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27/11/2002

Fuente: TODO NOTICIAS

ENTREVISTA AL GOBERNADOR SOLÁ

PERIODISTA: GUSTAVO SYLVESTRE / MARCELO BONELLI
 

Gustavo Sylvestre: Ingeniero Felipe Solá, ¿se han muerto chicos por desnutrición en la Provincia de Buenos Aires?

Felipe Solá: En una forma pública y conocida, hasta ahora no; pero no podemos descartar que en la Provincia de Buenos Aires haya algún caso de muerte por desnutrición porque...

G. S.: En las últimas horas se habló de que en la ciudad de Mercedes se anunció un caso en un sanatorio.

F. S.: Sí, pero nosotros estudiamos ese caso. En el hospital de Mercedes se anunció una muerte que ocurrió el 22 de agosto de este año, de un chico que se llamaba Miguel Nantes, un bebito de cuatro meses; ingresó a las 6:50 de ese día, lo llevó la madre porque lo encontró muerto. Pero a la 1:30 le había dado la mamadera; los médicos detectaron muerte súbita, no desnutrición, y suponen que hubo lo que se llama una bronco-aspiración, es decir que, después de la mamadera, quedó boca arriba y el chico se ahogó. Este es el dato que tenemos, acá tengo la historia clínica del hospital; la gente de este hospital es seria, no ocultaría nunca nada. La clave de esto es no ocultar nada, no tenerle miedo a la realidad, por dura que sea.

G. S.: Uno se pregunta, Gobernador, si el Gobernador Miranda en la Provincia de Tucumán, donde se acaba de conocer otro chiquito que se muere, no puede...¿para qué es Gobernador de una Provincia, si no puede asumir o no puede hacer nada? El límite de la clase política debería ser esto que está aconteciendo: las muertes, el hambre en Argentina.

F. S.: Este es el límite final, hay otros límites previos...

G. S.: Sí, pero pareciera que hemos llegado a este límite ¿no?

F. S.: Yo le puedo hablar de mi Provincia, lo demás lo puedo suponer o puedo hablar más por prejuicio que por juicio -también lo tengo al prejuicio, pero no creo que deba ser hecho público. En el caso de mi Provincia, yo lo que puedo decir es que nosotros detectamos con el aumento de precio de los alimentos,-que es del 100 % , más o menos-, un aumento global de los alimentos básicos. Nosotros como país tenemos las calorías -no las proteínas, que suelen ser más caras que las calorías-, las calorías -que es lo que más necesita un pobre-, más caras del mundo medidas en horas de trabajo. Medidas en horas de trabajo argentino, las calorías son carísimas, porque tienen precio de exportación y ese precio de exportación se traduce a un tipo de cambio que es dos veces y media mayor que la economía de cualquier humilde en la Argentina, sobre todo la de los salarios ¿no? Ese es un tema, y nosotros detectamos que el encarecimiento del precio de los alimentos había generado una mayor demanda alimentaria, o la misma demanda alimentaria, pero de mucha mayor cantidad de gente, y lo que teníamos no alcanzaba. La Nación nos ayudó de dos maneras: con programas alimenticios nos ayudó desde enero, y desde abril o mayo -no recuerdo el mes-, con los Jefes y Jefas de hogar, que por supuesto se deterioraron desde el punto de vista de los 150$ porque sufrieron esa inflación, sobre todo de lo que más se gasta (el porcentaje de gasto en alimentos es casi total). Los Jefes y Jefas de hogar nos llegaron cuantiosamente; ochocientos quince mil, ochocientos diecisiete mil beneficiarios hay en la Provincia, es decir, el 40 % del total, que es la pobreza que tiene la Provincia. Ahora, nosotros detectamos que había que reforzar mucho más el Plan "Vida", que es el que originó Chiche Duhalde en el año '95, que se distribuía través de dieciséis mil manzaneras en cincuenta y un distritos de la Provincia. ¿Qué hicimos? Inventamos el Plan "Más Vida" que tiene casi el doble de presupuesto y tiene mucha mayor cantidad y calidad de alimentos que el anterior, porque la situación así lo exige. Acá están los Ministros de Salud, Ismael Passaglia, y Mariano West...

