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22/9/2010

Fuente: El Tribuno

El Tribuno de Salta
Entrevista a Julio César Grassi, sacerdote


“La Iglesia no me soltó la mano: jamás me puso una sanción”

Si bien confía en una “absolución” por parte de la Corte, las cosas no le son nada fáciles al cura: tiene confirmada por Casación una condena a 15 años de prisión por dos hechos de abuso sexual infantil, siente que se aplica un “linchamiento” social contra su persona y le baja las expectativas a un supuesto testigo que daría vuelta la causa. En una entrevista con El Tribuno, Grassi ratificó su inocencia, dijo ser un “pecador” pero “jamás” haber cometido un abuso sexual infantil y adjudicó al Grupo Clarín el “armado” de su causa.

¿Cómo tomó la reciente decisión de la Justicia de permitirle esperar en libertad hasta que su sentencia quede firme?
Lo tomé como un alivio en medio de un temporal de injusticia. Evidentemente esta decisión permite que despliegue mejor mi trabajo y que le sea más útil a la sociedad. Me parece que las condiciones de seguridad que tiene la Justicia mientras esta causa se va apelando las tiene totalmente garantizadas. En estos ocho años tuve un comportamiento totalmente bueno y creo que lo mejor que puede hacer la Justicia es dejarme trabajar por el prójimo, que es lo que se hacer.

Los abogados querellantes piden su inmediata detención porque dicen que hay peligro de que usted se fugue...
Ellos basan eso en su imaginación, sólo en eso. Y también lo hacen en la necesidad de seguir hablando por televisión, de ganar un poco de cámara y de hacerle un favor a Canal 13. Creo que los abogados deberían trabajar para el bien común y no para el Grupo Clarín, como están haciendo. Allá ellos, están colmados de mentiras y de falta de explicaciones alrededor de la causa. Hablan de lo que cualquiera podría hablar en cualquier causa. Sólo hablan de los títulos, hablan de la posibilidad de fuga sin darse cuenta que soy una persona que está constantemente atada a su Iglesia y a su fundación. Para mi, esa es mi vida; irme de esta realidad es irme de la vida. Por eso cuando han querido castigarme han castigado a la fundación como pasó en el barrio porteño de Chacarita. Allí hubo gente relacionada con Miriam Lewin y Canal 13 para que ese desalojo brutal sucediera y donde ningún organismo de derechos humanos salió a levantar la voz para defender a los chicos.

Si bien anteayer confirmaron momentáneamente su libertad, la Justicia le prohibió cualquier tipo de acercamiento a su fundación, ¿de qué manera absorbió ese golpe?
En realidad yo hace rato que no ingreso a la fundación, salvo en el hogar de Chacarita, pero cuando desalojaron a los chicos cambió el estilo de la obra y tampoco participé. En provincia de Buenos Aires ya había una resolución administrativa del Consejo del Menor que me impedía el ingreso, así que hasta tanto no se resolviera esa resolución yo nunca entré. Si esto es así, porque todavía no me notifiqué, seguiré trabajando igual que siempre porque el principal trabajo que estoy haciendo ahora con la fundación es buscar fondos, solucionar los problemas que me traen día a día los directores y todo el tema de la logística para buscar donaciones o alimentos.

¿Cómo es vivir con una condena a 15 años de prisión sobre sus espaldas?
Es vivir constantemente con la idea de tal vez haber sido un poco más contundente en el juicio y pensar en ver que prueba faltó para convencer a los jueces de esta patraña. Es vivir como pensando ¿qué más se puede hacer en la Justicia para que se den cuenta de esta mentira? Es vivir con esa obsesión de querer volver al juicio oral o a alguna instancia como para convencer a algún juez de esta mentira. No hay que fijarse sólo en la condena, hubo 15 absoluciones, lo que no es poco en el medio de esta causa. De eso es de lo que los abogados y los fiscales no hablan. De las 17 acusaciones quedaron dos y muy frágiles, pero por supuesto pesan también para poderlas revertir porque cuando más se suba ya el planteo es más jurídico y no tanto probatorio.

Además de la condena judicial, ¿por qué cree que también sufre una condena social?
Creo que hay un estilo mediático de linchamiento. Linchamiento es “vamos todos sobre el que señalamos y le damos sin asco” para tratar de provocar una precondena social hacia la persona. Lo que no se dan cuenta es que cuando estas causas se dan vuelta hacen el mismo ruido que cuando a veces los hielos en los lagos muestran toda su verdad al darse vuelta. La verdad todavía está sumergida pero el día que se de vuelta se van a poner muy colorados porque todo esto es de verdad un invento. Es un invento que nació del programa Telenoche Investiga, que lo judicializaron y eso es lo que sirvió para llegar hasta el día de hoy. Encontraron en Morón una justicia complaciente y después lamentablemente llegaron agarrados con alfileres hasta Casación.

