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16/9/2010

Fuente: Diario EL LIBERAL - Sgo. del Estero

“Soy inocente porque no tienen ninguna prueba y porque hicieron un mamarracho con este fallo”


El creador de la Fundación Felices los Niños criticó duramente el proceso judicial que confirmó su condena a 15 años, aunque está libre.

Prisión. “Estoy viviendo algo mucho peor que una prisión, porque vivir víctima de un escarnio así es más duro”, dijo Grassi a Radio Panorama.
Prisión. “Estoy viviendo algo mucho peor que una prisión, porque vivir víctima de un escarnio así es más duro”, dijo Grassi a Radio Panorama.
En una entrevista exclusiva con Radio Panorama, el creador de la Fundación Felices los Niños, padre Julio César Grassi, acusado de abuso sexual a menores, aseguró: “Soy inocente, no porque me proclamo o porque tengo un buen abogado, soy inocente porque no tienen ninguna prueba y porque hicieron un mamarracho con este fallo judicial”. Aseguró que públicamente la Iglesia Católica no se expide al respecto porque “no quiere influenciar en el proceso judicial”, pero que cuenta con el apoyo de su obispo, monseñor Luis Eichhorn (Morón). También mencionó que la Iglesia sólo iniciaría las acciones administrativas correspondientes si la condena queda firme.

El Tribunal Oral Criminal Nº 1 de Morón (TOC Nº 1) dio por acreditados dos de los 17 hechos por los que se lo acusa y condenó a Grassi a 15 años de prisión, pero lo dejó en libertad, hasta la sentencia firme. Aunque el cura dijo que lo que sigue es una apelación de “este absurdo”.

Grassi dijo que está “espantado con la Justicia, cómo pueden convertir el agua en barro o el oro en barro, hacer transformaciones químicas de la realidad” por las supuestas pruebas en las que se basó la Justicia para condenarlo a 15 años, y justificó que no cumpla prisión al estimar que “la Justicia vio que la condena no está firme y que soy una persona que cumple con los deberes dentro de lo que es un debido proceso, por lo que no vio la necesidad de que haya prisión”.

Aunque de inmediato remarcó: “Estoy viviendo algo mucho peor que una prisión, porque vivir víctima de un escarnio así, con una mancha tan dura de sobrellevar para un sacerdote, que es la de estar acusado de abuso de menores es algo durísimo, y hasta más duro que una prisión”.

También reflexionó que “no hay que tomar modelos arquetípicos de que no vas a poder salir de esto”, como de la condena social, por ejemplo, porque “la sociedad cambia” y “cada persona hace de su vida es una historia nueva” y tal vez alguien diga en el futuro “tal no quedes manchado, porque mirá el padre Grasi, todo lo que le hicieron, pero él siguió luchando y demostró que es inocente”. Consultado sobre supuestas culpas, se interrogó: “¿Hay que pensar que uno se equivocó para que a uno le hagan todo lo que me hicieron? ¿Será? Como sacerdote, tengo la obligación de hacer todos los días un examen de conciencia”.

“Yo lo que creo es que hay un montón de mecanismos que funcionan mal, y cuando a uno le toca vivirlos y ser víctima de ellos, tiene que sufrirlos como en el caso que yo los sufro, porque nadie le ha puesto remedio”, cuestionó al sistema judicial.


¿De qué se arrepiente?

Consultado sobre si tiene algo de qué arrepentirse, respondió con su estilo frontal: “Uno se arrepiente de tener mal carácter. De repente, de no tener un ritmo en el que pueda parar para escuchar a la gente y estar muy inmerso en mi actividad. Quizás de dialogar más con la gente que trabaja en la fundación; de escuchar más la realidad. En fin, muchas son las cosas que uno quisiera cada día haber hecho mejor, pero no me arrepiento de algunas otras. Yo soy nieto de vascos, y muy cabeza dura en algunas cosas: por ejemplo, en no haber aceptado jamás dinero sucio, dinero para declarar tal o cual cosa; jamás haber aceptado pactar con Clarín, este multimedio que está detrás de la causa y que presiona a la Justicia y al que los jueces le tienen miedo que este diario les haga una portada, lo que es verdad. Como lo es que se arrodillan algunos jueces, y que son capaces de cambiar una sentencia, como lo hicieron a Marquevich”.


MENOS AYUDA
La fundación en Santiago

Enterado de que las sedes de la Fundación en Santiago del Estero (una en Pinto y otra en Suncho Corral) habrían perdido algunas donaciones de particulares, luego del juicio en su contra, el sacerdote diferenció: “Me parece un absurdo; no hay que mezclar los tantos. Una cosa es la causa judicial en mi contra, que se va a resolver, y se va a resolver bien con el tiempo, y otra cosa son los chicos a los que hay que ayudar siempre. Es como que un católico diga ‘no voy a misa, porque no le creo al padre’. Que le crea a Dios es lo que nosotros señalamos, en Dios hay que poner la fe, María es el camino, y los sacerdotes son sus ministros, no son Dios”. Invitó a colaborar llamado al Hogar Santa Rosa de Lima, de Suncho Corral, a través del (03855) 421341, y del mismo número si se quiere ayudar al hogar de Pinto, en Francisco de Aguirre y San Martín.