G. S.: Se vino bastante acompañado, vamos a decirle a la gente...

F. S.: Sí. De Desarrollo Social, Mariano West, y al lado está el equipo de gente que trabaja en Salud y en Acción Social con ellos; acá hay médicos nutricionistas, como el doctor Calmuera, o ingenieros agrónomos, como Félix Cirio. Gente que trabaja en todo el espectro, es decir, en detectar cuáles son las demandas, cuáles son las movilidades sociales; militantes sociales que nos acompañan y que trabajan en acción social, que conocen las calles y conocen los barrios; es inmenso el Gran Buenos Aires, el Gran Buenos Aires es el más pobre...

G. S.: Y pareciera ser que cada día es más inmenso.

F. S.: Así es. El Gran Buenos Aires es más pobre que el promedio de la Argentina, tiene el veintiocho y pico de los habitantes pero tiene el treinta y dos y pico por ciento de los pobres, es decir que hay más pobreza que en el promedio del país.

G. S.: Ahora, Ingeniero, ¿ustedes han notado que en los últimos meses han tenido que aumentar aún más porque ha crecido aún más la pobreza, las necesidades, los pedidos de alimentos?

F. S.: La sensación que da es que la actividad económica no ha generado más changas, puestos de trabajo informales, etcétera, por lo menos hasta hace dos meses; a lo mejor en los últimos dos meses ha habido mejoramiento, pero es muy leve el mejoramiento; el impacto sobre el mayor número de horas de trabajo -sean informales, en negro o no, es muy bajo todavía-, y todo el Gran Buenos Aires vive de servicios, y de comercio, es decir, vive de la demanda interna, del mercado interno, tiene muy poca ligazón con la exportación, no así el interior de la Provincia.

G. S.: Lo que uno se pregunta es ¿cómo se sale de esta situación?, porque asistencialismo está bien que se haga, pero ¿cuándo se va a comenzar a ver en la Argentina de qué forma se crean fuentes de trabajo?, ¿quién piensa en este momento en la Argentina?

F. S.: Yo no le voy a dar la receta, pero me parece que hay dos o tres cosas básicas. Es obvio, y debería pedir disculpas por decirlo, que no se puede cambiar el destino de un solo peso que vaya para acción social, salud, cuestiones básicas.

G. S.: Sí, ¿pero cuántos se quedan en el camino por corrupción de la política?

F. S.: Mire, nosotros en la Provincia de Buenos Aires gastamos mil novecientos quince millones de pesos por año, de los cuales mil cuatrocientos y pico llegan de la Nación porque son los Jefes y Jefas de hogar; los quinientos restantes son planes alimenticios y el plan "Vida", es decir, el que manejan las Manzaneras, que ahora se va a llamar "Más Vida". Esa plata llega absolutamente; no le quepa la menor duda de que no hemos aumentado en nada los planteles de los ministerios, por el contrario los hemos hecho más eficientes porque llegan a más gente; tenemos más demanda en salud, mucha más gente en los hospitales, gente que se cayó de las obras sociales, gente que dejó de pagar prepagas, gente que va al hospital público a pedir, y de los setenta y seis hospitales que hay en la Provincia -provinciales, porque además están los hospitales municipales-, ninguno ha bajado ni una cama; hemos tenido problemas de stock de insumos importados, etcétera, con un presupuesto que heredé, que tenía tres mil sesenta millones de dólares de déficit, y que va a cerrar el año con menos de quinientos millones de dólares de déficit, pero con déficit todavía, ese déficit se llama patacón, ¿está claro, no? Nosotros detectamos en seis meses que había que cambiar, y cambiamos; ahora, no hicimos de eso un gran anuncio...

G. S.: ¿La política hizo el ajuste en la Provincia de Buenos Aires, o no?

F. S.: Si la política es el Congreso -es decir, la Legislatura-, la Legislatura ahora gasta la mitad de lo que gastaba hace dos años y medio atrás; pero no la mitad en moneda corriente, la mitad en moneda constante, es decir que bajó realmente su presupuesto de manera muy, muy fuerte durante el 2001 y el 2002, y el 2000 también. Yo fui presidente del Senado, lo tomé con noventa millones de pesos por año y lo entregué con sesenta millones de pesos por año, y esos sesenta millones hoy ya son muchos menos ¿no es cierto?, porque además no ha subido un peso en moneda corriente. La otra “no receta” que tengo que decirle, que me pareció bien, es la cuestión de la actividad económica -le voy a llamar actividad económica para no llamarle crecimiento-, mayor actividad económica. Hay una actividad económica que puede crecer sin que haya crecimiento físico, alrededor de la economía al principio, porque puede crecer sobre la base del equipamiento actual de la economía argentina, sin mayor inversión; ese tiene que ser el objetivo principal de todo movimiento político, y de todo movimiento de un político también ¿Qué quiero decir con esto?, que la política tiene que ser funcional al crecimiento de la economía argentina, de la actividad económica. Cualquier argentino que camine por la calle que piense que un hombre político -por razones políticas, por una interna, porque no le conviene, o por lo que fuera-, tiene acciones que generan incertidumbre y que retrasan que haya crecimiento económico, está atentando contra más de la mitad de los argentinos que son pobres...

