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29/8/1999

Fuente: Clarín

ENTREVISTA A SUSANA GIMENEZ
Sigo siendo la reina de la tele

Mientras su nueva película encabezó las recaudaciones de las últimas dos semanas, su programa de TV perdió audiencia. Ella dice que el rating bajó porque muchos otros ciclos salieron a copiarla.

ADRIANA BRUNO

¿Por qué cree que bajó el rating de su programa? No sé. No sé. La verdad es que no lo sé. Sigo siendo el segundo programa de la tevé (en realidad, las cifras de Ibope la ubican más abajo: ver recuadro). Igual tenemos que reconocer que ya estar entre los diez primeros es maravilloso.Pero estaba acostumbrada a ser la reina de la televisión.Sí. Pero yo sigo siendo la reina de la televisión. La verdad, me parece que... por ahora... (no pinta otra, quiere decir).Susana está segura, confiada. Y se sigue mostrando como una reina en las diversas notas que ha dado como parte de la campaña de promoción de Esa maldita costilla, la película que protagoniza. Susana habla, por supuesto, del filme; habla, como siempre, del amor y de su amor. Deja saber que su romance con Jorge Rodríguez marcha viento en popa y, sin perder la compostura ni el estilo verborrágico que la caracteriza, pone rápidamente el freno en otros asuntos. Sobre todo en dos que son cruciales para su imagen: antes de la entrevista dice que no va a hablar de la causa judicial que enfrenta Hard Communication por las líneas telefónicas de beneficencia y la suspensión de la publicidad de un producto para adelgazar, por presunta infracción a la ley de lealtad comercial. Sin embargo, tiene hoy otros motivos para sonreír, incluyendo su rutina de mujer enamorada. En principio, hace un par de meses reconfirmó sus títulos volviendo a la televisión en su habitual horario de las 20, después de una ardua negociación que se resolvió con los ya conocidos cambios de ubicación de otros programas del canal. Y con la película también puede darse por satisfecha, de hecho, algunos de sus allegados dicen que ya las primeras cifras la instalaron en una suerte de buen humor constante. En sus primeros 16 días de proyección Esa maldita costilla se colocó al frente de las recaudaciones, con 375.248 espectadores (cifras de ACNielsen para el período del 2 al 27 de agosto). Las expectativas de Giménez, no obstante, tienen referentes más cercanos en otras dos producciones cinematográficas de Telefé: Manuelita y Un argentino en New York, los dos filmes más vistos del cine nacional en los últimos dos años. Es una presión de la gran flauta -admitió Susana durante la entrevista-. Una trata de mirar para otro lado para calmar la ansiedad, pero ahí está.iménez, que no filmaba desde hacía 12 años, vuelve una y otra vez a las anécdotas del rodaje y a lo bien que se llevaron las cuatro actrices (Betiana Blum, Loles León, Rossy de Palma y ella misma): Ningún brujerío. Nos divertíamos mucho y nadie competía, aclara. Y debió ser así nomás, porque las otras coinciden y porque, además, desde los afiches hasta las colas muestran un protagonismo totalmente repartido. Teniendo en cuenta que se trata de una coproducción con España, esto también estaría indicando que la apuesta apunta más al espíritu de la come dia que al peso de una sola estrella. Terminada entonces la filmación, pasados los agitados días de la promoción, Susana regresa a sus costumbres cotidianas. La energía que en otros tiempos (los del matrimonio con Huberto Roviralta) concentraba en el programa, hoy se dirige muchísimo más al cuidado de sí misma y de sus afectos cercanos. Cada vez más cercanos, al punto que Jorge Rodríguez ya tiene bastante más que un cepillo de dientes en casa de Susana. Así las cosas, un día tipo de la diva resulta más simple de lo que podría imaginarse. Cerca del mediodía, el desayuno liviano (té con dos galletitas de agua) que le impone la dieta que viene siguiendo desde el año pasado. Después, el tratamiento corporal que sigue en un instituto especializado ( y al que últimamente se pega sus buenos faltazos) y las constantes visitas a y de su hija Mercedes. Susana, que más de una vez declaró su fastidio ante la palabra abuela, recibe una vez por semana a sus nietos Lucía y Manuel (5 y 4 años), que duermen en el cuarto que hizo preparar para ellos. Chucherías para los chicos y para el nuevo hogar de Mercedes son justamente el objetivo de la escapada de fin de semana a Miami que la conductora y su hija disfrutan en este preciso momento. Sin J.R., lo que es toda una excepción. El novio de Susana la acompaña adonde vaya: estrenos, reuniones sociales, ensayos, etc. También suele aparecer junto a la diva, dos horas antes de la salida al aire, en los estudios de Sáenz Peña y Carlos Calvo donde se realiza Susana Giménez. El hombre, socio de Jorge Born y el ex montonero Rodolfo Galimberti en Hard Communication, se instala en el control, entra al estudio sólo si ella lo llama en algún corte para hacerle algún comentario o -más habitualmente- algún mimito, se la lleva no bien termina la emisión y no participa en las reuniones de producción. Jorge no se mete en mi trabajo porque no es el suyo ni lo sabe hacer. Pasa a buscarme por el canal alguna noche, y ni siquiera todos los días, se indigna Giménez ante la pregunta de si J.R. tiene peso en las decisiones sobre asuntos de la producción. ¿Que si Rodríguez la filma todo el tiempo? Sí. Filmamos en Africa, también cuando