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8/1/2002

Fuente: Página/12

Un juicio que tiene un alto rating garantizado

Este año se realizará el juicio oral y público contra los directivos de Hard Communication, entre ellos Jorge Born, Rodolfo Galimberti y Jorge Rodríguez, por administración fraudulenta en el manejo de los fondos de “Su Llamado”. Susana Giménez quedó afuera.

Por Carlos Rodríguez

A mediados de año, turnos de la Justicia mediante, podría realizarse el juicio oral y público contra los cinco directivos de la empresa Hard Communication, entre ellos la extraña pareja formada por el empresario Jorge Born y el ex montonero Rodolfo Galimberti, dueño ahora de una agencia de seguridad. El tercer famoso en discordia es Jorge “Corcho” Rodríguez, novio de Susana Giménez, que a la postre será la gran ausente dado que la fiscalía no encontró –a pesar de las sospechas– elementos que permitieran sentar a la diva en el banquillo de los acusados. El tramo final hacia el juicio quedó abierto ayer, cuando se conoció el fallo de la Sala Uno de la Cámara del Crimen que corroboró el procesamiento del quinteto, integrado también por Roberto Engels y Federico Quirno. Los cinco están acusados por el delito de “administración fraudulenta” en el manejo de los fondos del juego televisivo “Su Llamado” que debían ser destinados a la Fundación “Felices los Niños” del padre Julio Grassi y que se perdieron en el camino.

“Estamos llegando al final del proceso, espero que no haya más demoras que las que puedan surgir de la gran cantidad de causas en espera que están en los tribunales orales”, dijo a este diario una fuente judicial.

En la causa, que comenzó en el año 1998, está probado que para participar en el concurso, por un millón de dólares que jamás se llevó nadie, se recibieron 6.169.823 llamadas al número 0939-1-2222, habilitado por el programa de Susana Giménez para “ayudar” al padre Grassi.

Cada llamado costaba tres pesos, lo que permitió reunir una recaudación de 18.509.469 pesos, en apenas seis meses del año 1997. De ese monto, la fundación recibió apenas 400 mil pesos en efectivo, más 680 mil que le entregó Susana, después del escándalo, pero apenas como “donativo personal”, con la condición de que se dejara sin efecto la querella, que comenzó a principios de 1998. Grassi aceptó la propuesta, pero la causa igual siguió adelante impulsada por el fiscal Martín Niklison y por la propia Sala Uno, que dejó sin efecto el sobreseimiento provisorio que había dictado el juez de instrucción Facundo Cubas.

Las líneas benéficas 0939, que luego del affaire fueron suspendidas, se regían por un viejo decreto, el 7342 del año 1965, que establecía con absoluta claridad que a la entidad beneficiaria debía recibir el 50 por ciento del total de la recaudación. Cuando se firmó el contrato inicial que fue el punto de partida para un negocio redondo de la firma Hard, el aval oficial estuvo dado por la presencia del entonces secretario de Acción Social Eduardo Amadeo, actual vocero presidencial. En algún momento de la causa se habló de la posibilidad de iniciarle una querella por incumplimiento de los deberes de funcionario público, por no haber fiscalizado la entrega del total de la donación.

La “administración fraudulenta”, un delito equivalente al de estafa, tiene una pena que va de un mes hasta seis años de prisión, de manera tal que los cinco acusados podrían ser condenados a penas de cumplimiento efectivo. Con el antecedente legal del decreto 7342, los dueños de Hard incumplieron las normas desde el vamos, ya que al firmar el contrato establecieron que le entregaría al padre Grassi el 19 y no el 50 por ciento de la recaudado. De todos modos, finalmente sólo hicieron pagos hasta cubrir el 3 por ciento de la millonaria recaudación. Y al total nunca le sumaron lo obtenido en el Uruguay, ya que el concurso también se hizo por medio del Canal 4 de Montevideo, que recibió más de 800 mil llamados de los televidentes del país vecino.

Los abogados de Hard alegaron que a sus directivos sólo les quedó un superávit de 120 mil pesos, una suma menor a la que recaudó Grassi. Sin embargo, el fiscal encontró una serie de gastos muy importantes, reconocidos por Hard, que demostraron que el dinero nunca fue lo que le faltó a los organizadores del fabuloso concurso. Se gastaron más de 170 mil pesos en flores para homenajear a Susana Giménez, que por algo es unadiva; otros 104.500 pesos se fueron en joyas; la inversión en vinos finos tuvo un costo de 16.000 pesos; al Gato Dumas le pagaron cinco mil pesos en comidas y 3.400 pesos en tortas; 800 pesos se fueron en cigarrillos; el empresario Engels hizo un viaje a Chapelco que costó 1.034 pesos por cuenta y obra del fondo que debía ser destinado a la fundación.

La sospecha es que todos los gastos fueron inflados para disimilar la desaparición de los fondos. De acuerdo con las cifras de Hard, sólo en flores para Susana se gastaron 3.000 pesos por programa. Y los cinco directivos de Hard tenían un sueldo mensual de 22.000 pesos durante el tiempo que duró el programa. Por ese rubro se fueron 638.868 pesos, más de la mitad de lo que recibió el padre Grassi por todo concepto. El juicio va a tener “muy buen rating”, según descontó la fuente consultada por este diario. La audiencia estará a cargo del Tribunal Oral 19 de la Capital Federal, a cargo de Rosa del Socorro Lescano, Hernán Fierro y Alberto Ravazzolli.

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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