G. S.: Pero eso es lo que se vive hoy por hoy en la Argentina; la interna del justicialismo está trabando todo ¿o no es así?

F. S.: Yo no entro en la interna del justicialismo, me dedico al gobierno...

G. S.: Pero la vivimos...

F. S.: La vivimos... , por supuesto que la vivo. Pero ... ser político hoy es administrar bien, o ayudar a que otro administre bien, o controlar que otro administre bien porque uno es de la oposición. Son todas formas de gobernar, ser oposición también es gobernar. Pero la clave está en no ser un obstáculo. Se está discutiendo el centro de la cuestión, se está discutiendo lo que está pasando en Tucumán, lo que llevó a la señora de Duhalde allá, lo que nos lleva a nosotros a estar moviéndonos permanentemente. Hemos hecho un rastrillaje ahora -con el Ministerio de Salud, la última semana-, sobre barrios muy pobres del Gran Buenos Aires, para detectar qué grado de desnutrición hay, y nos da un promedio de seis y pico por ciento sobre el universo de chicos humildes. Nosotros tenemos baja mortalidad infantil en relación con otras provincias, pero sigue siendo alta en relación con un país occidental.

G. S.: Ahora, sabe cuál es la pregunta que usted tal vez como político se la debe hacer todos los días, ¿cuánto más soporta la democracia con la base de hambre y de chicos que se mueren en la República Argentina?

F. S.: A mí me parece una buena pregunta, pero esos son los casos más extremos ¿Cuánto más soporta con la frustración de no tener trabajo, o la frustración de tener trabajo y un salario muy, muy bajo? Porque el salario ha caído muchísimo. Visto de otra manera, ¿cuánto más soporta la Argentina tener hombres políticos que no sean antes que nada hombres por un proyecto productivo? Este es el tema central. Yo creo que la política, de aquí a futuro, o es una forma de poner en práctica un proyecto de producción -y no es una palabra mágica, es decir, estar asociado al crecimiento económico, unos dirán de una manera, otros de otra, pero crecimiento económico al fin-, o no sirve para nada...

G. S.: No sé si la escuchó a la señora de Duhalde recién, pero acaba de decir que ella renuncia a cualquier tipo de candidatura, a Vicepresidenta, o algunos decían para trabajar en el tema social. A usted lo están embarcando como un candidato sorpresa.

F. S.: No, yo no soy candidato sorpresa..., primero no soy sorpresa y segundo no soy candidato a nada que me saque de la Provincia. Y en la Provincia veremos si soy candidato; veremos las circunstancias el año que viene, si me considero capaz o si considero que debo hacerlo, si hay circunstancias favorables, si soy el que debe hacerlo o no. Sí digo que me gustaría porque digo la verdad, no miento ¿Pero por qué me gustaría?, porque yo heredé una Provincia en estado comatoso. El estado de la Provincia era comatoso, y la gente -mientras yo arreglaba el Estado como podía, y lo ordenaba, y me parece que la cuestión moral es fundamental para ordenar un Estado, es decir, lo de arriba para abajo: los ejemplos se construyen de arriba para abajo, porque si no no sirven-, mientras yo hacía eso hubo un empobrecimiento muy grande de la población, adicional al empobrecimiento del 2001 y del 2000, que ya venían empobreciéndose la Argentina y la población; hubo un empobrecimiento adicional de la población, se agrandó el número de pobres y el número de indigentes y se agrandó el número de gente que requería servicios sociales; entonces tuvimos que ir con lo que teníamos y con lo que no teníamos; y bueno, hemos encontrado nosotros un buen apoyo en el Gobierno nacional...