vamos en el barco, pero también saca fotos todo el tiempo. Tiene como una manía de las máquinas: computadoras, fotos, filmadoras..., relativiza Su, que acaba de construir un microcine en la propiedad lindera a su casa que compró a principios de año. El tropezón del programa -que 23,4 puntos de rating (promedio de julio) no se pueden llamar caída- sólo le arranca suposiciones: que tal vez porque empezó muy tarde, y que ahora todos los programas hacen lo mismo: Llamados, premios, invitados, chistes, Susanos, todo, todo. Eso produce un desgaste. Ella lamenta la partida de Luis Cella, su productor general histórico, que renunció el año pasado. Susana misma es hoy la que decide qué nota sale o no al aire (de hecho, existe un número muy importante de personas que hubo que des-invitar por diferencias de criterio entre ella y su producción) y, si quiere algo en particular, no hay quién la haga desistir de la idea. Traer a Bo Derek, por ejemplo, le costó un esfuerzo y un dinero (20.000 dólares no confirmados) que el rating logrado (21 puntos) no justificó. Por lo demás, el esquema de atractivos básicos del programa sigue funcionando como años atrás. Un análisis de las variaciones de audiencia según los bloques y su contenido demuestra que algunas figuras internacionales y los concursos con altísimas cifras de premio (El juego del millón, los 250.000 de otra empresa auspiciante) generan los mayores picos de rating. El pasado martes 10, por ejemplo, el programa fue subiendo desde los 22 puntos hasta cerrar con 31 gracias a la presencia del cantante Ricky Martin y al juego del millón. Esta última semana, el fenómeno se repitió con Elvis Crespo, que llevó a 30,2 puntos de rating los 25 del primer bloque. En cambio, las rarezas (el Hombre Rata, el que canta al revés, los estudiosos de Nostradamus) cada vez despiertan menos interés. Pegarle a Susana se ha convertido en el deporte nacional, sostiene ella, convencida de una campaña en su contra consistente en la información que vinieron publicando los medios sobre los distintas conflictos legales en los que estuvo mencionada.¿Encuentra relación entre las diversas causas judiciales y esta baja en el rating? (La diva se indigna, luego cambia furia por desazón, vuelve a quejarse, dice no resistir tantas mentiras, repite un par de veces que ése no era el motivo de la nota, hace un pequeño silencio y finalmente contesta)¿Qué causas? En mi programa no hubo llamadas truchas y jamás le dejaron de pagar un premio a nadie. Aparte, a mí no me digas causas porque yo no tengo ninguna causa ni fui acusada de nada. La gente confía en mí porque sabe quién soy. Yo me tengo que cuidar porque mi patrimonio siempre fue mi carisma, mi simpatía, mi frontalidad y mi pureza. Eso es lo que la gente consume de mí. Y la gente me ama. Andá a mi página de Internet, o te muestro las cartas semanales, o salí a la calle conmigo a ver el despelote que se arma. Su página de Internet (www.susana.com.ar) registra 38 mensajes recibidos en los últimos 14 días. Algunos son de lugares tan distantes como Monterrey (México), Frankfurt (Alemania) o Miami, y la inmensa mayoría empiezan con un Querida Susi o simplemente Su, hablándole de la vida de ella o de las propias como si se tratara de una verdadera amiga. Susana, por su parte, también conversa con sus fans contándoles -a quienes todavía no lo hayan leído en las revistas- desde sus vacaciones en Fisher Island hasta la travesía en moto que hizo en el verano con J.R. por los Estados Unidos. Para Giménez ésas son muestras claras del amor incondicional de la gente y la palabra, para hablar de los que buscan el lado oscuro de su persona, es envidia. Lo que pasa es que acá no hay respeto por el ser humano. Tratan a la gente famosa o muy famosa como si fuéramos objetos: no sentimos, no pensamos, no amamos, nada, no sufrimos, no lloramos, somos un pedazo de carne, total qué te importa.¿No será mucho? También convengamos en que el nivel de exposición tuyo es muy alto. El único nivel de exposición es tener un programa de televisión. ¿Qué más? ¿Mi divorcio? Yo sé que mi divorcio fue un quilombo, pero el de Elizabeth Taylor también y no la destrozaron por eso. ¿Cuál es el nivel de exposición? Las notas de su luna de miel en Africa, por ejemplo. (Tenías prohibido hablar de mí, recuerda, antes de entrar en tema y de aclarar que responde sólo porque comprende cuál es la tarea de la cronista). ¿Sabés qué pasa? Yo tengo una cualidad, yo entiendo a la gente, porque soy una persona muy humana. Pero nadie me entiende a mí. Entonces es un quilombo mi vida. Porque yo te entien do a vos, que sos de Clarín, que me declararon la guerra y me hicieron mierda todo el año pasado (otra vez se refiere a la información sobre los conflictos legales), pero igual yo te entiendo y quiero hacer buenas migas y que todo esté bien, pero que sea de los dos lados. Okay, me hacen notas, ¿por qué todo está mal? Me hablás del viaje, y lo cierto es que donde yo voy están los periodistas, quiera o no quiera (un simple repaso a esas notas demuestra que 99 veces sobre 100, quiere). Si yo no salgo en Caras o en Gente ¿quién sale? Yo soy la persona más famosa de este país, le guste o no le guste a nadie. Ahora, apagá ese coso (y su larguísima uña plateada se posa sobre el grabador encendido). Producción: Silvina Demare, Fernanda Iglesias y Gustavo Hoyle.

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