Asegura que las pruebas en su contra fueron rebatidas
El cura hizo un pormenorizado cuestionamiento del juicio


El sacerdote hizo un resumen sobre el origen de la causa en su contra y cómo se desarrolló el proceso judicial que lo condenó.

Totalmente crítico del proceso judicial levantado en su contra, el padre Julio César Grassi formuló una serie de cuestionamientos a distintas instancias que él consideró fundamentales.

Acerca de los orígenes de la causa, el sacerdote recordó que en el año 2000 un grupo empresario fue acusado de estafar a la Fundación Felices los Niños: “Había unos anónimos que surgieron por el 2000. Yo tuve un conflicto con Hard Comunications, en el que estaba (el ex montonero Rodolfo) Galimberti, Jorge Rodríguez y Jorge Born, a cargo del directorio. En el año 2000 aparece un libro, que se llama “Galimberti” (escrito por Marcelo Larraquy y Roberto Caballero), que mostraba que había unos anónimos que distribuían Galimberti y sus socios, que decían, supuestamente, que yo hacía malos manejos con la plata, que era un corrupto, y también ponían situaciones de abusos. En algunos casos, les ponían nombres de algunos jóvenes que aparecían en un programa de Telenoche Investiga, como menores supuestamente abusados, pero que jamás ellos acusaron de haber sido víctimas de ningún abuso”.

“En el primer programa apareció un joven y en el segundo otro más; los demás eran jóvenes que los ponían como víctimas en el programa, pero jamás les preguntaron si lo eran. Una vergüenza. El tercer acusador surgió después de un tiempo, como víctima de presiones”. El cura recordó que ninguna de las investigaciones paralelas que se realizaron desde entonces, tanto la judicial como la periodística, lograron demostrar nada concreto en su contra: “No encontraron nada”, sintetizó.


Testimonios

Luego recordó el testimonio de un joven que apareció y que “estaba dispuesto a decir en su primer reportaje que la fundación no era tan buena, que no se comía tan bien, que no era de bueno lo que los medios decían. Ese reportaje fue en mayo, pero como desde entonces hasta octubre no surgió nada y Telenoche Investiga empezaba en octubre una periodista (de canal 13) apostó por más, y es ahí donde obtiene la grabación de este muchacho que es el único que se mantiene como acusación hasta ahora, donde le hace decir una serie de cosas contra mí, entre las que él hace una acusación, pero como necesitaban dos acusaciones para meterme preso, le hicieron decir una más dentro de la causa judicial. Esta grabación es la que inicia la causa”.

Ahora bien, continuó el padre: “¿Qué dijo la Cámara de Casación de este encuentro? ‘Lo importante es que se encontraron’”.

“El otro caso, si se busca en YouTube, hay un video hecho por (el animador televisivo) Raúl Portal en el que expone uno de los mayores absurdos que valora la Cámara de Casación Penal”.

“En la causa, este muchacho -que me acompañaba en un programa televisivo que hacíamos en esa época- dice que el 6 de diciembre de 1996, como supuestamente había sido víctima de abuso, se escapó de la fundación. Viendo en mi agenda, ese día yo estuve en un programa de Portal, que es Magazine, de 0 a 1 de la madrugada”.

“En el archivo de la productora (GP Producciones) está el casete, en donde se lo ve, que no sólo no se había escapado, sino que estaba de lo más sonriente en el programa Magazine. Los fiscales, cuando vieron esto en el juicio, se querían morir”.

“Y como se les hizo difícil condenarme por ese día, que el muchacho estuvo en el programa de Raúl Portal, ¿qué dijeron?, que fue el 8”.

Según Grassi, el video de Portal también demostraría que el padre Grassi no pudo estar en la fundación a la hora del supuesto abuso, la una de la mañana, ya que al terminar el programa de Portal en Almagro no pudo volver a Hurlingham, sede de la fundación en una hora y asistir a Radio Rivadavia, en Capital Federal, a las 2 de la mañana.


Credibilidad

A continuación, el sacerdote cuestionó en varios puntos la credibilidad del muchacho que se mantiene como el único acusador hasta ahora, señalando, por ejemplo, que uno de los primeros datos que brinda en la causa es que él llegó a Buenos Aires desde la localidad cordobesa de General Cabrera, donde trabajaba en una ponedora, pero consultados mediante oficio judicial respondieron que nadie con su nombre trabajó allí.

Ya en Buenos Aires, se encuentra con otra periodista en un bar llamado Carlos Gardel, y lo contacta con la cronista de Canal 13, a quien le cuenta que “él había sido abusado por el padre Grassi”.

Pero luego contrapuso el testimonio de ella en el juicio, cuando le preguntaron cómo se reunió con este muchacho, a lo que respondió, según Grassi: “Él llamó por teléfono al canal, yo estaba ahí; él me dice ‘quiero hablar con usted, porque le quiero contar un secreto’, entonces viene y me dijo ‘mirá, yo fui abusado en la fundación’. Entonces, yo que estaba en mi oficina, le dije ‘vení, vamos al estudio’ y grabamos para que la gente sepa la verdad”.

“Por eso y mucho más, nosotros denunciamos que fue todo un proceso irregular, pero a pesar de eso, la psicóloga puso que no tenía ningún signo de abuso sexual infantil. Las acusaciones de abuso se resuelven palabra contra palabra, se dilucidan con los hechos que están alrededor”, redondeó Grassi al final de la entrevista con Radio Panorama.

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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