G. S.: ¿Así que no va a ser candidato a Presidente?

F. S.: No, no voy a ser candidato a Presidente, yo no puedo... además, no me interesa serlo.

G. S.: Luis Barrionuevo dijo hoy "Reutemann - Solá es la fórmula ganadora"

F. S.: Sí, sí, hay algunos tipos que todas las mañanas se levantan para ver qué magia producen, qué inventan; están en otro juego, no tienen nada que ver ni con el hambre, ni con la administración pública, ni con la salud, ni con la inseguridad, ni con la educación; están en un juego de tirar bolas políticas, y eso creen que es un oficio, creen que ése es un oficio digno; ése no es un oficio digno, el único oficio digno que hay es gobernar o ser oposición, en el caso de hombres públicos; u opinar, pero opinar construyendo hacia lo que la Argentina más necesita, que es la explosión del crecimiento.

G. S.: Gobernador, se ha estado indicando mucho en los últimos días que usted se quiere quedar, que el Estado provincial se quiere quedar con la Fundación del padre Grassi para manejarla políticamente, para manejar la asistencia social desde allí.

F. S.: No, eso es una infamia y una locura; no tenemos ningún interés en estatizar lo que está privatizado, no tenemos ningún interés en quedarnos con nada, en cambiar el espectro, en tener más para administrarlo, después, no sabemos si bien o mal. Lo que tenemos es una obligación de defender no solamente a los chicos que los jueces provinciales enviaron en guarda a la Fundación Felices los Niños -que son ochenta, en el caso de la Provincia, que tienen beca de la Provincia-, no solamente a ellos: nosotros tenemos que velar por todos los chicos de la Provincia porque somos el Estado, y esta acusación o esta sospecha, esta idea conspirativa, surge de la medida que la Subsecretaría del Menor de la Provincia tomó -con mi aval, obviamente- de impedir el contacto del padre Grassi con los chicos de Felices los Niños mientras la Justicia no nos diga lo contrario. Si la Justicia nos dice que el padre Grassi es inocente, le pediremos disculpas al padre Grassi y, obviamente, levantaremos eso, porque equivocarse se puede equivocar cualquiera, la Justicia y nosotros, pero mientras tanto nosotros cumplimos con nuestro deber, que no tiene absolutamente nada que ver con ningún impedimento físico o jurídico a la Fundación Felices los Niños que debe seguir como está, o con otras personas en el caso de que prosiga el proceso del padre Gras. Proceso que además, desde lejos, me duele, no me gusta nada, hubiera preferido que no ocurriera, por supuesto. Es decir, no tengo ninguna intención de ningún tipo en ese sentido, solamente hago lo mismo que ha hecho el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires hoy, que es tomar una medida preventiva. La jueza está diciendo que hay evidencia suficiente, que el proceso sigue; bueno, si la Cámara no dice lo contrario, para nosotros es lo que dice la jueza, ¿o tenemos que mirar para otro lado y actuar por amores u odios? No, tenemos que actuar como Estado.

G. S.: Gobernador, la última consulta: en las últimas semanas hay mucho “rum rum”, sobre acciones que se podrían estar preparando para el mes de diciembre, ¿usted tiene algún informe de inteligencia en la Provincia de Buenos Aires, de que se podrían estar preparando acciones violentas?

F. S.: Nosotros tenemos algunos informes que son geográficamente focalizados, en algunos lugares; algo está expresamente dicho: distintos grupos de movimientos piqueteros dicen que van actuar directamente como lo han hecho hasta ahora, es decir, con marchas pacíficas pero sobre Capital, etcétera. Esto está explicitado, ya ha ocurrido otras veces; la única marcha muy violenta que tuvimos fue la terrible del 26 de junio, que empezó violentamente y terminó de una manera terrible, sangrienta, como sabemos; las otras no han sido así, la historia que tenemos de los movimientos piqueteros no es violenta, siempre lo he dicho. Y después tenemos algún “rum rum” de acciones más perversas ¿no? acciones que tengan que ver con lo político interno; hasta que no sepamos bien qué es, no lo vamos a decir, y si sabemos, lo vamos a anticipar. La idea es que todo argentino tiene derecho a protestar o a quedarse en su casa, ninguno tiene derecho a invocar la violencia pública, o los saqueos, o lo que fuera, porque hace un año ha ocurrido.

G. S.: Ingeniero Felipe Solá, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, gracias por habernos acompañado esta noche.

F. S.: Gracias a ustedes.

G. S.: Hasta luego.

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