Opiniones

29/7/2010

Más pruebas de la infamia
LAS MENTIRAS DE MIRIAM LEWIN Y EL DENUNCIANTE “GA”
EN EL JUICIO ORAL AL PADRE GRASSI
¿”debajo de la acacia” o “debajo de la encina”?

¿Cómo haría una maestra o una mamá con sentido común cuando tienen que dilucidar la verdad entre dos chicos, los que cada uno dice una versión distinta de un mismo hecho? La lógica es que a cada uno los pongan por separado y se les pregunte “qué pasó” (cuándo, cómo, en qué lugar, que lo describan).

Así fue también en el libro bíblico de Daniel cuando, según relatan las Sagradas Escrituras, estaban por ejecutar a Susana, una mujer inocente falsamente acusada de adulterio con un supuesto joven del que no se acordaban el nombre o no sabían quien era (parecido a la Causa Grassi ¿no?) ¿Y quienes imputaban a esta mujer? Ni más ni menos que aqullos que la había acosado sexualmente sin éxito: dos ancianos y jueces del pueblo. La asamblea (lo que hoy sería un Tribunal Oral) escuchó a los acusadores -testigos falsos- que dijeron:

(los números son los versículos bíblicos)

38 Nosotros, que estábamos en un rincón del jardín, al ver esta iniquidad, fuimos corriendo donde ellos.
39 Los sorprendimos juntos, pero a él no pudimos atraparle porque era más fuerte que nosotros, y abriendo la puerta se escapó.
40 Pero a ésta la agarramos y le preguntamos quién era aquel joven.

Parece ser que la táctica del “testigo fantasma” usado en la Causa contra el Padre Grassi en las acusaciones de Ga y Ez ya se usaban hace miles de años.

La Asamblea escuchó el “verosímil” relato de estos denunciantes y “les creyó”.

40 bis. La asamblea les creyó como ancianos y jueces del pueblo que eran. Y la condenaron a muerte.

O sea que Susana fue condenada por “íntima convicción de los Jueces” –o la Asamblea–, por la “credibilidad de los dichos” de los dos falsos denunciantes. Es ahí donde aparece el Profeta Daniel y veamos el desenlace de esta historia, para que luego nosotros veamos dos testimonios de la causa Grassi y juntos saquemos conclusiones.

42 Entonces Susana gritó fuertemente: "Oh Dios eterno, que conoces los secretos, que todo lo conoces antes que suceda,
43 tú sabes que éstos han levantado contra mí falso testimonio. Y ahora voy a morir, sin haber hecho nada de lo que su maldad ha tramado contra mí."
44 El Señor escuchó su voz
45 y, cuando era llevada a la muerte, suscitó el santo espíritu de un jovencito llamado Daniel,
46 que se puso a gritar: "¡Yo estoy limpio de la sangre de esta mujer!"
47 Todo el pueblo se volvió hacia él y dijo: "¿Qué significa eso que has dicho?"
48 El, de pie en medio de ellos, respondió: "¿Tan necios sois, hijos de Israel, para condenar sin investigación y sin evidencia a una hija de Israel?
49 ¡Volved al tribunal, porque es falso el testimonio que éstos han levantado contra ella!"
50 Todo el pueblo se apresuró a volver allá, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos lo que piensas, ya que Dios te ha dado la dignidad de la ancianidad."
51 Daniel les dijo entonces: "Separadlos lejos el uno del otro, y yo les interrogaré."
52 Una vez separados, Daniel llamó a uno de ellos y le dijo: "Envejecido en la iniquidad, ahora han llegado al colmo los delitos de tu vida pasada,
53 dictador de sentencias injustas, que condenabas a los inocentes y absolvías a los culpables, siendo así que el Señor dice: "No matarás al inocente y al justo."
54 Conque, si la viste, dinos bajo qué árbol los viste juntos." Respondió él: "Bajo una acacia."
55 "En verdad - dijo Daniel - contra tu propia cabeza has mentido, pues ya el ángel de Dios ha recibido de él la sentencia y viene a partirte por el medio."
56 Retirado éste, mandó traer al otro y le dijo: "¡Raza de Canaán, que no de Judá; la hermosura te ha descarriado y el deseo ha pervertido tu corazón!
57 Así tratabais a las hijas de Israel, y ellas, por miedo, se entregaban a vosotros. Pero una hija de Judá no ha podido soportar vuestra iniquidad.
58 Ahora pues, dime: ¿Bajo qué árbol los sorprendiste juntos?" El respondió: "Bajo una encina."
59 En verdad, dijo Daniel, tú también has mentido contra tu propia cabeza: ya está el ángel del Señor esperando, espada en mano, para partirte por el medio, a fin de acabar con vosotros."
60 Entonces la asamblea entera clamó a grandes voces, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en él.
61 Luego se levantaron contra los dos ancianos, a quienes, por su propia boca, había convencido Daniel de falso testimonio
62 y, para cumplir la ley de Moisés, les aplicaron la misma pena que ellos habían querido infligir a su prójimo: les dieron muerte, y aquel día se salvó una sangre inocente.


