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23/8/1998

Fuente: La Nación

El apoyo del Estado, más que necesario

Según los cálculos del párroco, el funcionamiento mensual de toda la obra - exceptuando los gastos de construcción - cuesta cien mil pesos.

Todos los años, el gobierno nacional, a través de la Secretaría de Desarrollo Social, le destina un subsidio de un millón de pesos. "El aporte no es fijo. Tengo que pelearlo año tras año. Yo siempre pido un poco más, y ellos me dan un poco menos", dice el sacerdote, sonriendo.

Del gobierno provincial recibe becas para casi sesenta chicos y una gran variedad de alimentos secos (fideos, lentejas, azúcar y otros).

"Pero como, además, estamos encarando la construcción de diversas obras, esto no alcanza. Por ello necesitamos de la ayuda de todo aquel que tenga recursos", explicó el padre.

Día tras día, Grassi dice visitar empresas para conseguir más donaciones.

Así es como, por ejemplo, logró que Alejandro Roemmers (titular de los laboratorios Roemmers) le financiara la ampliación de una de las casas y actualmente la construcción de otra destinada a la salud.

Para el sacerdote, el secreto capaz de asegurar el funcionamiento de un hogar es conseguir el padrinazgo de personas, organismos o empresas con recursos más que suficientes.

Por otra parte, dice que su permanente aparición en los medios lo ayuda en gran medida. "Sé que mi estilo es diferente del de otros párrocos. Pero yo pienso que todo aquel que hace una obra de bien debe difundirla."

Grassi asegura que su padrino es el gobierno nacional y, en parte, el provincial. "Sin ellos, el hogar no podría existir", asegura.

-¿Y no tiene miedo de lo que pase cuando el gobierno sea otro?

-No. Esta es una necesidad que siempre va a existir. Y como el subsidio ya se viene otorgando, no creo que se tengan que hacer demasiadas cuentas para que nos lo sigan dando.

La mirada de Grassi siempre está puesta en el futuro. Según él, sus mayores obstáculos para avanzar a paso firme son la imposibilidad de lograr un subsidio anual fijo o donantes estables.

"Pero yo sigo trabajando. Mi especialidad es golpear puertas." Y asegura: "Lo haré por el tiempo que sea necesario".

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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