Opiniones

22/4/2007

Fuente: ECO Informativo DigiTAL

Cuando el Poder va a la Justicia

Por Lic. Asambloc

La detención de su directora Ernestina Herrera de Noble y la del Padre Julio César Grassi han puesto al descubierto la falta de libertad que existe en medios que mencionan su defensa de la democracia. La dueña del multimedios Clarín, sospechada de adoptar hijos de desaparecidos y la falsa acusación contra el fundador de la Fundación Felices Los Niños plantearon problemas éticos en la “cocina” de la redacción.

El Juez Marquevich detuvo por apenas una semana a la titular del diario de mas tirada en Argentina, en función de la averiguación que encabeza sobre el origen de sus hijos adoptivos Marcela y Felipe. Una vez superada la incomunicación que debía mantener aún en su detención domiciliaria, la señora de Noble escribió una carta que incluso repitió en forma textual su principal competidor (y socio en algunos emprendimientos en el interior), el diario La Nación. Esta muestra de corporativismo, no sólo esconde intereses personales (también hay Nobles en el directorio del diario “de los Mitre”) sino también económicos. Pero quizás lo más discutible sea la falta de libertad que para tratar el tema tuvieron los “empleados” de todos los medios del holding. Cualquiera fuera, cuando se tocaba el problema, se leía un “comunicado”. Tampoco vamos a ser tan ingenuos de pensar que alguien está dispuesto a pagarle el sueldo a quien lo critica, ni esperar que alguno de los colegas se atreviera a contar algo en contra de quien “le da de comer”. Todos los medios, por más pequeños que sean, responden a una orientación.

Mundus, en todos sus sitios y revistas web, sigue una línea editorial de la que no se aparta. Cuando eso ocurre es un acontecimiento o se trata de un columnista invitado, sobre el cual se aclara que no pertenece a la empresa. Pero de todas formas, la manera de enunciar esa posición a través de un comunicado, pone demasiado en crudo la realidad.

¿Pero qué ha ocurrido por fuera del multimedios? El respeto y el cuidado que se tuvo con la empresaria periodística más poderosa no se tuvo por ejemplo con el Padre Grassi, a quien condenaron en muchos de los casos por el solo hecho de ser sacerdote. ¿No será que muchos periodistas se autocensuraron imaginando que algún día pueden tener que ir a pedir trabajo al “gran diario argentino”? Probablemente no se imaginen cocinando o enseñando en Hurlingham en la sede principal de Felices Los Niños.

Con la detención del Padre Julio César Grassi, causada por un testimonio débil (y a todas luces armado) de un joven que mintió sobre supuestos abusos sexuales (el día anterior a la emisión televisiva de Telenoche Investiga pretendió extorsionarlo, y después aseguró a la justicia que había falseado sus declaraciones por dinero que el Canal 13 le daría), el multimedios se mostró monolítico en la intención de defenestrar una obra monumental. Los noticieros televisivos, las radios y el diario, tenían prohibido hablar a favor del sacerdote. Esta posición poco democrática se agudizó cuando quedó en evidencia la “carne podrida” emitida. Cuando el famoso abogado Luis Moreno Ocampo se incorporó a la defensa de Grassi promocionaron en forma engañosa una supuesta “investigación” en la que por los avances se podía llegar a creer que eran contra el ex fiscal. ¿Mensaje de advertencia? ¿Y la libertad de informar en un contexto democrático, como dice la propia dueña de Clarín en la solicitada? Perdón, estamos hablando de negocios... ¿no?

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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