Opiniones

28/8/2010

Fuente: Perfil.com

¿Telenoche Investiga?
La canallada contra una Obra en favor de los ciegos

El Instituto Román Rosell

El Instituto Román Rosell

Introducción:

La pseudo investigación contra uno de los pocos Centros destinados a la rehabilitación integral y socialización de personas ciegas y con disminución visual (Instituto Román Rosell) terminó siendo como la mayoría de los trabajos periodísticos de Telenoche Investiga una improvisación. Si el dinero recaudado con el abultado rating que lograron con esta escandalosa canallada a los discapacitados lo hubieran invertido para hacer mantenimiento del edificio criticado, al menos hubieran reparado el daño provocado. Lo que pasa es que en la Producción de Noticias de Canal 13 no hay ética sino solamente "buenos negocios". De un plumazo -con irresponsabilidad- destruyeron mediáticamente una Obra fundada en el año 1941, que desde entonces brinda servicios a la comunidad a nivel nacional mediante la articulación con organismos provinciales y municipales del todo el país.

De más está decir que el título elegido: "ojos bien cerrados", es una burla a los ciegos, los que -sabemos- todos llevan los ojos total o parcialmente cerrados. No había necesidad de poner ese rótulo irónico y tan desubicado que lastimó a tantos hermanos no videntes.

Compartimos esta Columna de Opinión de uno de los damnificados.






Por Pedro Moreno * | 28.08.2010 | 23:13







Telenoche Investiga fue nominado para un premio Emmy y eso me decidió a volver a la carga con una historia que poco logré difundir. A fines de 2004, Canal 13 emitió el informe de Telenoche “Ojos bien cerrados”, dedicado al supuesto estado calamitoso del único instituto nacional de rehabilitación para personas con disfunción visual, dando la impresión de estar al borde de la clausura. Yo me capacité ahí entre 1991 y 2006.

Cuando los cronistas y camarógrafos del 13 llegaron a Tomkinson al 2300 (San Isidro) se tuvieron que haber encontrado con un gran edificio, con numerosos espacios destinados a diversas actividades, como dos salas de computación con conexión a Internet o un taller de artes plásticas. Sin embargo, Telenoche sólo retrató al Instituto Rosell, con tomas de un cable suelto en un pasillo, una caldera en desuso y una casilla deteriorada llena de basura ubicada en los fondos del extenso parque, que antaño se había utilizado para las prácticas de las tareas de la vida cotidiana que hace rato se habían pasado a realizar en uno de los tantos ambientes del edificio.

Se aseguraba, con aparente conocimiento de causa, que el instituto ya no contaba con docentes para áreas claves de la rehabilitación. Se basaron en dos testimonios: el de Juan Carlos Bertone (presidente de la Federación Argentina de Instituciones para Ciegos y Amblíopes) y Viviana Sabatini (ex trabajadora del instituto). Tuve la oportunidad de entrevistar a ambos por radio. Bertone había sostenido a Telenoche que “antes una persona ciega en el Instituto Rosell podía aprender braille, computación y orientación y movilidad, pero ya no puede”. Cuando le dije al aire que yo era invidente y que todos los lunes de 9 a 10 tomaba clases de computación en el Rosell, quedó desconcertado. Entonces empezó a balbucear que él vivía muy lejos y que hacía mucho que no andaba por el instituto, por lo que sus declaraciones televisivas las había hecho tomando dichos de terceros. Sabatini había sentenciado ante millares de televidentes del 13 que “en el instituto ya no queda nada, salvo el área de deportes”. También a ella le cayó como un balde de agua fría que yo diera fe de que se continuaba enseñando computación, braille y orientación y movilidad. Su primera reacción fue desafiarme, intentando mantener su posición, hasta que misteriosamente se interrumpió la comunicación, sin poder retomarla.

Convengamos que si Telenoche Investiga quería datos precisos, nadie mejor que las cien personas que nos rehabilitábamos ahí para aportárselos; no obstante, ninguno fue consultado al respecto.

Es cierto que el Instituto Rosell estaba venido a menos en ese entonces, por lo que evidentemente ha faltado mucho presupuesto y gestión. Ahora, lo que planteo es que o hay dos Instituto Rosell o Telenoche Investiga faltó a la verdad. Y, con semejante antecedente, se podrán imaginar dónde quedó mi confianza para el resto de sus informes periodísticos y la credibilidad del multimedio al que pertenece.

Cabe señalar que también me contacté con varios editores de diarios (por entonces PERFIL no existía), productores y conductores de radio y televisión para que me acompañen en la denuncia. Casi todos me hacían grandes promesas, que finalmente quedaban incumplidas. Hubo una sola persona que fue sincera y se negó a mi pedido: Marta Merkin, productora periodística del programa Mónica y César de Radio Del Plata. Cuando la llamé por este asunto (ya nos conocíamos de antes) me dijo frontalmente: “Disculpame, pero no haremos nada; que nosotros ataquemos al Grupo Clarín es como que un debilucho rete a duelo a Mike Tyson”.

Aunque vi cómo me chocaba contra la pared, siempre creí que en algún momento llegaría la ocasión para agitar la bandera de esta causa.

*Conductor radial e invidente

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