Como verá el lector, Daniel separó a ambos denunciantes y cada uno de ellos dio una versión distinta, no de lo acontecido supuestamente, sino del contexto, del árbol, debajo del cual, supuestamente ocurrió el adulterio:

  • uno dijo “DEBAJO DE LA ACACIA”
  • y el otro “DEBAJO DE LA ENCINA”.

Y eso bastó para darse cuenta que “ambos mentían”.

¿Podía Daniel o la Asamblea decir “no importa”, YO LES CREO IGUAL POR LA EMOCION QUE PUSIERON EN EL RELATO?

JAMAS.

¡En Morón, si!


VAMOS AL JUICIO CONTRA EL PADRE GRASSI.

El denunciante Ga, que fue considerado creíble por el Tribunal y sólo por eso condenaron al Padre Grassi a pesar de que no sólo no aportó ninguna prueba sino que mintió claramente, fue preguntado cómo es que llegó a encontrarse la segunda vez con Miriam Lewin, de Telenoche Investiga, para contarle su denuncia. Dijo que había tenido un primer reportaje en el que no se había animado a contar ser víctima y que la segunda vez si se animó. Pero veamos las circunstancia que describe del encuentro para luego compararlo con el de Lewin.


DENUNCIANTE GA: (TRANSCRIPCIÓN TEXTUAL)

...y en ese transcurso nada que estuve buscando eso que estuve buscando laburo me la cruzo a Irene (Bais) en la calle que estaba esperando a Miriam (Lewin) que se iban a encontrar en un bar. Ella estaba parada en una esquina y se iban a encontrar en la esquina. Bueno, nos quedamos hablando: “y que es de tu vida y que hiciste y que no se que y que no se cuanto”… y en eso cae Miriam Lewin eh... me invita al al bar bueno ellas se quedan hablando de otras cosas no la verdad nunca le presté mayor interés este... hasta que bueno en un momento Irene se va y me empieza a contar lo que le había sucedido a ella, yo tenía, si yo en ese momento... si bien era una militancia muy por arriba... porque no estaba en Buenos Aires y todo lo demás... si me interesaba el tema de la política y todo lo demás... era todo lo contrario a mi pasado que siempre estaba en la nebulosa y nunca me interesó bien que pasaba y que no pasaba trataba de tener un compromiso que sé yo como un ciudadano en su país digamos. Y entonces me interesó mucho lo que le estaba hablando y lo que le había sucedido digamos y creo que una de las primeras, la única pregunta que le habré hecho, fue si le sirvió o no le sirvió a ella haber contado lo que contó porque se ve dentro del relato que ella me contaba me decía porque hay mucha gente que sospechó de mi porque si yo sobreviví era porque entregué a demás personas, es decir el relato de ella estuvo en la ESMA y en el juicio de la Junta digamos eh... entonces le decía y ¿te sirvió fuera de toda esa sospecha de que piensen de que vos entregaste a alguien para sobrevivir te sirvió a vos? Y a mi me sirvió, contaba, no es que me haya cambiado 100% la vida pero sí siento como que un peso menos que tengo que llevar haberlo contado, hacerme cargo de estar ahí y declarar eso me decía a mi me sirvió, entonces le dije que no que no era todo lo que le había contado ahí que habían muchas otras cosas más.

