Cartas


Cadena de Oración
por el Padre Julio César Grassi

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De: Bernardo BOHN

Fecha: 18 de septiembre de 2008

Asunto: Aprender del dolor


En estos años me he preguntado muchas veces como educador, ¿qué podemos aprender de esta dolorosa situación por la que no sólo el Padre Julio sino toda la Comunidad de la Fundación Felices los Niños está atravesando desde octubre de 2004?
Pareciera que el poder del mal triunfara día a día, montado en su nave de calumnias y mentiras que tanto disfrutan en difundir algunos medios poderosos.
Vemos cómo la burla grosera, burda y dañina se disfraza de deporte de supuestos señores “intelectuales” que con la soberbia de su ignorancia se autoposicionan en un escalón superior al resto de los mortales, para desde allí observar, opinar y mentir respecto de nuestra realidad, trabajo, valores, en definitiva nuestra institución; disfrutando del daño que produce la calumnia sobre la persona que la fundó, el Padre Julio.
Vemos atónitos cómo quienes enarbolan banderas de defensa de derechos humanos, de protección de la infancia, de promoción de la sensibilidad a través del trabajo social, hipócritamente contribuyen a la destrucción de esta obra de Dios, que precisamente cristaliza esos ideales en hechos concretos desde hace tantos años.
Los que continuamos trabajando dentro de la obra sabemos que Dios vive dentro de ella porque se nos manifiesta diariamente a través de los infinitos actos de amor al prójimo que aquí se producen, pero que no se publicitan.
La sonrisa de los chicos que se sienten no solo atendidos o alimentados sino más bien queridos, no es tapa de revistas ni imagen de resumen de noticias que los canales televisivos “especializados” consideren relevante difundir.
Dios se nos manifiesta de ese modo, y es muy común escuchar entre nuestros colegas docentes, directivos, alumnos, encargados de hogares, empleados, voluntarios, y colaboradores que una fuerza inexplicable nos impulsa a continuar, a no abandonar, a creer que llegará el momento en que este calvario llegará a su fin y la verdad saldrá a la luz demostrando a quien lo necesite que no nos equivocamos.

Lic. Bernardo BOHN

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E N C U E S T A
Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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