Opiniones

8/1/2007

Juicio Ya

Desde hace más de cuatro años que ha comenzado esta injusta Causa Judicial, la que me provoca repulsa por haberme acusado de un crimen aberrante y la demora no hace más que perjudicar a la Fundación Felices los Niños, a la Iglesia a la que pertenezco, a mi familia y a mí mismo.

Una imputación debe llevar a una rápida aclaración en el campo judicial y no enredar a una persona inocente en un sin fin de laberintos procesales para castigarlo y perjudicarlo por hacerlo permanecer en ese estrato mediático judicial, en esa agua estancada que pudre su imagen y sus relaciones interpersonales y laborales.

Súmese a esto el manejo mediático del Grupo Clarín que me etiquetó con la carátula de la Causa para que en el inconsciente colectivo mi nombre se emparente a esa sospecha. El no haberlo logrado, porque mucha gente vio no sólo la debilidad de los argumentos sino también la complicidad con empleados del medio que inventaron la causa, llevó a que siguieran y siguieran, con algunas treguas, pero constantes en difundir cuanta mentira ronde por ahí y exagerando el dramatismo de algunas resoluciones judiciales que no complican ni alivian: son sólo temas técnicos.

Yo soy totalmente inocente y es más: soy víctima de la maledicencia organizada. Un Juez o un Fiscal sólo leyendo la Causa, se dará cuenta rápidamente que una cosa se dice en "ciertos Medios" y otra cosa dice el expediente. Pero claro: la forma de comunicar las "novedades" se convierte en una presión para con los Jueces que deben resolver.

Limitado a decir por todo Medio lo que realmente diré en el Juicio Oral, que aplazaron con una verdadera trampa, burda pero efectiva para quienes "se dedican a eso": quiero el Juicio Oral ya. Me asiste el derecho de tener un turno postergado y es por eso que se me debe respetar la fecha para dar fin a este Calvario de "dimes y diretes" al poder entrar de lleno en el debate Judicial donde, si me dejan, expondré y ampliaré mis pruebas, que son abrumadoras.

En el Juicio Oral es donde, sin restricciones, podré defenderme y contar a los Jueces y a la sociedad: quiénes, cómo, y con qué interés llevaron adelante esta mentirosa causa penal. Allí, si Dios quiere, seré escuchado:

Por eso quiero Juicio ya.

Que dejen de dilatar la fecha. Si están seguros, como dicen que están, que vengan al Juicio y en ese ámbito se ventilarán los dichos de los testigos y se verán las pruebas de uno y otro lado.

Quiero Juicio Ya.

Estoy agobiado de llevar una eterna sospecha aunque nunca me voy a resignar a bajar los brazos, porque tengo una clara vocación docente, social y religiosa.

Me entristece ver el daño que han hecho a los chicos y jóvenes de la Fundación con una Campaña mediática, en buena parte dirigida a convencerlos a ellos que su Padre Espiritual no era quien ellos pensaban. No tuvieron éxito ya que ellos nunca creyeron esas mentiras aunque les duele escucharlo, y mucho. El daño que le han hecho a los chicos es muy grande e irreparable.

No voy a bajar los brazos hasta que todos sepan qué pasó y qué está pasando con esta Causa injusta.

El mal por esencia es malo y por ende nunca hace las cosas bien, o bien haciendo referencia al dicho popular: el Diablo hace la olla pero no la tapa.

Vamos a Juicio, pero pronto: allí, si hay justicia, surgirá la verdad.

Padre Julio César Grassi

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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