FISCAL: - eh... y esas otras cosas más se refieren a estos hechos que contaste hoy?

DENUNCIANTE GA: ...entonces sí exactamente, entonces en esos momentos nos ponemos a hablar yo me pongo muy mal y todo lo demás la gente me empieza a mirar y bueno no no es lugar como para como para hablar. Esto había sido en Independencia y Entre Ríos una confitería Carlos Gardel, como muy concurrida. Entonces, nada, me invita, me dice si querés vamos a mi oficina y terminamos de hablar. Yo la verdad le dije que si tenía la necesidad y vi en su mirada de no era de “te escucho” y “me interesa”, en realidad porque estás contando de alguien que de última o algo que sino que me sentía hasta el día de hoy, no me arrepiento desde ningún punto de vista de la persona que se lo conté, capaz en el lugar en donde lo conté, pero no a la persona que se lo conté, bajo ningún punto de vista me me me arrepiento y nada estuvimos hablando como 5 horas más o menos... en un momento me dice si quería contarlo a la cámara...

FISCAL: ¿y cuándo decidiste contarlo a cámara?

DENUNCIANTE GA: en el mismo día que había hablado con ella

FISCAL: ¿Ese mismo día lo filmaron?

DENUNCIANTE GA: Ese mismo día.


Miriam Lewin, que armó la investigación periodística de Telenoche Investiga contra el Padre Julio Grassi dijo que en el primer reportaje al denunciante Ga, éste no había acusado a Grassi pero que en el segundo si.

Fue preguntada para que diga cómo fue ese encuentro y dijo:


MIRIAM LEWIN: (TRANSCRIPCIÓN TEXTUAL)


...un día estábamos en el canal con Irene Bais en nuestra oficina, Irene atiende una llamada telefónica y me dice “es Ga”, dice que anda por acá por Constitución y que si puede venir a hablar con nosotras”, le dije “si, por supuesto”. Entonces recuerdo que nos reunimos y Ga estaba muy conmovido... muy nervioso... dijo que, que quería hablar con nosotras, que en el lugar donde estaba, en este hogar en Gral. Rodríguez estaba muy bien, que le habían devuelto la dignidad, que habían confiado en él, que estaba trabajando en el marco del, del hogar, cuidando a los otros chicos menores, pero que él tenía una angustia, algo que sé, que tenía adentro y que no podía exteriorizar y que había hablado con un psicólogo y que el psicólogo le había dicho que muchas veces cuando uno tiene una angustia, cuando uno tiene un peso, está bien contárselo a alguien en quien uno confíe porque eso lo puede aliviar. Entonces el dijo “yo la otra vez que vine nos les conté todo” y ahí, ahí habló. Y yo tenía un hijo en ese momento de la misma edad de Ga (llora). Perdón

FISCAL: No...

MIRIAM LEWIN: Mi hijo Diego tenía 19 años en ese momento y yo recuerdo que cuando Ga dejo de hablar, yo salí corriendo y fui a ver a mi... a mi jefe, Federico Cuervo, y... y le dije lo que Ga había contado, que es básicamente lo que, lo que relata en, en el informe. Entonces Federico me, me preguntó si Ga estaba dispuesto a hacer la denuncia. Entonces yo volví y le dije a Ga si él estaba dispuesto a hacer la denuncia y... Ga me dijo que no, que, que tenía miedo y era lo que yo relate antes, que el cura era muy poderoso, que nadie le iba a creer porque el era un chico de la calle, que le iban a inventar cosas, que lo podían acusar de cualquier cosa, que, que la voz de el no valía nada y que básicamente no, no tenía confianza en, en la justicia, que sentía que él no era nadie, y que el cura era todo.

