Opiniones

15/10/2006

Fuente: Celia Benítez

A la Virgen de Luján, por el Padre Julio


Madre de todas las madres

Virgencita de Luján...!

Por el padre de los que no lo tienen,

hoy te he venido a rogar.

Madre de todas las madres

Virgencita de Luján...!


Hoy estoy aquí a tus pies, Virgencita de Luján, Madre de la Patria y Madre nuestra.

He venido a darte gracias por tantos favores y a pedirte algo, además. Pero hoy no he venido por mí, sino por uno de mis hermanos, que es hijo tuyo también.

Hoy quiero pedirte por nuestro querido Padre Julio, por él y por sus niños, que se necesitan tanto. ¿Viste qué felices que se los ve cuando están juntos? Es tan lindo verlos así, ¿verdad?

Virgencita milagrosa, ahora que se acerca el día de las madres y sin que lo tomes como un atrevimiento, quisiera hablarte de mamá a mamá.

Quisiera pedirte que intercedas por este hermano que ha sufrido la persecución, la calumnia, la humillación, la injusticia y la separación de esos niños que constituyen la única razón de su existencia.

Yo creo y entiendo que el Padre que está en los Cielos ya ha concebido sus propios planes para él. Pero a veces pienso que ha pasado tanto tiempo... tanto como el que nos hubiera llevado gestar uno a uno, a cuatro niños. Y eso, aquí en la tierra, es demasiado tiempo.

Porque mientras tanto y día a día, cada vez son más los chicos que vagan sucios y hambrientos por nuestras calles, revolviendo basura o recogiendo cartón, lejos de la escuela, sin ilusión y sin juguetes. Y eso duele.

Porque es imposible comprender que en esta tierra bendecida por Dios, rica y generosa, en la que un día decidiste quedarte para siempre, haya niños abandonados, desnutridos y analfabetos.

Y también es difícil entender que seres insensibles, por un miserable puñado de dólares hayan intentado destruir al hombre cuyo único sueño de gloria ha sido construirles un futuro diferente a esos niños sin futuro.

Por eso, Señora de Luján, Madre suya y Madre nuestra, te ruego humildemente que intercedas ante el Todopoderoso para que Él aliviane su cruz, fortalezca su espíritu y para que su hambre y sed de justicia, sean por fin saciados.

Y por favor, que tu amor de madre guíe sus pasos y lo acompañe siempre.

Gracias Virgencita, y que tengas un buen día.

Tu hija Celia

Oración compuesta por la Ing. Celia Benítez - INTA

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