recibió a los familiares y eso fue una buena actitud para los familiares, eso fue importante. Él prometió una comisión de investigación de la causa Mercedes-Benz, la detención de Lavallén (que hace tiempo que está con detención), un fiscal especial y todo el esclarecimiento de los chicos apropiados. Lo prometió, nos dio lugar para hacer una conferencia en la misma Casa Rosada. Eso fue en mayo del año pasado, y no pasó nada. En la Secretaría de Derechos Humanos nos maltrataron, nos hicieron citar y no cumplieron nada. Al final, dijeron que no se va a hacer la comisión para la causa y punto. Bueno, yo me puse a investigar y vi una información: que Daimler-Chrysler está haciendo un juicio contra la República Argentina por la tarifa que está cobrando por el único satélite que tiene el país, el Nahuel 1. Están pidiendo mucho dinero. Ellos llevaron la causa y es un peligro muy grande para Argentina. Es por el Banco Mundial, que obviamente es un foro para los inversores, para aumentar y asegurar sus ganancias. Yo entiendo, y se hizo un volante al respecto, que obviamente el gobierno argentino está bajo una presión y un chantaje muy fuerte. Imaginen qué pasa si el único satélite que funciona, mañana deja de funcionar o empieza a tener fallas, como sabemos con las privatizadas, con la luz, el agua. Esa es una forma de presión para aumentar la tarifa. Se hizo un volante y se pidió al gobierno cumplir con lo prometido, no dejarse chantajear por esa empresa, que los derechos humanos no se venden. Se distribuyeron los volantes en la Plaza de Mayo. Los familiares concurrieron los jueves a las marchas de las Madres. Ahí se le pidió a Hebe Bonafini personalmente leer el volante. El volante no tiene para nada agresiones contra nadie, simplemente trata de hacer recordar al Presidente cumplir con lo prometido. Ella dice que no, que no lo va a leer, que no está con la causa, se enojó y se fue.

¿Cuál pensás vos que es la explicación para que los organismos de derechos humanos tengan este tipo de reacción frente a hechos demasiado evidentes?

– Mirá, yo te cuento los hechos y las conclusiones las sacás vos. Creo que eso es mejor. El movimiento de derechos humanos, muchos de sus integrantes (yo los veo desde afuera) están gastando más energía en pelearse entre ellos que en luchar contra el enemigo común. Lo lamento mucho. Yo puedo decir que en la causa Mercedes-Benz el enemigo es muy fuerte, es la mayor empresa europea y tiene muchas formas de chantajear. Tiene el dinero del mundo, puede comprar lo que quiera. Puede comprar un gobierno y si no le gusta lo derroca. Es el juego de siempre. Lo que pasa en lo concreto es que muchos, no todos, pero muchos organismos de derechos humanos no nos apoyan. O, como en el caso de Abuelas, se ponen del otro lado. No quiero opinar.

En el debate que se generó ayer (al finalizar la proyección de la película), vos hacías mención a que muchas veces están detrás de los autores materiales. Y que muchas veces se conforman con castigar a los autores materiales, ¿no?

– Claro. Es muy fácil hoy en día. Por ejemplo: ¿quién es Videla? ¿Quién es Massera? Massera ya está gagá, no tiene ningún peso político, no hay poder atrás de esa gente. Fueron de alguna manera utilizados en un momento. Ahí cumplieron su papel y ahí termina. Por supuesto que hay que juzgar a esa gente, por supuesto. Pero hay una diferencia entre estar en el gobierno y estar en el poder. Obviamente, esos sectores militares fueron los más feroces, los más crueles. Pero el poder está en otro lado. Los que tienen el poder económico, ésos son los que manejan el mundo. Y eso se nota muy claro en la causa Mercedes-Benz, y en la Argentina hay otra causa, la de Noble, la dueña de Clarín, donde está el poder económico y el poder de los medios. No sé qué pasó con esa causa, no se habla más de ella.

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