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Cadena de Oración
por el Padre Julio César Grassi

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De: Hugo Fernando Molina

Fecha: 26 de abril de 2009

Asunto: Los niños del Hogar deben ser escuchados


La noticia de la orden de desalojo del Hogar San José Obrero, situado en el barrio porteño de Chacarita y dependiente de la Fundación Felices los Niños, empezó a propalarse por los distintos medios a partir del jueves 23 y fue comidilla de toda la prensa amarilla durante el viernes 24 de abril. Así nos fuimos enterando todos: los que nada sabían de la existencia de ese Hogar, hasta los que lo hemos aprendido a querer a través de esos niños que vemos pasar a medida que van creciendo o se van reintegrando a sus familias.

Pero lo más inédito fue leer o escuchar los motivos de la decisión. Cuando hablaban de maltratos, ley de la selva y el pedido de los chicos para que los llevaran de ese Hogar, entendí como todos aquéllos que hablamos con conocimiento de causa, cuán bajo puede caer un ser humano.

Porque el real motivo de este furioso ataque mediático a una institución modelo en su tipo, no tiene otro objetivo que demonizar al Padre Grassi y su obra, para tratar de presionar al tribunal que lo juzga. Esto es realmente ruin y perverso. No fue suficiente con la actitud del fiscal de intentar validar su alegato en los medios. Hoy es el Defensor de la Niñez de la Nación que no duda en utilizar a los niños para protegerse.

O acaso no es verdad que Carlos De Elía de Canal 13 dijo que el señor Jalil le facilitó el acceso a legajos secretos de algunos niños del Hogar de Chacarita?

El señor Jalil ha faltado a sus deberes de funcionario público y hoy lo hace nuevamente, desconociendo uno de los principios de la Convención de los Derechos del Niño que señala que ellos tienen derecho a ser escuchados y ellos no fueron escuchados.

El señor Jalil aseguró que iría al Hogar a escuchar a los niños y no lo ha hecho. ¿Por qué será si él afirma que tiene razón? ¿Por qué no se acercan los periodistas que tan irresponsablemente reflejan sus dichos sin molestarse en oír la otra campana? Cualquier persona que lo desee puede acercarse a escuchar a los niños. A diferencia de otros hogares, en San José Obrero la puerta siempre estuvo abierta para todo el que quiera compartir un rato con los chicos; así llegamos, algún día de hace mucho tiempo, todos los que hoy nos sentimos identificados con ese Hogar.

Pero claro, pocos son los que se comprometen. En la Argentina del “no te metás”, es más fácil hablar por boca de ganso desde la sala climatizada de algún noticiero o desde una cómoda poltrona frente a la computadora. ¿Cuántos de ésos que hoy dicen lo que les viene en gana mezclando prejuicios, ideología e hipocresía, desde el nick cuasi anónimo de los foros abiertos de los diarios, se molestaron en llevar un paquete de fideos, una palabra o una sonrisa a un necesitado?

Hugo Fernando Molina
Morón (Bs.As.)



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Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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