La Justicia se debe haber basado en algo concreto para condenarlo...
No es que hay dentro de la causa una prueba que me incrimine, sólo la íntima convicción de los jueces. Por ahí la gente cree que tienen pruebas o testigos en mi contra, no tienen nada. Ni siquiera una pericia psicológica porque la que le hicieron al denunciante dice que no tiene ningún signo de abuso sexual infantil y eso es lo mínimo que debe tener una persona como para ser considerada creíble en una denuncia. Sin embargo, le creen. Y Casación justificó eso con un respetable autor a nivel psicológico llamado Romi dice que no hay signos específicos del abuso sexual infantil, pero quien le mandó a hacer la pericia psicológica con tests pautados para ese fin fue la Justicia. La prueba salió a favor mío y no la quieren tener en cuenta. Otra prueba importantísima es que este joven denuncia que iba a ir un programa de radio el 6 de diciembre de 1996 y que se escapó de la fundación porque supuestamente fue abusado. Resulta que él dejó una carta donde explicaba que se fue de la fundación porque se peleó con unos compañeros. Le mostraron la carta y dijo que la letra era muy parecida a él y niega que la firma sea suya. Cuando le hacen una pericia caligráfica determina que la firma y la letra son de él y los jueces dijeron: “bueno, en realidad se pudo haber olvidado”. Todo lo justifican. Lo más grave es que como no pudieron ubicar el hecho condenatorio en el 6 de diciembre a la noche, lo pasaron para el 8 a la madrugada. Los jueces dicen que le creen al testigo que casé en la Basílica de Almagro. Yo realicé ese casamiento a las 11:20, que junto a la misa dura aproximadamente una hora y media. El casamiento terminó a las 12:50 y yo a las 2 de la mañana tenía en Capital Federal un programa de radio. Del casamiento me fui al programa. Hice tiempo con los chicos que me acompañaban, tomamos un helado, y luego fuimos a la radio. Los jueces dicen que entre la 1 y las 2 de la mañana me quedaron dos horas; me parece que contaron mal porque entre la 1 y las 2 queda una hora. Dicen que yo me volví a Hurlingham, que queda a 40 kilómetros de Capital, cometí el abuso en cinco minutos y luego me fui a la radio. Esto es re absurdo, trataron de colocar el delito en un huequito justificándolo de la manera más absurda posible.

Según usted todo está armado pero, ¿cómo explica las denuncias en su contra por parte de los chicos?
Queda un solo denunciante. Los otros dos fueron desestimados y fui absuelto por ellos. La que hizo esto fue Miriam Lewin. En 2000 salió un libro llamado “Galimberti” donde dice que Galimberti y el “Corcho” Rodríguez estaban promoviendo unos anónimos para doblegarme. Uno de ellos entró a la justicia de Morón, que de oficio comenzó esta investigación. Allí todos los chicos dijeron que eran muy bien tratados en la fundación. Paralelamente le llegó a Miriam Lewin, que trata de buscar algo y no encontró nada. Entonces, la investigación se vino abajo. Aquellos que estaban interesados en que esta investigación vaya para adelante le fueron a ofrecer a Rolando Graña esta investigación y el dijeron que tenían chicos para declarar, pero sólo si les pagaban. Graña con mucha dignidad no lo aceptó. Esto vuelve a Telenoche Investiga. Todo fue muy confuso. Estoy seguro que cuando la justicia se de cuenta de todo esto me va a absolver.

Usted habló de un nuevo testigo que supuestamente va a dar vuelta la causa a su favor, ¿por qué no se presentó antes?
Es un momento difícil para que aparezca porque lo que menos se pueden presentar ahora son pruebas. Si el testigo puede decir su verdad y la justicia lo deja, se verá; pero no es el mejor momento para que aparezca un testigo.

¿Siente que la Iglesia le soltó la mano?
Todo lo contrario, no me sancionó. En casos de este tipo la Iglesia suele suspender a los sacerdotes. La Iglesia ve con mucho dolor el desarrollo de esta causa que me armaron.

¿Cree que su causa se agravó con las denuncias en todo el mundo respecto a curas pedófilos?

Cuando la gente de Telenoche Investiga salía a buscar credibilidad acerca de mi caso les decían a los chicos las cosas que pasaban en Estados Unidos con los curas. Hubo una cierta inducción a esta causa provocada por el escándalo oficial en 2002 en los Estados Unidos. Esta causa que me arman a mi viene como consecuencia de lo que pasó en Estados Unidos. No digo como consecuencia directa pero le sirvió como una cierta credibilidad a quienes lo armaron. “Si les pasó a los curas en Estados Unidos porque no a uno en la Argentina”, decían ellos.


¿Se arrepiente de algo?
Todos los días los sacerdotes hacemos un análisis de conciencia, todos los días hacemos el yo pecador. Soy un pecador como aquellos que rezamos el yo pecador, pero jamás he cometido un delito de abuso sexual infantil.

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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