Opiniones

15/4/2008

Fuente: El Telégrafo - Guayaquil - Ecuador

Una acusación no debe ser corporativa

MONSEÑOR ELÍAS DÁVILA
Vicario de la Arquidiócesis de Guayaquil, desde Roma

El Papa Benedicto XVI tocará en Estados Unidos el tema de la pederastia, reiterando aquello de “Tolerancia Cero” en la Iglesia Católica para esos casos penosos de abusos sexuales, en los cuales sólo un porcentaje pequeño es real.

En mi opinión personal, todo el escándalo (de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes o religiosos de diferentes diócesis hace cuatro décadas) se armó por parte de abogados latinos que hicieron su agosto en dólares, patrocinando a presuntos jóvenes, cuando ya habían pasado cuarenta, cincuenta y hasta setenta años de la ofensa. Una gran cantidad de sacerdotes inculpados ya habían muerto y por lo tanto jamás pudieron defenderse; otros estaban muy ancianos y ya no daban físicamente para una respuesta.

Lo cierto es que, de acuerdo con la ley norteamericana, la institución a la que pertenecen los presuntos ofensores debe pagar las multimillonarias cifras que por compensación moral recibirían los abogados, quienes debe dar una parte mínima a las víctimas que no aportaron pruebas, solo las de su palabra.

La Iglesia Católica ha sido acusada siempre de muchas cosas, como también las democracias, cualquier otra religión, la prensa. Jamás una acusación debe ser corporativa cuando no se trate de cosas dadas por las instituciones en norma determinativa de mando, como el exterminio por culpa del nazismo, la muerte y desaparición por el terrorismo de estado, en cualquier parte del mundo donde se diere. Una acusación no debe ser corporativa.

MONSEÑOR ELÍAS DÁVILA

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