Yo, yo le dije que… que si le servía de algo mi experiencia yo también había sido víctima de, de cosas muy, muy duras y que, que también me había enfrentado a gente muy poderosa que tenía la capacidad de hacerme daño. Peor, que había declarado en el Juicio a las Juntas en un momento en el que realmente no se sabía si no iban a volver a tomar el poder los militares y yo le dije que, que yo lo iba a apoyar, que yo me había sentido muy bien después de declarar en los Juicios a las Juntas, que había sentido que había cumplido con un deber y que creía que si él... quería que no le pasase nunca más eso a ningún chico, él tenía que ir a la justicia, que yo no lo iba a presionar, no le iba a decir absolutamente nada, que entendía si no quería hacerlo porque yo no era quien para juzgarlo porque no había pasado todas las cosas terribles que había pasado él, que yo había crecido en una familia que me había cuidado y… y que no había tenido que vivir en la calle arreglándome como podía, como había tenido que vivir él, pero que… aceptaba cualquier decisión que el tomara. Entonces empezamos a hablar y le dijimos que, que íbamos a tratar de averiguar cómo se hacía la denuncia, si él quería hacerla y ahí fue que…


Luego Miriam Lewin pasa a hablar de la denuncia llevada a los Tribunales (fuera de su jurisdicción natural) de Menores de San Isidro, tratando de justificarlo de manera “poco creíble” y “poco seria”, cuando en realidad denunciaron allá para evitar a la Jueza natural de Morón Cristina Landolfi que no se iba a prestar a este juego, como si se prestó la ahora denunciada en el “Caso Urbani” Jueza Mirta Ravera Godoy y su ex secretaria, ahora Jueza, Silvia Chomiez.

CONCLUSION:

MIRIAM LEWIN y el DENUNCIANTE GA:

RESPONDEN A LA MISMA PREGUNTA

  • UNO DICE “DEBAJO DE LA ACACIA”
  • EL OTRO “DEBAJO DE LA ENCINA”

COMO EL LIBRO DE DANIEL en la Biblia.

AMBOS INVENTARON UN CUENTO DISTINTO PARA TAPAR QUE “SE PUSIERON DE ACUERDO” PARA DENUNCIAR FALSAMENTE AL PADRE GRASSI. Aquí quedó claro.

Lamentablemente, a pesar de que ambos MINTIERON, los jueces LES CREYERON... LO INCREIBLE.

Y uno se pregunta ¿PARA QUE EXISTE EN EL JUICIO ORAL el PRINCIPIO DE CONTRADICCION-ADVERSARIAL (aceptado internacionalmente) sino para analizar a través de las contradicciones entre testigos, a través de las preguntas de Fiscales, Defensores y querellantes, también la verdad o, como en este caso: LA MENTIRA DE UNA ACUSACION?

En el Juicio Oral al Padre Grassi se vulneró no solamente el principio de Contradicción sino también el de PUBLICIDAD, ya que no solamente no se dejó grabar visualmente el mismo sino que las grabaciones auditivas oficiales no tuvieron el resguardo debido y sufrieron recortes donde a la Fiscalía le creaba problemas, lo que será pasible de una denuncia por destrucción de prueba.

Pero más allá del Debate Oral, Canal 13 hizo para la gente la pseudo parte PUBLICA de Juicio Oral contando MENTIRAS diariamente, poniendo en total desventaja al Padre Grassi que no contó con medios equivalentes al GRUPO CLARIN para decir la verdad de lo que pasaba dentro del JUICIO ORAL. El Juicio Oral transparente con el PRINCIPIO DE PUBLICIDAD vigente y respetado hubiera permitido a la gente saber LA VERDAD. Esperamos que la Justicia se respete a sí misma en las próximas resoluciones.

Después de haber leídos los testimonios de Ga y Miriam Lewin ¿usted les hubiera creído?

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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