Intenciones Recibidas


Cadena de Oración
por el Padre Julio César Grassi

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De: Etelvina

Fecha: 11 de mayo de 2009

Asunto: Al Justo entre malhechores


Amado Jesús, no hay humillación ni sufrimiento que no hayas padecido por nosotros. Para dar el Testimonio incuestionable de tu mensaje de Luz y de Amor a todos los hombres. Para comprar nuestro perdón y nuestra libertad. Así te trataron a Vos. Y lo anunciaste: también así tratarían a los tuyos. Cuando veo a tu servidor expuesto públicamente, acusado injustamente, burlado, escarnecido por traiciones y mentiras, acosado todo el tiempo por la prensa, entremezclado con todo tipo de delincuentes sexuales, con toda clase de malhechores, estafadores, violentos... el alma me pide a gritos rezar por él y por toda la Iglesia. Son tiempos muy difíciles, Señor Jesús. En estos días murieron otros tres cristianos más en Irak. Hay persecuciones de todo tipo, muchas veces a muerte, en todo el mundo. Pero la prensa no habla de estas cosas. El Congreso español está preparando "una dura condena" para el mismo Santo Padre, por algunas declaraciones (sacadas de contexto y tergiversadas maliciosamente) que hizo en Africa. Como si esas declaraciones fueran lo único que tus servidores hicieron y hacen en ese Continente y en todo el mundo. Hoy, tu vicario está como peregrino en la tierra en que naciste, llevando Tu Paz, Señor Jesús, pero la prensa omite decir Tu Nombre. Ni siquiera podemos seguir los pasos del peregrino, porque el Canal que nos habla de nuestra fe, EWTN, fue sacado de los más importantes servidores de televisión por cable. En nuestro país se habla mucho de los desaparecidos del Proceso Militar. Está bien que se haga justicia, ellos, todos, lo merecen. Pero de nuestros mártires nadie habla. La prensa no muestra los mártires de Chamical, de Fortín Olmos, de la ciudad de Buenos Aires, de las Villas, del Gran Buenos Aires... de tantos sacerdotes y laicos cristianos que fueron secuestrados o exiliados en esa época en casi todo el país. Torturados y muertos muchos de ellos por optar pacíficamente por los pobres, por caminar junto a ellos como Vos mismo lo hiciste, tratando de ayudarlos a llevar sus cargas. Intentando trabajar a la par de ellos para reivindicar sus derechos humanos y sociales, para mejorar su calidad de vida humana y cristiana. Sin caer jamás en la tentación de la violencia que llegaba como imposición inapelable desde los dos bandos opuestos que se enfrentaban en nuestra patria en esos años. Llevaban Tu Paz en su trabajo cotidiano por el pobre y el más débil. En este sacerdote los veo a ellos. Presentes, actuales. Cualquiera de nosotros podría estar ahí, hoy o mañana. Cualquier falta de un cristiano, servidor Tuyo, real o inventada, puede ser tomada como excusa para perseguirte a Vos, Amado Jesús, y a tus discípulos. Hoy, más que nunca en la Historia. Yo te ruego, Altísimo Señor Jesucristo, que venciste al mal y a la muerte, porque resucitaste para siempre, por éste y por todos tus sacerdotes, para que nada ni nadie pueda jamás apartarlos de Tu Amor, de la vocación sagrada que han elegido. Que sigan trabajando por tu Reino, contra viento y marea, a pesar de la saña y la malicia de sus perseguidores.
Danos a todos, Señor Jesús, como en esos años oscuros y heroicos, la valentía de la libertad de los hijos de Dios.
Para Gloria de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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