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14/6/2006

Fuente: ambitoweb - Edición 2053

Fiscales impugnan a jueces contra Grassi

Nuevas presiones sobre el sacerdote buscan apartar tribunal y demorar juzgamiento


Presionados por la figura de Estela Carlotto, fiscales de Morón decidieron recusar al Tribunal Oral N°4 que juzgará al padre Julio César Grassi por supuesto «prejuzgamiento». Los acusan de haber emitido opinión al rechazar una prueba relacionada con un peritaje psicológico realizado a Grassi en El Calafate. Además pidieron ayer la nulidad de todas las medidas judiciales adoptadas a partir de la audiencia preliminar del 28 de febrero pasado.

Se trata de una falacia de la fiscalía. Esa pericia nunca fue ofrecida como prueba por ninguna de las partes. Además, no tiene validez porque es incompleta y no fue firmada por el perito de parte, requisito necesario para que sea legal.

La jugada de los fiscales que trabajan en el caso, Sandra Míngolo, Alejandro Varela y Carolina Rodríguez, responde a la táctica de Carlotto y al abogado Juan Pablo Gallego de embarrar el terreno para que el juicio contra el sacerdote se demore indefinidamente y se mantenga sobre él la inquisidora acusación de abuso sexual.

Es ésta la verdadera razón por la que se quiere apartar a un tribunal que hasta ahora ha demostrado que es imparcial y no le teme al monopolio «Clarín» gestor del complot contra el creador de la Fundación Felices Los Niños. Saben que apartando del caso a los jueces Pedro Rodríguez, Rodolfo Castañares y Carlos Torti, pueden ejercer presión sobre los nuevos y condicionarlos en su fallo.

Tras la recusación, el tribunal tiene 48 horas para resolver si acepta que cometió prejuzgamiento. Si asume que fue así, la Cámara de Garantías de Morón por sorteo designará otro tribunal que postergará el inicio del juicio oral y público previsto para el 3 de julio. En cambio, si rechaza el planteo -como muy posiblemente ocurra- será la Cámara de Apelaciones la que decida si hace lugar o no al incidente. La resolución no debería demorarse más allá de las tres semanas que restan para el comienzo de las audiencias de debate.

Los fiscales insisten con las pericias de El Calafate como si ésta fuera una prueba condenatoria contra el padre Grassi. En rigor no lo es. Desde 2003 el tribunal está abierto al ofrecimiento de pruebas. No se entiende por qué a días del juicio sacan a relucir la existencia de este peritaje psicológico si era tan importante. Salvo que no tenga otra intención que la de perjudicar el desarrollo del debate. Además, los fiscales están ignorando lo que dispuso el tribunal oral que es la producción de pericias psicológicas y psiquiátricas que están en trámite, otras completándose y se espera del informe pericial.

Recostarse en los estudios incompletos de El Calafate es como un salvavidas. Ese informe dice lo que a los fiscales les gusta escuchar. Pero el estudio ha sido cuestionado por varios motivos:

  • No tiene la firma del perito de parte que no participó de la reunión de conclusión del informe. El perito de parte puede no estar de acuerdo y sacar un informe en disidencia, pero era necesario y legal que se le permitiera participar de ese debate.

  • El peritaje -al cual se prestó Grassi por propia voluntad y viajó más de 300 kilómetros- está incompleto. Faltan realizar cinco o seis tests necesarios para determinar íntegramente la personalidad del sacerdote. Grassi se dio cuenta de ello y reclamó que completaran el estudio. Los peritos le dijeron que con la información obtenida estaba bien. El sacerdote insistió, pero no logró que cambiaran de criterio. Por eso impugnó el estudio.

  • Desde el comienzo los peritos fueron parciales con Grassi. Comenzaron la sesión cuestionando el celibato del sacerdote. Uno de ellos le dijo que no era normal que una persona no tuviera relaciones sexuales. Ya habían calificado a Grassi de anormal, pese a que Grassi intentó explicar que el celibato es una decisión de fe y de entrega a Dios. De todos modos el controvertido peritaje hasta el momento de su interrupción dejó en claro que el padre Grassi no tenía ningún tipo de problema sexual o de parafilia (homosexualidad o pedofilia).

  • Ahora los fiscales, comandados por el inefable fiscal-general Federico Nievas Woodgate y con la carga de Carlotto, quieren meter a presión este peritaje incompleto en el juicio. Y cuestionan a los jueces porque se niegan a cometer un delito. Ya lo dijeron los jueces, esa pericia nunca se presentó a esta causa y los denunciantes «en vez de aportarla a la fiscalía o al tribunal, la llevan a los medios de difusión».

Ante los furibundos ataques el juez Rodríguez aclaró ayer que lo que el tribunal rechazó «fue la reproducción de toda prueba vinculada a otros hechos», ya que implicaría «la transgresión de más de una norma legal y constitucional que podría desembocar en la nulidad de todo un proceso».

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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