Opiniones

29/6/2007

El misterio del Mal en la Causa del Padre Grassi

"Por sus frutos los conoceréis"


Comparto con ustedes este diálogo entre un alumno y su escéptico profesor acerca del mal para que luego saquemos nosotros nuestra propia conclusión:

Durante una conferencia con varios universitarios, a inicios del siglo XX un profesor del Instituto Tecnológico Federal en Zurich propuso un desafío a sus alumnos con la siguiente pregunta:

- "¿Dios creó todo lo que existe?"

Un alumno respondió:

- "Si, El creó..."

- "¿Dios realmente creó todo lo que existe?" preguntó nuevamente el maestro.

- "Si señor", respondió el joven.

El profesor respondió:

- "Si Dios creó todo lo que existe, ¡entonces Dios hizo el mal, ya que el mal existe! Y si establecemos que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, ¡entonces Dios es malo!"

El joven se calló frente a la respuesta del maestro, que feliz, se regocijaba de haber probado, una vez más, que la fe era un mito.

Otro estudiante levantó la mano y dijo:

- "¿Puedo hacerle una pregunta, Profesor?"

- "Por supuesto", fue la respuesta del profesor.

El joven se paró y preguntó:

- "Profesor, ¿el frío existe?"

- "¿Pero que pregunta es esa?... Lógico que existe, ¿o acaso nunca sintió frío?"

El muchacho respondió:

- "En realidad, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en verdad es la ausencia de calor. Todo cuerpo o objeto es factible de estudio cuando posee o transmite energía; el calor es lo que hace que este cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total de calor; todos los cuerpos quedan inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Nosotros creamos esa definición para describir de que manera nos sentimos cuando no tenemos calor."

- "Y ¿existe la oscuridad?", continuó el estudiante.

El profesor respondió:

- "Existe."

El estudiante respondió:

- "La oscuridad tampoco existe. La oscuridad, en realidad, es la ausencia de luz. La luz la podemos estudiar, ¡la oscuridad, no! A través del prisma de Nichols, se puede descomponer la luz blanca en sus varios colores, con sus diferentes longitudes de onda. ¡La oscuridad, no! ¿Como se puede saber qué tan oscuro está un espacio determinado? En base a la cantidad de luz presente en ese espacio. La oscuridad es una definición utilizada por el hombre para describir qué ocurre cuando hay ausencia de luz."

Finalmente, el joven preguntó al profesor:

- "Señor, ¿El mal existe?"

El profesor respondió:

- "Como afirmé al inicio, vemos estupros, crímenes, violencia en todo el mundo. Esas cosas son del mal."

El estudiante respondió:

- "El mal no existe, Señor, o por lo menos no existe por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia del bien. De conformidad con los anteriores casos, el mal es una definición que el hombre inventó para describir la ausencia de Dios. Dios no creó el mal. El mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón de los seres humanos. Es igual a lo que ocurre con el frío cuando no hay calor, o con la oscuridad cuando no hay luz."

El joven fue aplaudido de pie, y el maestro, moviendo la cabeza, permaneció en silencio.

El Rector de la Universidad se dirigió al joven estudiante y le preguntó:

- "¿Cuál es su nombre?"

- "Me llamo Albert Einstein."

¿Qué tiene que ver esto con la Causa contra el Padre Grassi?

Si el mal es la ausencia del bien, anida en los lugares donde el bien no existe o no abunda. Es facil detectarlo: el mal está en el frío de la indiferencia y en la oscuridad de las mentes ocultas... ¿Ustedes pueden imaginar una sobreabundancia de mal en la mente creadora de más de cincuenta Obras en favor de la niñez desamparada? ¿Pueden imaginar que el Padre Julio César Grassi sea la encarnación misma del Mal y haya creado una Fundación que no solo da de comer a unos pocos chicos sino que da educación a miles de niños, adolescentes y jóvenes en riesgo? Un delincuente hubiera creado una pequeña estructura oculta y haría sus fechorías en el anonimato...

¿Quién puede creer acaso que en la sobreabundancia de bien de la Fundación Felices los Niños, quien la haya creado sea un demonio?

Ese mismo ser ha demostrado mucho de su interioridad aguantándose estoicamente esta magna injusticia y trabajando con los niños con más esfuerzo, como el primer día y disimulándole a ellos el peso de la cruz.

No anida en su corazón ni la violencia ni la venganza sino sólo la sed de justicia que es la aspiración más genuina de un alma noble.

Sólo por el hecho espectacular de poner explosivos en un gran edificio, a través de Telenoche Investiga se ha querido tirar abajo a la Fundación Felices los Niños y a su Fundador... El ruido fue tremendo pero con efectos especiales, porque ni uno ni otro se cayó: porque no son lo que les dicen. Hace falta tener autenticidad para permanecer casi cinco años en medio del desprecio y el escarnio sin bajar los brazos siguiendo adelante con convicción. Entre más de 25.000 chicos que han pasado por la Obra dos han manifestado denuncias, las que además no tienen fundamento alguno y eso bastó para llevar adelante una guerra contra un corazón solidario y una maravillosa Obra de amor a los pequeños más olvidados de la sociedad: los chicos de la calle.

La conclusión es: el Mal es la ausencia de Bien... Es la corrupción que amaga al bien y camina hacia el ego. El Mal es el frío de quien no tiene temperatura espiritual para dar energía y vida a los demás. El Mal es la disminución cotidiana de vida y calor hacia los hombres que no pactan con la tibieza... El Mal es sumergir en la oscuridad propia a los que desde lo alto de sus buenas acciones ponen en ridículo a quienes enfrente están perdiendo el tiempo con una copa de champaña encerrados en sus caprichos y no haciendo nada por el prójimo...

Sólo le pido a Dios que ilumine y dé calor al Tribunal que deberá ver y determinar qué pasó y qué pasa en este paradigma violento contra los que enfrentan con claras respuestas el mal del hambre y el abandono. Por sus frutos serán reconocidos, dice Jesús. No hay árbol bueno que dé frutos malos y también: el árbol que no da fruto será cortado y tirado al fuego.

En esta escenificación grotesca que contemplamos en la Causa Padre Grassi, los árboles sin frutos están a la vista tirando a piedrazos los frutos del fecundo árbol de Felices los Niños y su hacedor.

Serafín Domínguez

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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