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05 Oct

CLARIN SIGUE MINTIENDO SOBRE EL PADRE GRASSI Y LA REALIDAD DE FELICES LOS NIÑOS

El domingo 21 de septiembre el diario Clarín dedicó dos páginas al caso del Padre Grassi, inventado por Canal 13 y judicializado por la Fiscalía de Morón.

La primer página intenta justificar que antes del falaz programa de Lanata, el sacerdote tuviera privilegios en la cárcel de Campana, muestra una foto donde el Padre Grassi habla por celular diciendo que fue realizada por una investigación de Periodismo Para Todos. Lo que no dice es que Juan Manuel Casolati fue el autor de esa cámara oculta, en su rol de defensor de un juzgado de ejecución penal de San Martín, mientras visitaba al Padre Grassi en el mes de junio. Si bien no está permitido tener celular en un penal, el 90% de los internos lo poseen. Hay una reciente resolución de la Suprema Corte bonaerense que no permite sancionar a los presos que posean celular; igualmente, ninguna autoridad del servicio penitenciario autorizó al Padre Grassi a tener celular. De todos modos él lo poseía en las mismas condiciones que otros detenidos lo tienen. En junio de este año, el mismo Casolati sostuvo en los medios “que por cuestiones de seguridad personal se debe autorizar a los encarcelados a tener telefonía móvil”,

mientras que ahora se contradice filmando al sacerdote para “escracharlo”.

Clarín también dice que al P. Grassi le quitaron el privilegio de trabajar en la cocina. Esto demuestra mala fe e ignorancia ya que todo preso tiene derecho a ocupar su tiempo en tareas edificantes: trabajar, estudiar, tener contacto con sus seres queridos, esparcimiento, salud y la celebración al culto que pertenece. Además, quedó más que demostrado por palabras de la Dra. Pierre Marini (jefa del servicio penitenciario) que el P. Grassi no tenía oficina, sino que compartía ese espacio perteneciente al jefe de depósito, con varios internos y que todo el mobiliario, incluso la computadora, son del servicio penitenciario.

En la nota, Clarín también dice que “el clérigo está encerrado todo el día y que solamente lo sacan para bañarse”: muchas veces, cuando se difunde que un preso esta encerrado durante todo el día, produce un cierto placer, más cerca de la venganza que desde el respeto a los derechos humanos y ésta  fue la prédica de Clarín desde hace muchos años, desde la dictadura hasta hoy; porque el encierro exagerado y en lugares diminutos no hace más que aumentar el resentimiento de quien lo padece y será negativa su reinserción en la sociedad. La verdad es que el sacerdote, desde su detención, vive y vivió como todos los presos, aunque Clarín lo quiera ver diferente e invente lo que se le ocurra para mantener “caliente” esta novela.

También Clarín vuelve a insistir sobre los privilegios de tener una televisión, un caloventor y una pequeña heladera, lo que no dice es que todos los internos pueden tener televisión, caloventor o un pequeño refrigerador si lo consiguen a su cargo. De hecho, la mayor parte de los internos tienen TV y una buena cantidad son LED con televisión satelital. Unos cuantos tienen pequeñas heladeras y calefacción de distinto tipo. Si el Padre Grassi recibió de su familia estos electrodomésticos, ¿dónde está el privilegio? Privilegio hubiera sido si el permiso se lo hubiesen dado a él solo.

La única realidad por lo que lo juzgan es por haber sido bueno con los internos enfermos de HIV, tuberculosis o cáncer. A quienes proveyó de alimentos donados por terceros y comida de la Fundación que tenía un cercano vencimiento, que era abundante y que nadie la iba a comer. Esto está ampliamente corroborado hasta por testigos en contra, en la causa judicial.

En la segunda página, Clarín sale en defensa de la interventora de la Fundación, Natalia Gambaro, quien habla más de lo que quiere hacer que de lo que hizo y se olvida de mencionar todo aquello que hizo mal en perjuicio de cientos de chicos. Clarín titula “los chicos de la Fundación Felices los Niños están mejor”. Comienza afirmando que las comidas son mejores y más variadas. Esto no es así, ya que se basan fundamentalmente en pasta, que si bien son acompañadas con carne y pollo, no llegan a superar lo que la Fundación siempre se distinguió por dar a los chicos: buena, abundante y variada alimentación. Ésta fue la peor mentira del programa de Lanata, ya que armaron rincones de supuesta despensa vacía para filmar o fotografiar y estaba llena.

Afirma Clarín, en boca de la interventora Gambaro, que los chicos están todos vacunados pero lo que no dice es que antes de la intervención la municipalidad de Hurlingham, como todos los años, había completado toda la vacunación a los niños, niñas y adolescentes de los hogares. La buena salud de los niños no la logró en un mes y medio de intervención, sino que es fruto de la buena atención durante años.

También habla de los problemas edilicios: si se recorre hoy la Fundación se verá que el único progreso fue la pintura de algunos sectores y el desmalezamiento de algunos bosques lejanos a las casas de los niños que, no está mal, pero tampoco era urgente. Todo esto se está logrando con el apoyo del gobierno de la Provincia de Buenos Aires que antes no subsidiaba los hogares. Pero hay problemas muy graves que la interventora no manifiesta, ante todo, Natalia Gambaro de lo único que se preocupó es de alimentar a los menores que se asisten y educan en Hurlingham y cortó los alimentos a cientos de niños y niñas que, en hogares de día de la Fundación, recibían apoyo para subsistir, como también apoyo escolar y contención. Tampoco dice Clarín que Gambaro cortó el servicio de emergencias médicas, quedando los niños en un total peligro, sobre todo en horas de la noche. Otra realidad que perjudica a cientos de pequeños que asisten diariamente a la Fundación desde las villas y asentamientos de la zona, es que les cortó el servicio de micros gratuito y solidario que los traían y llevaban a sus casas. Ahora, las escuelas sociales de Felices los Niños se asemejan a una escuela privada más (cobrando el transporte escolar $300 pesos por menor al mes).

Gambaro se queja de que no existen listados de personal asalariado, esta afirmación es absurda, ya que todos los listados se los llevó la fiscalía en el allanamiento. Lo que no dice tampoco es que al personal no le están pagando, por lo que difícilmente exista el buen clima que afirma que hay entre los empleados. Súmese a esto, el cierre de la panadería de la Fundación y la consiguiente falta de pan en las comidas, cosa que nunca sucedió en la historia de la Fundación. Tampoco cuenta que cerraron el centro de ventas solidarias de la entrada de la Fundación en Hurlingham y los dos centros de recaudación más importantes para el sustento de los niños. Claro que, quieren compensarlo poniendo cuotas en las escuelas, las que hasta este momento eran gratuitas.

 

CLARIN MIENTE, CLARIN NO INFORMA SINO QUE CON SUS PSEUDOINFORMACIONES TRATA DE DESTRUIR AL PADRE GRASSI Y SACARLE SU OBRA; PERO MÁS ALLÁ DE ESO, TODO ESTE SHOW DE LARGA DATA, NO ES MÁS QUE UN ATAQUE DIRECTO A LA IGLESIA CATÓLICA.…EL PADRE SÓLO ES UN OBJETO DESCARTABLE…..

 

Noemí Calcerasa

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Padre Grassi:
¿Inocente o culpable?




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